La ciencia necesita del talento de todos

Desde el 2016, el 11 de febrero se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia con el objetivo de promover el acceso igualitario y equitativo de las mujeres y las niñas en la ciencia. Desde Aquae trabajamos para ayudar a revertir la desigualdad que sufren las mujeres en la ciencia a través de diferentes iniciativas.

Los estereotipos de género siguen vigentes en la sociedad. Por esta razón es tan necesario conmemorar el Día Internacional de la Mujer en la Ciencia. Un ejemplo de ello es que las mujeres representan menos del 30% en el campo de la investigación científica. Una de las razones es la falta de estímulos y referentes femeninos que promuevan el interés de las niñas por las materias STEM.

Desde Aquae nos hemos puesto manos a la obra para ayudar a acabar con esta situación. Lo hacemos a través de Aquae STEM, un programa educativo que tiene como objetivo impulsar las vocaciones científicas y tecnológicas entre las niñas de primaria.

A lo largo del curso escolar, se plantea a las niñas retos científicos e innovadores entorno al agua que les permite acercarse a las ciencias. Desde 2019, Aquae STEM ha llegado a más de 2.500 niñas de más de 50 colegios de toda España.

Además, realizamos una serie de encuentros virtuales con mujeres referentes en sectores STEM. Con motivo del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, y en el marco de este proyecto, organizamos un webinar con Tatiana López, nanotecnóloga y directora ejecutiva de Nanogap.

Este webinar no es la única acción que realizamos en este día. A lo largo de este 11 de febrero, compartiremos diferente contenido relacionado con el importante papel de las mujeres en la ciencia y la necesidad de acabar con la brecha de género en todas las disciplinas de nuestra sociedad.

En este Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia hemos destacado un efecto discriminatorio que han sufrido miles de mujeres científicas a la largo de la historia. Se conoce como Efecto Matilda y hace referencia a la falta de reconocimiento a las aportaciones y logros de las mujeres, quedando atribuidos a sus compañeros masculinos.

Margarita Salas, Marie Thrap o Rosalind Franklin han sido víctimas del efecto Matilda a través de la negación de sus logros, el silencio de sus aportaciones o la atribución de éstas a sus compañeros o jefes quitándoles así el reconocimiento que merecían.

Estas no son las únicas mujeres que han sufrido el efecto Matilda, muchas otras también han sido relegadas a lo largo de su carrera. En este artículo, te presentamos a las 10 mujeres más importantes en la historia de las STEM.

La igualdad de género

La Asamblea General de Naciones Unidas aprobó el 11 de febrero el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. La conmemoración de este día nace de la lucha de géneros existente en algunos países del mundo que niega la participación de las mujeres en disciplinas como la tecnología, las ciencias o las matemáticas.

A través de este día se reivindica el importante papel de la mujer en la ciencia precisamente en un momento en el que la investigación científica son clave para lucha contra una pandemia mundial.

Según afirma Naciones Unidas, la Covid-19 ha tenido un grave impacto en las mujeres científicas afectando, principalmente, a las que se encontraban en los inicios de sus carreras. Esto ha evidenciado las disparidades de género todavía latentes y la necesidad de una respuesta internacional que apoye a las mujeres y a las niñas en las ciencias.

La ciencia y la igualdad de género forman parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que países de todo el mundo se comprometieron cumplir antes de 2030. Gracias a ello, la comunidad internacional comenzó a realizar grandes esfuerzos para acabar con esta brecha de género en las diferentes disciplinas. Sin embargo, la realidad es que las mujeres siguen encontrando obstáculos para desenvolverse en igualdad de condiciones en el ámbito científico.

La igualdad de género es uno de los derechos fundamentales para lograr sociedades solidas que caminen hacia un mundo más sostenible y humano. Por tanto, hacer frente a este desafío global es uno de los mayores retos de la Agenda 2030 que busca integrar a la mujer en todos los ámbitos de la sociedad en igualdad de condiciones.