El papel de los glaciares en el ciclo del agua y el clima

Los glaciares del mundo acumulan más del 75 por ciento del agua dulce de la Tierra y son un elemento imprescindible dentro del ciclo hidrológico, actuando como reservas de agua que retienen parte de las precipitaciones.

El agua líquida de los glaciares puede provenir de dos fuentes: de la fusión de nieve o hielo o directamente de lluvia. El sistema hidrológico interno de un glaciar es complejo variando de lugares de percolación (paso lento de fluidos a través de materiales porosos) a sistemas de túneles, grietas y cuevas. Un glaciar es una gruesa masa de hielo que se origina en la superficie terrestre por acumulación, compactación y recristalización de la nieve, mostrando evidencias de flujo en el pasado o en la actualidad. Su existencia es posible cuando la precipitación anual de nieve supera la evaporada en verano, por lo cual la mayoría se encuentra en zonas cercanas a los polos, aunque existen también en montañas. Y por supuesto forma parte del cliclo del agua. En esta ocasión veremos el papel de los glaciares en el ciclo del agua.

 

Los glaciares tienen un importante papel en el ciclo del agua

El glaciar Perito Moreno en Argentina es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1981. Autor: Diego Delso [CC BY-SA 3.0 (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0)], via Wikimedia Commons

La importancia de los glaciares para el clima

En las épocas del año cuando las temperaturas son más bajas, se produce la formación de grandes masas de hielo y glaciares. Cuanta más agua pase a estado sólido menor será la disponibilidad de este recurso para las siguientes fases del ciclo del agua.

En el caso de los períodos de clima más cálido, las mejores temperaturas provoca el derretimiento de las masas de hielo. Esto provoca el aumento del agua disponible en forma líquida. De esta manera, se puede ver que, a través del deshielo, los glaciares cumplen un papel fundamental en el ciclo del agua.

Las corrientes oceánicas son las responsables de mover las grandes masas de agua líquida alrededor del planeta. Estos movimientos tienen un papel fundamental en el ciclo del agua y en el clima. Una de estas corrientes es la llamada Corriente del Golfo, una corriente oceánica cálida del Océano Atlántico.

Esta corriente tiene la capacidad de mover una cantidad de agua 100 veces mayor que todos los ríos de discurren por la superficie terrestre. La Corriente del Golfo discurre a razón de 97 kilómetros diarios desde el Golfo de México hasta el Reino Unido. En el Golfo de México, esta corriente oceánica lleva el agua más cálida hacia el Atlántico Norte, lo cual tiene efectos climatológicos sobre algunas zonas como el oeste de Inglaterra.

El papel de los glaciares en las fases del agua

Los casquetes polares, que reciben también el nombre de glaciares continentales o inlandsis, son los glaciares más importantes que existen actualmente sobre la Tierra. Ocupan en total 15 millones de kilómetros cuadrado, lo que significa que el 90 por ciento de su superficie está cubierta por el hielo. El casquete de la Antártida es el más extenso.

Un 10 por ciento de la Tierra está cubierta de glaciares y en tiempos geológicos recientes ese porcentaje llegó al 30 por ciento. En la actualidad, el 91 por ciento del volumen y el 84 por ciento del área total de glaciares está en la Antártida; el 8 por ciento del volumen y el 14 por ciento del área en Groenlandia, sumando el resto un 4 por ciento del área y menos del uno por ciento del volumen.

Los glaciares cumplen un papel muy importante en el ciclo o fases del agua debido al deshielo. El deshielo de nieves y hielos genera un movimiento de aguas que se actúa como escorrentía superficial que llega a los cursos de agua de la Tierra.

El proceso del crecimiento y establecimiento del glaciar se llama glaciación y su papel en el ciclo del agua es muy importante. Los glaciares del mundo son variados y pueden clasificarse según su forma (de valle, de nicho, campo de hielo, etc.), régimen climático (tropical, temperado o polar) o condiciones térmicas (base fría, base caliente o politermal).