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No eres tú, soy yo

La creó cuando se dio cuenta de que ligar con la aplicación para el móvil no se le daba bien.

Tenían una relación perfecta hasta que le colocó el cerebro positrónico. Entonces ella le miró fijamente a los ojos y, después de escupirle, se suicidó arrancándose los circuitos.

Mientras se limpiaba la saliva robótica de la cara se dio cuenta de que, claramente, el problema que tenía con las mujeres era solo suyo.

MARTA MARTÍNEZ CASTELLANO