El ‘invisible’ caballito de mar

Si hay un animal que casi no vemos por su escasez y mimetismo es el caballito de mar. Nos encontramos ante una especie que habita en las praderas marinas y las comunidades algares. Tiene en su largo hocico una de sus principales características, ya que a través de él realiza las aspiraciones con las que atrapa a sus presas.

Si hay un animal que casi no vemos por su escasez y mimetismo es el caballito de mar. Su nombre científico es Hippocampus guttulatus y pertenece a la familia de Syngnathidae. Son animales únicos que, con el tiempo, se van descubriendo nuevas características y peculiaridades que los hace una especie muy curiosa.

No tienen escamas sino placas óseas y mandíbulas fusionadas en una trompa con la que succiona el alimento. El hocico largo de este caballito de mar es una de sus principales señas de identidad, diferenciándole de otras especies similares. Esta especie posee un cuerpo aplanado, la cabeza permanece inclinada y carece de aletas ventrales y caudales.

Las diferencias entre el macho y la hembra son visibles a simple vista. Concretamente el vientre de los machos es más abultado que el de las hembras y un tanto redondeado. El de las hembras, por su parte, finaliza formando un ángulo recto.

¿De qué se alimenta y cuál es la distribución del caballito de mar?

Es una de las especies que más presentes están en Europa y el mar Mediterráneo. Sus colores, de amarillo verdoso a marrón rojizo, le permiten mimetizarse con la vegetación del fondo marino para pasar desapercibido entre sus depredadores, entre los que se puede mencionar a las rayas, los atunes y los cangrejos.

En este sentido, sus aletas minúsculas le dejan expuesto ante las amenazas existentes en el agua, ya que su capacidad de movimientos es mínima, por no hablar de la velocidad o agilidad con la que los ejecuta. Como curiosidad cabe destacar que el caballito de mar nada en dirección vertical hacia la vegetación en la que trata de camuflarse.

Además, esta especie no migratoria tiene la capacidad de agarrarse con su cola prensil a las plantas de las praderas marinas, donde está cerca de la costa. Suele habitar en estas praderas y en las comunidades algares cercanos a los fondos rocosos.

Sin embargo, la perdida y degradación de su hábitat, debido a la actividad humana, son las principales amenazas que han provocado que esta especie esté en declive. Si esta situación no cambia, podría pasar a considerarse al caballito de mar una especie en peligro de extinción.

En lo relativo a su alimentación, nos encontramos ante unos depredadores voraces a pesar de su tamaño y su aspecto. El caballito de mar se alimenta fundamentalmente de crustáceos que forman parte del zooplancton, siendo aspirados a través de su hocico. Al no disponer de dientes ni estómago sucede lo siguiente: traga enteras a sus presas y necesita ingerir grandes cantidades de comida, debido que su digestión resulta ineficiente.

Reproducción del caballito de mar

Un estudio sobre el genoma del caballito de mar descubrió la posibilidad de los machos de quedarse embarazados, así como la pérdida de sus aletas pélvicas. Durante el proceso de reproducción del caballito mar tiene lugar una danza nupcial entre macho y hembra, traspasando esta última los huevos a la bolsa ventral del macho que los incuba y posteriormente los expulsa.

 



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