Campus logo

La naturaleza como terapia

13 de Octubre de 2014

Lo tengo comprobado: cada vez que vuelvo del campo, cansado físicamente, agotado tras largas caminatas y horas de ejercicio al aire libre, me noto mucho mejor de ánimo, rebosante de optimismo y energía positiva. La naturaleza es mi terapia.

En los tiempos de incertidumbre y crispación que nos está tocando vivir, adentrarse en una arboleda con el único propósito de conectar con la naturaleza, observar como la rayita de la cobertura del móvil retrocede hasta que aparece el mágico mensaje de “sin servicio” y entregarse plenamente a su contemplación y disfrute es, no solo un ejercicio reparador para el espíritu, sino sanador para el propio organismo.

Hace un tiempo leí el libro de Richard Louv “Volver a la naturaleza”. Louv es un divulgador ambiental que ejerce como agitador de conciencias. Un provocador social que despertó una gran polémica en Estados Unidos al atreverse a afirmar que buena parte de las enfermedades y los trastornos que sufren hoy en día los habitantes de las grandes ciudades son una consecuencia del desapego a la naturaleza, de la desconexión absoluta con el medio natural en la que se han instalado millones de ciudadanos. Desde el movimiento que dirige, la Children and Nature Metwork (http://www.childrenandnature.org/), promueve el acercamiento de los niños a la naturaleza como fórmula para mitigar el avance de problemas tan serios y graves como la hiperactividad infantil, y el de un nuevo trastorno del comportamiento, denominado “Síndrome de Déficit de Naturaleza” (NDD por su acrónimo en inglés de Nature Deficit Disorder).

El NDD se halla en plena expansión entre los niños y jóvenes que pasan la totalidad de su tiempo en un entorno urbano, sin entrar en contacto con el medio natural ni realizar ninguna actividad al aire libre en el campo. Y pese a los recelos que pueda generar en la comunidad científica su diagnóstico, lo cierto es que esta disfunción se viene estudiando a fondo en Estados Unidos, Alemania y Japón desde 2005, el año en que Louv publico su famoso libro “Last child in the Woods” describiendo el problema de la desconexión infantil de la naturaleza.

Hace tiempo que quedó demostrado que el contacto con la vida del campo, con los animales y el bosque ayuda a los niños con trastornos severos del comportamiento a mejorar sus síntomas. De hecho, muchas personas necesitan vivir en contacto con la naturaleza, vivir en el campo, al aire libre, porque no soportan la vida en la ciudad. En su libro, Richard Louv nos habla de una “vitamina N”, la que nos aporta el contacto con la naturaleza, que estimula el organismo y mejora nuestra salud física y mental. “El alejamiento de la naturaleza – declara el autor- nos enferma, y solo retomando el contacto con el medio natural lograremos recuperar la salud y el goce de sentirnos plenamente humanos”.

Miren, yo no sé si lo que mucha gente sentimos cuando llevamos un tiempo sin salir al campo es una enfermedad o un trastorno. No sé si el desánimo, el mal humor, la dificultad de conciliar el sueño, el estrés o el agobio que llegan a paralizarme obedecen a un síndrome concreto. Lo que sí les puedo asegurar, y con lo que estoy seguro que muchos de ustedes van a coincidir, es que después de una jornada de paseo por el bosque buscando setas, una excursión a la cima de un monte o un día de pajareo por una marisma, el alma parece recuperarse, la mirada sobre las cosas se hace más limpia, la esperanza se renueva y una inmensa sensación de plenitud me lleva a pensar que, a pesar de tanta mediocridad, de tanta crisis de valores, tanta incompetencia y tan alto nivel de corrupción política, vamos a salir adelante. Sin duda.

La naturaleza es mi terapeuta: les invito a que acudan a su consulta.

ACERCA DEL AUTOR

José Luis Gallego
Divulgador ambiental, naturalista y escritor. Colaborador habitual de TVE, TV3, La Vanguardia y Onda Cero. http://www.ecogallego.com/
configDate =
cookieDate =

Configuración de cookies

Las cookies son importantes para ti, influyen en tu experiencia de navegación. Nos ayudan a proteger tu privacidad o darte acceso seguro con tu usuario a https://www.fundacionaquae.org. Usamos cookies analíticas, de personalización y publicitarias (propias y de terceros) para hacer perfiles basados en hábitos de navegación y mostrarte contenido útil. Recogeremos tu elección anónimamente. Siempre podrás cambiar tu configuración, desde la página de Política de cookies.

(Tardarás aproximadamente 4 minutos)

Este es el configurador avanzado de cookies propias y de terceros. Aquí puedes modificar parámetros que afectarán directamente a tu experiencia de navegación en esta web.

Cookies técnicas (necesarias)

Estas cookies son importantes para darte acceso seguro a zonas con información personal o para reconocerte cuando inicias sesión.

Permiten medir, de forma anónima, el número de visitas o la actividad. Gracias a ellas podemos mejorar constantemente tu experiencia de navegación.

Dispones de una mejora continua en la experiencia de navegación.

Permiten que la publicidad que te mostramos sea personalizada y relevante para ti. Gracias a estas cookies no verás anuncios que no te interesen.

Dispones de una publicidad adaptada a ti y a tus preferencias.

También puedes continuar rechazando todas las cookies opcionales: