Las ballenas jorobadas superan el peligro de extinción

Las ballenas jorobadas recuperan números naturales en el océano Atlántico sur, tras sufrir una importante reducción de su población por la actividad de la industria ballenera. Un caso más de cómo la actividad humana y la sobreexplotación de los recursos naturales está cambiando los distintos hábitats del planeta.

La industria ballenera ha sido una de las formas explotación más destructivas a lo largo del siglo XX de cara a la exposición de las ballenas ante un grave peligro de extinción. En un estudio publicado en la revista Royal Society Open Science, un grupo de científicos de la Universidad de Washington ha expuesto que las ballenas jorobadas –Megaptera novaeangliaehan crecido en 25.000 ejemplares. Una cifra que se acerca a la cifra que existía antes de que la caza de ballenas se convirtiese en una práctica habitual y extendida.

Alrededor de 27.000 ballenas jorobadas fueron cazadas en menos de doce años a mediados del pasado siglo. Desde 1800, la estimación es que entre 40.000 y 60.000 ballenas de esta especie murieron en manos de la industria ballenera. De ahí que el hallazgo resulte sorpresivo y positivo.

Hábitat de las ballenas jorobadas

Las ballenas jorobadas habitan todos los océanos principales. Hablamos de una banda ancha que va desde el borde del hielo antártico hasta los 81 ° N de latitud. Las cuatro poblaciones globales son las poblaciones del Pacífico Norte, Atlántico, Océano Austral y Océano Índico. Estas poblaciones son distintas. La especie tiene una distribución cosmopolita y generalmente no se considera que cruce la línea del ecuador. Sin embargo, las observaciones estacionales en Cabo Verde sugieren posibles interacciones entre las poblaciones de ambos hemisferios.

Aparte del grupo del Mar Arábigo, se han confirmado presencias durante todo el año en aguas británicas y noruegas. Partes de las zonas de invernada en todo el mundo han sido poco estudiadas o no se han detectado. Zonas como las Islas Pitcairn, Islas Marianas del Norte (por ejemplo, Marpi y los arrecifes CK cerca de Saipan), Islas Volcán, Pasaleng Bay, Trindade y Martin Vaz, Mauricio y Aldabra. Las ballenas alguna vez fueron poco comunes en el Mediterráneo y los mares Bálticos. Las ballenas jorobadas han aumentado su presencia en ambas aguas a medida que las poblaciones mundiales se han recuperado. Los recientes aumentos en la cuenca mediterránea, incluidos los nuevos avistamientos, indican que es posible que más ballenas migren al mar interior en el futuro. Y no lo harán solo para pasar el invierno sino también para alimentarse. 

Las ballenas jorobadas también están mostrando signos de reexpansión a antiguas cordilleras, como Escocia, Skagerrak y Kattegat, así como fiordos escandinavos como Kvænangen, donde no se habían observado durante décadas. En el Atlántico norte, las áreas de alimentación van desde Escandinavia hasta Nueva Inglaterra. La reproducción se produce en el Caribe y Cabo Verde.

Medidas de protección

En la década de 1960 comenzaron a ponerse en marcha medidas rotundas para proteger a las ballenas. Fue entonces cuando se hizo patente que la especie estaba disminuyendo de manera drástica en todo el mundo. En 1980, la Comisión Ballenera Internacional mostró a través de una moratoria que la situación era cada vez más acuciante. Que se enfrentaban a un peligro de extinción. A pesar de estas medidas, la caza ilegal siguió produciendo un descenso de la especie.

Durante los años 2006 y 2015, la Comisión Ballenera Internacional llevó a cabo varios estudios en los que se hablaba de que tan solo se habían recuperado un 30% de estas especies; pero los nuevos datos amplían ese porcentaje y aportan, además, mucha más información sobre cómo fueron capturadas y su desarrollo. Gracias a técnicas avanzadas de modelado, a partir de observaciones tanto desde el mar como desde el aire.

Por otro lado, el estudio analiza también cómo las ballenas jorobadas, en su recuperación en cuanto a número, puede afectar al ecosistema. Por ejemplo, es una especie que se alimenta, como tantas otras, del kril, el cual está gravemente afectado por la crisis climática. Habrá que ver si ante la ausencia de este alimento no acaban emigrando a otras zonas. En cualquier caso, al menos, parecen haber superado ese peligro de extinción al que se enfrentaban.