Hacía horas que Serdar examinaba la muestra de la OMS al microscopio, pero todo parecía normal, llevaban semanas sin resultados.
Todo empezó un mes antes, la gente sonreía y reía sin motivo, se ayudaban, compartían todo y daban abrazos. Pero había pasado desapercibido al principio, hasta que afectó a gente conocida, y un político alabó al contrincante en un debate y acabaron contándose chistes.
Marcus, compañero de laboratorio, entró alegre y como siempre conectó la música.
Y entonces la muestra cambió, y Serdar tuvo que frotarse los ojos para asegurarse de que las células de la muestra ¡estaban bailando!