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Historias del cambio

La oceanografía desde una perspectiva feminista

Marina Sanz-Martín, miembro de la Plataforma 11F de Mujeres Científicas en Baleares, es una apasionada del mar. A pesar de su juventud ha participado ya en cinco campañas oceanográficas -cuatro en el ártico y una en el mediterráneo- y ha muestreado el fiordo de Nuuk en Groenlandia. Aquí nos comparte su experiencia como mujer científica.

Hace 12 años quise vincular mi vida al mar porque me apasionaba. Estudié Ciencias del mar y la investigación comenzó a gustarme por aquella libertad de curiosear, indagar aquí y allá y leer todo lo que caía en mis manos. En estos años he participado en 5 campañas oceanográficas: 4 en el Océano Ártico y 1 en el Mediterráneo. Pasé 4 meses en Groenlandia muestreando el fiordo de Nuuk cada semana, desde un pequeño barco. Hace poco me embarqué como voluntaria en un precioso velero danés, el Labora del año 39, esta vez para acercarme al mar de una forma sostenible y aprender a navegar a vela.

En todos estos años solo en una ocasión me crucé con una marinera cuya principal función en el buque era la limpieza, ¿casualidad? Buceando un poquito en informes técnicos veremos que las cifras hablan por sí solas. Pero no os asustéis, no pretendo agotaros con demasiadas cifras. A día de hoy, las mujeres representan solo el 2 % del personal marítimo mundial según la Organización Internacional Marítima (IMO, siglas en inglés). Esto explica que yo apenas haya trabajado con marineras.

La preocupación por trabajar en ciencia con una perspectiva feminista aumenta cada vez más.

En ciencia me gustaría pensar que las cosas están algo mejor, pero siento adelantaros que no es así. Según el último informe Científicas en Cifras 2017 del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, en España las alumnas matriculadas en universidades públicas, alcanzaron un 54 % en 2016. En el siguiente gráfico podemos ver que en el ámbito de la investigación, que incluye universidades y organismos públicos de investigación, llamados OPIs, hay 49 % de mujeres que lograron finalizar su tesis doctoral (Grado D, que suelen estar entre los 26 y los 32 años) en 2016. Después de la tesis nos encontramos con un 48 % de mujeres con becas postdoctorales o forman parte del profesorado ayudante (grado C). En los años siguientes, cuando llega el momento de consolidar la carrera científica (Grado B) hay un 42 % de mujeres científicas o profesoras titulares. Y a catedrática de universidad o profesora de investigación en OPIs (grado A) solo llegan un 22 %.

Distribución de mujeres y hombres en el personal investigador de universidades públicas, privadas y OPIs según su categoría entre 2013 y 2016. Fuente: Científicas en Cifras 2017 del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades

¿Y qué sucede en el ámbito de la investigación oceanográfica y la biología marina en España? Para trabajar en este sector hay principalmente dos OPIs: el Instituto Español de Oceanografía (IEO) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). En estos centros durante el 2016 hubo un 56 % de mujeres investigadoras pre-doctorales con contrato (grado A), contratos post-doctorales de tan solo 2 años los obtienen un 37% de mujeres (grado B), a investigadoras fijas llegan un 38 % (grado C) y a profesoras de investigación en OPIs tan solo un 13 % (grado D). Estos datos promediados hacen referencia al área de ciencias naturales, que engloba la oceanografía y la biología marina, pero me encantaría conseguirlos exclusivamente para ámbito marino. Podría daros más datos de informe She Figures 2018 de la Comisión Europea,  pero si sigo con cifras me vais a matar.

Sin embargo, no todo son malas noticias. He tenido la suerte de cruzarme con una gran eminente investigadora, jefa de proyectos y campañas oceanográficas, Marit Reigstad, de la Universidad Ártica de Noruega, en Tromsø, cuyas formas de liderar a un amplio equipo científico se convirtieron en ejemplo. Cohesión, buena comunicación, cuidados, coordinación, empatía y tiempo para observar las condiciones en las que el personal científico trabajaba. Estos eran los pilares donde sostenía la investigación marina que allí llevábamos a cabo, valores totalmente opuestos a otros patrones frecuentes en ciencia, donde la agresividad, el ataque constante, el menosprecio y el acoso laboral son estrategias de liderazgo frecuentes y permitidas.

Gracias a esta investigadora me di cuenta de que tal vez sea posible trabajar en ciencia poniendo la vida en el centro, con vidas que merezcan la pena ser vividas, vidas vivibles, reorganizando los cuidados, dándoles la importancia que merecen, tal y como nos propone la doctora economista y feminista Amaia Pérez Orozco en sus libros y artículos. Esta preocupación por trabajar en ciencia con una perspectiva feminista y humanizada, comienza a ser una inquietud cada vez más extendida. Suena utópico: vidas sostenibles trabajando en ciencia.

Equipo de investigación del proyecto noruego Carbon Bridge en Hornsund. Fuente: Marina Sanz-Martín

Un día descubrí que la eminente oceanógrafa gallega Ángeles Alvariño había sufrido acoso laboral. Es sorprendente que nadie hable de ello, ahora que esta investigadora comienza a ser un icono de la oceanografía en España. Creo firmemente que Alvariño estaría orgullosa de los pequeños avances que estamos realizando. Os hablaré de su vida como científica: estudió ciencias biológicas en Madrid y se especializó en zooplancton, concretamente en quetognatos, sifonóforos y medusas, y fue pionera en el uso de indicadores biológicos para determinar las características de los ecosistemas marinos. Comenzó su carrera en el IEO, trabajó en Reino Unido, Massachusetts, y en 1970 obtuvo el cargo de Bióloga Investigadora en California, en el reconocido Southwest Fisheries Science Center (SFSC) del National Oceanic and Atmospheric Agency, en la NOAA, un centro de referencia mundial.

Me encantaría contaros con todo lujo de detalles lo mucho que peleó esta investigadora en defensa de los derechos de las mujeres, pero debo ser breve. Ángeles Alvariño denunció los múltiples ejes de dominación que sufrían ella y sus compañeras: un desigual salario, la negación de un ascenso, las sesgadas calificaciones de doctorados y las críticas de las publicaciones, el acoso laboral, las penalizaciones por tener hijos y la invisibilización de su trabajo son algunas de muchas opresiones recopiladas en el documento “A denuncia da salientable científica Ángeles Alvariño (1916-2005) sobre discriminación profesional por razóns de xénero nos anos Setenta do século XX en Estados Unidos de América” por Xosé A. Fraga Vázquez.

Batalló y luchó por cambiar aquella situación, no solo en la NOAA sino también en el IEO de Vigo. Llegó a enviar una carta a la Ministra de Comercio, ministerio del que dependía su centro de investigación, con copia al entonces Presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter. Cito algunas de sus palabras “Esto es una mafia (…) lo que aquí sufrimos las mujeres es mucho más que discriminación sexista. Aquí hay discriminación racial, falta de humanidad, mucha arrogancia y abuso de poder”.

Anxo Miján Maroño

 Alvariño era mujer y española. Tristemente sus denuncias no fueron fructíferas mientras ella vivía. Tampoco consiguió su merecido ascenso después de más de 30 años trabajando como investigadora. Falleció en California, el 29 de mayo de 2005, curiosamente el año que yo empecé a estudiar Ciencias del Mar. Curiosamente, durante la carrera nadie me habló de ella. Otra más al saco de las científicas invisibilizadas, pero gracias a ella, hoy somos muchas las oceanógrafas que estudiamos los mares y océanos desde un barco que lleva su nombre.

Una pionera oceánica

Ángeles Alvariño, no solo fue una pionera en el mundo de la ciencia también fue una luchadora infatigable por los derechos de las mujeres científicas en todos los ámbitos y muy especialmente en el de la igualdad salarial. dejó más de un centenar de artículos científicos en reputadas revistas científicas internacionales, así como monografías, capítulos de libros y un libro sobre la historia de las expediciones científicas españolas.

Gracias a sus análisis de muestras biológicas procedentes de lugares muy alejados y áreas restringidas como los mares de Cortés (México) o del Sur de China, describió 22 nuevas especies planctónicas, dos de las cuales llevan su apellido: el quetognato Aidanosagitta alvarinoae y la hidromedusa Lizzia alvarinoae. Se convirtió en una experta mundial en diferentes grupos del zooplancton depredador, donde muchas especies resultaron útiles como indicadoras de masas de agua concretas y corrientes oceánicas.

Resultado de imagen de Ángeles Alvariño

Buque oceanográfico Ángeles Alvariño botado en 2012 en Vigo

En 2012 comenzó a surcar los mares el buque oceanográfico Ángeles Alvariño amadrinado por la hija de la científica. El buque pertenece al Instituto Español de Oceanografía. El Ángeles Alvariño está dotado para la investigación de geología marina, oceanografía física y química, biología marina, pesquerías y control medioambiental. A bordo del mismo, 15 investigadores siguen escudriñando los secretos del océano al que dedicó su carrera Alvariño.