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Odisea espacial

Llamada en la base lunar, Samanta se quita el traje espacial y coge el teléfono.

—¿Hola?

—Hija soy yo, tu madre, ¿Dónde estás? ¡Que te he hecho la comida!

—A Samanta se le derrama una lágrima y otro día más le explica su situación.

(Llorando)

—¿Qué haces ahí? ¿Hace cuánto fue eso?

(Intentando calmarla)

—Mamá me fui hace casi un año y quedan otros dos hasta que vuelva a la Tierra.

(desconsolada)

—Si no me quieres ver no me mientas, ¡DILO!

Acaba la llamada y lloran las dos un día más.

Mario García Cenarro