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Hacia una metodología estandarizada para el análisis de microplásticos

28 de Marzo de 2022
Débora Sorolla aborda la importancia de establecer una metodología estandarizada para la detección y análisis de los microplásticos en el agua
La presencia de plásticos y microplásticos (MPs) en el medio ambiente es ya una realidad. A medida que crece el uso masivo de estos materiales en nuestro día a día, existe un mayor debate entre científicos, reguladores y la sociedad al haber aumentado, también, el número de publicaciones científicas relacionadas con los efectos potencialmente nocivos para la salud.

Actualmente, no existe un método normalizado que marque unas directrices claras a la hora de tomar o preparar las muestras, eliminar los posibles interferentes o realizar los análisis de estos contaminantes.

Por esto, nos encontramos en una fase de investigación en la que contamos con múltiples publicaciones científicas sin normalizar. Es decir, existen diferentes estudios que se han llevado a cabo con diferentes técnicas, distintos métodos de preparación de muestra y formas de expresión de resultados. Mientras que algunas publicaciones aportan resultados en concentración o en masa de plásticos en un volumen determinado de la muestra ensayada, otros estudios dan información sobre el número o tamaño de las partículas encontradas.

¿Por qué es importante fijar una metodología común?

Los protocolos de preparación de muestra son muy diferentes dependiendo del grupo de investigación, lo que puede influir considerablemente en los resultados obtenidos. Por ejemplo, si en una investigación se utilizan unos filtros de poro muy grande, las partículas más pequeñas se perderán. Por el contrario, si se utiliza un tamaño de poro más pequeño, nuestro análisis incluirá estas partículas y tendremos un resultado mayor.

Cabe destacar que existen algunos tratamientos capaces de eliminar interferentes y todo aquello que no nos interesa analizar. Sin embargo, estos pueden resultar demasiado agresivos al llegar a degradar, o incluso eliminar, algunas de las partículas o fibras de microplásticos. Por tanto, en estos casos, se obtendría un resultado menor al esperado.

Todas estas diferencias hacen muy difícil, por no decir imposible, comparar los resultados de un estudio con los de otro. ¿Qué perjudica más la salud, 2 partículas de polietileno o 2mg de este material? ¿Qué estas partículas tengan un tamaño de 2 micras o de 2 mm?

Está claro que para evaluar los riesgos y el impacto de los microplásticos en el medio ambiente y la salud se deben tener en cuenta tanto el tamaño de las partículas como la concentración a la que se está expuesto. Estos factores influyen a la hora de evaluar la toxicidad, pero ¿Cuál es la técnica más adecuada para su identificación en cuanto a sensibilidad y fiabilidad?

Y, tan importante como la técnica analítica que se utilice, es el muestreo y el pretratamiento que sufre la muestra, por lo que hay otras preguntas como: ¿Qué cantidad de muestra debo analizar?, ¿Qué tratamiento se debe aplicar a la muestra para poder eliminar todos los interferentes, pero sin degradar o perder microplásticos?, ¿Qué tamaño de poro deben tener los filtros que se empleen?, ¿Cómo hay que manipular la muestra?…

Si todos los laboratorios siguen las mismas pautas se podrán comparar diferentes resultados

Cuando los comités de expertos de los diferentes organismos internacionales, formados por laboratorios expertos y centros de investigación, se ponen de acuerdo, se publica una norma ISO (International Organization for Standarization) con el conjunto de respuestas a todas estas preguntas y es lo que da forma a un proceso normalizado.

La participación de todos estos comités en la elaboración de las normas ISO – como son los diferentes grupos pertenecientes al CEN (Comité Europeo de Normalización) o la red NORMAN (Red de laboratorios de referencia, centros de investigación y organizaciones afines para el seguimiento de sustancias ambientales emergentes) – es crítica.

Tras realizar los estudios y trabajos de investigación necesarios, el proceso comienza con la publicación de estos artículos científicos. Una vez examinados los artículos por los miembros de los comités, y después de numerosas reuniones de discusión, se realizan ejercicios de intercomparación en los que se ponen a prueba estos métodos en diferentes laboratorios, utilizando materiales de referencia. Con esto, se llega a un consenso internacional y se emite una norma ISO para que los laboratorios puedan acreditarse siguiendo esta norma.

Débora Sorolla aborda la importancia de establecer una metodología estandarizada para la detección y análisis de los microplásticos en el agua

Si todos los laboratorios siguen las mismas pautas y los mismos criterios a la hora de analizar microplásticos, se podrán comparar los estudios que se realicen en cualquiera de estos laboratorios. Si en España se estudian 10 litros de agua, tratada con un procedimiento específico y analizada con una técnica en unas condiciones determinadas, podremos unir y comparar los resultados obtenidos en un laboratorio de Australia en donde, también, se hayan estudiado 10 litros de agua, tratada con el mismo procedimiento y analizada con la misma técnica.

El proceso de normalización es un proceso largo ya que la demanda del mercado es mucho más rápida. Una situación que obliga a los laboratorios a amoldarse con el fin de hacer frente a esta necesidad.

En ocasiones, los laboratorios pueden acreditarse sin que exista una norma ISO, siempre que prueben, de manera suficiente antes los organismos pertinentes – la Entidad Nacional de Acreditación (ENAC) en el caso de España – que el procedimiento y las técnicas utilizadas son lo suficientemente robustas, fiables y cumplen todos los estándares de calidad para realizar el análisis de estos contaminantes.

En este sentido, Labaqua es el primer laboratorio en España acreditado por ENAC para el análisis de microplásticos en agua, aunque seguimos trabajando y formando parte de estos comités de expertos para ayudar a definir el método estandarizado.


*En Fundación Aquae impulsamos, junto a Labaqua y la Universidad de Alicante, un programa de Doctorados Industriales con el que buscamos potenciar la investigación en torno al agua. Esta iniciativa arrancó en 2019 con una investigación que aborda uno de los mayores problemas medioambientales del momento: la contaminación por microplásticos.

Débora Sorolla es la doctoranda becada para realizar este Doctorado Industrial en Microplásticos. Esta investigación ya se encuentra en su última fase y se espera poder definir la que seria una de las primeras metodologías para la detección y análisis de estos contaminantes en el agua. 

ACERCA DEL AUTOR

Débora Sorolla