Cómo afecta el cambio climático a la pesca

Según un estudio, las poblaciones de peces están disminuyendo a medida que los océanos se calientan, algo que pone en riesgo una fuente fundamental de alimentos e ingresos para millones de personas en todo el mundo. De hecho, se calcula una reducción de hasta el 40% para 2050.

El cambio climático trae consigo efectos devastadores para los ecosistemas marinos. El calentamiento de los océanos es una consecuencia directa del cambio climático que convirtiendo la pesca en una práctica cada vez más difícil. Se calcula que alrededor de 56 millones de personas en el mundo subsisten de diferente manera de la pesca. Por lo tanto, el avance del calentamiento global podría poner en jaque la mayor fuente de supervivencia de gran parte de la población mundial.

Los peces constituyen una fuente vital de proteínas para más de la mitad de la población mundial. Sin embargo, el cambio climático ha comenzado a incidir de manera muy negativa en unos sistemas muy complejos y que se encuentran interconectados que sustentan esta importante fuente de alimentos.

El efecto del cambio climático sobre la pesca

A partir del estudio publicado en la revista Science, a partir de la investigación de un equipo de científicos encabezados por Christopher Free, de la Escuela Bren de Ciencias Ambientales y Gestión de Bren de la Universidad de Santa Bárbara, se ha puesto de relieve que las poblaciones de peces están disminuyendo a medida que los océanos se calientan.

El estudio ha descubierto que la cantidad de pescados y mariscos que los humanos podrían haber cosechado de manera sostenible desde 1930 hasta 2010, se redujo en un 4,1%. Por tanto, hablamos de nuevo de una causa del cambio climático por parte del ser humano.

Ante el avance del cambio climático, la pesca se volverá cada vez más insostenible. De hecho, se estima que en ciertas zonas de los trópicos se podría dar una reducción de hasta el 40% en las capturas previstas para 2050.

Principales hallazgos del estudio

Para realizar la investigación, los científicos examinaron datos históricos en 124 especies en 38 regiones, esto es, alrededor de un tercio de la captura mundial. Los datos fueron comparados con los registros de la temperatura del océano y hallaron que el 8% de las poblaciones de peces se han visto afectadas de manera negativa por el calentamiento; por otro lado, el 4% fueron impactos positivos. Por tanto, el doble de resultados negativos que positivos.

Según Free, “fue sorprendente encontrar que las poblaciones de peces en todo el mundo se han visto afectadas por el calentamiento”. Las mayores perdidas se productividad se registraron en ecorregiones del Mar de Japón, el Mar del Norte, la Costa Ibérica, la Corriente de Kuroshio y el Celtic-Vizcaya. Mientras que las mayores ganancias se encontraron en la región de Labrador-Terranova, el Mar Báltico, el Océano Índico y el noroeste de los Estados Unidos.

El estudio alerta sobre los efectos que el cambio climático tiene sobre los ecosistemas marinos. Pero también denuncia que el calentamiento de los océanos como consecuencia antropogénica del cambio climático también afecta a las industrias como la de la pesca. Otros efectos del cambio climático se relacionan con la acidificación del océano, la caída de los niveles de oxígeno y la pérdida de hábitat.

Soluciones para una pesca sostenible

El sector de la pesca está amenazado debido al papel del hombre en la aceleración del cambio climático. Así, la pesca resultará cada vez más difícil porque los océanos serán cada vez más calientes. Esto producirá la diminución de las poblaciones de peces más sensibles a la temperatura del mar. Como consecuencia del calentamiento de su hábitat, los peces serán expuestos a factores de estrés ambiental, como la concentración reducida de oxígeno.

Estos hallazgos inciden en la necesidad de tener en cuenta los efectos del cambio climático en la gestión de la pesca. Por tanto, se deben buscar y poner en práctica nuevas herramientas que ayuden a la evaluación del tamaño de las poblaciones de peces. también se deben establecer nuevas estrategias que establezcan límites en la captura. Por ejemplo, prevenir la sobrepesca para enfrentar la amenaza que el cambio climático representa para la pesca mundial.