Historias del cambio

Estudiar el pasado de la Tierra para prepararse ante el futuro

Carlota Escutia, una de las mayores expertas en la Antártida tras siete expediciones, estudia lo que sucedió hace millones de años en la Tierra para predecir lo que puede pasar en el futuro si continúa la actual tendencia de calentamiento global. Te compartimos su historia para conmemorar el Día Internacional de la Madre Tierra (22 de abril).

Érase una vez, una mujer llamada… Carlota Escutia.

Es frecuente escuchar a la gente mayor pronunciar frases como “antes llovía más” o “cuando era joven sí que hacía frío”. Y probablemente sea cierto. Desde que el planeta se formó, el clima ha evolucionado constantemente, aunque nosotros tan solo lo apreciemos con respecto a hace un par de generaciones. Pero la paleoclimatología, palabra que procede del griego “paleo” (pasado, antiguo) y del término “clima”, es una ciencia multidisciplinar que estudia el clima que se dio antes de que tuviéramos tecnología para poder analizarlo, por lo que se realiza con registros ambientales naturales (denominados “proxy”), como perforaciones en capas de hielo, estudio de los anillos de los troncos de los árboles o el polen de los sedimentos, entre otros.

Carlota Escutia, que siempre ha sentido una gran fascinación por la naturaleza, estudió Geológicas. Tras una etapa en Estados Unidos, donde investigó e impartió clases en distintas universidades de California y Texas, regresó a España en el año 2002, al Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra en Granada, desde donde esta paleoclimatóloga de Monzón (Huesca) dirigió su trabajo hacia la Antártida, “el mejor laboratorio natural para saber qué ha sido y qué será el planeta”. De hecho, Carlota coordina programas de investigación nacionales y expediciones e investigaciones internacionales que se llevan a cabo dentro del consorcio europeo (ECORD) -del que es delegada en España- del Programa Integrado de Perforaciones Científicas Oceánicas (IODP), formado por 24 países; y es una de las mayores expertas.

La Antártida es el mejor laboratorio natural para saber qué ha sido y qué será del planeta.

El estudio del cambio climático

Con sus investigaciones ha arrojado luz sobre la capa de hielo de la Antártida, dando a conocer su evolución futura en el calentamiento global en el que nos hallamos. Entre otros, Carlota estudia dos elementos fundamentales para el clima global: el casquete antártico, que refleja la radiación e impide que se calienten las aguas; y la formación de aguas profundas (a partir de la unión del agua dulce de los glaciares y el agua salada del mar), que afecta a la termorregulación del agua del planeta, ya que la salinidad es el motor que mueve las corrientes marinas, mientras que el agua dulce las ralentiza.

Carlota Escutia, Antártida

Gracias a la paleoclimatología, se ha podido comprobar y demostrar científicamente que hace 50 millones de años no había hielo en la Tierra, y que en el Ártico y en la Antártida el clima era tropical, con temperaturas de 25 grados y una vegetación de palmeras, baobabs o coníferas. Pero 16 millones de años después, el clima sufrió un enfriamiento brusco que dio lugar a la formación de la capa de hielo en la Antártida. En línea con lo que ha sucedido siempre en la historia de la Tierra: la alternancia de períodos fríos (glaciares) con cálidos (interglaciares).

Hace 50 millones de años no había hielo en la Tierra, y en el Ártico y la Antártida el clima era tropical.

Pero, ¿para qué sirven estos datos? Conocer las condiciones climáticas que existían hace millones de años y su influencia sobre los mares y lugares helados del planeta es de vital importancia para poder desarrollar modelos de lo que puede pasar en el futuro si continúa la tendencia de calentamiento global actual. Porque, si sabemos los registros de las temperaturas y las concentraciones de gases invernadero en la atmósfera con sus fechas, descubriremos lo que ocurrió y, por lo tanto, si se reúnen las mismas condiciones, podremos afrontar mejor la situación. Para ello, hay que perforar en las profundidades marinas, donde se encuentran depositados los sedimentos que tienen la información, y extraerlos para su estudio.

Dos décadas de expediciones

Carlota ha estado siete veces de expedición en la Antártida. La primera, en 1998. La última, el pasado enero. En esta ocasión ha vuelto con el Hespérides, el barco científico español que protagonizó un hallazgo de impacto mundial: con esta navegación se determinó que la fecha de apertura del Mar de Hoces ocurrió hace 35 millones de años.

Preparar una expedición científica es muy laborioso. Puede llevar hasta 10 años desde que se propone hasta que se realiza. Y dos años casi exclusivamente para definir la parte logística, ya que se debe planear concienzudamente qué se necesitará. Pero los resultados siempre son espectaculares.

Carlota Escutia, Antártida

Carlota ha trabajado durante años con los más de 2.500 metros de sedimentos recogidos en 2010 en el Mar de la Tierra de Wilkes, en los márgenes de la plataforma continental de la Antártida. La forma de trabajar de estos buques especiales, con una torre de perforación que pueden llegar a 10.000 metros de profundidad, es compleja, y muchas veces se realiza en condiciones adversas. El buque debe posicionarse en el lugar exacto donde va a perforar, y se mantiene estable gracias a unos motores. Sin embargo, en la Antártida es incluso más complicado de lo normal, ya que la meteorología extrema hace que las tormentas, los vientos catabáticos huracanados o los icebergs a la deriva interrumpan el trabajo y se tenga que montar y desmontar la lanzadera de recogida de registros, por lo que la operación puede durar más de diez horas.

Cada capa que hay en el suelo marino y que se va depositando con el paso del tiempo está compuesta por partículas que proceden del continente, de la lluvia, de polvo transportado por el viento, ya sea cósmico o ceniza volcánica, polen o de restos fósiles. “Cada partícula en cada capa guarda información sobre las condiciones ambientales que existían en ese momento, y además nos permite datar. Si no tenemos las edades, el resto de los datos no nos sirven, porque no lo podemos colocar en el tiempo”, explica.

La importancia de analizar el sistema climático radica en que este engloba todo: la atmósfera, los volcanes, los casquetes polares, los asteroides, la radiación solar… Cualquier cambio en uno de estos componentes -y el ser humano también lo es- cambia todos los demás.

Por su parte, Carlota Escutia, una de las mujeres que han revolucionado las ciencias del mar, se considera una privilegiada por realizar un trabajo que le apasiona, entre paisajes espectaculares salpicados de icebergs azulados de formas y tamaños diversos, o rodeada de una impresionante fauna polar en absoluta libertad.



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