Fundación Aquae > Cambio climático y salud: una interrelación más que evidente

Cambio climático y salud: una interrelación más que evidente

04/05/2018 - Blog - Eva van den Berg
Así lo ha dejado claro el último informe al respecto publicado por la revista médica de referencia The Lancet.
Compartir en

En concreto, en el informe The Lancet Countdown 2017 , resultado de una colaboración llevada a cabo por investigadores de 24 instituciones y organizaciones intergubernamentales de todos los continentes, los cuales han abordado el tema desde una perspectiva multidisciplinar: climatólogos, ecólogos, economistas, ingenieros, expertos en energía, alimentación, sistemas de transporte, geógrafos, matemáticos, expertos en salud pública y en ciencias sociales han aunado sus aptitudes para esclarecer en qué medida el cambio climático incide en la salud humana.

El veredicto es claro: incide, y mucho, y de forma especialmente desproporcionada en los países más pobres. «La demora en la respuesta al cambio climático en los últimos 25 años ha puesto en peligro la vida humana y los medios de subsistencia en muchos lugares del mundo», reza el informe. La mayoría de los indicadores que los científicos vienen rastreando desde que en 1992, a partir de la Cumbre de Río, se empezaran a definir los objetivos prioritarios para combatir y mitigar el cambio climático, muestran un progreso muy limitado mientras que otros se mueven en la dirección errónea: desde entonces, las emisiones de CO2 y las temperaturas han continuado incrementándose.


Al respecto de la salud de los seres humanos, el informe afirma que, aunque nuestro organismo tiene la capacidad de adaptarse frente a determinados impactos, hay límites a esa adaptación: cuando un impacto sucede una y otra vez y empeora de forma constante, es decir, cuando una enfermedad es reincidente, acaba provocando fallos en los sistemas de defensa a nivel general. Ante enfermedades o exposiciones repetidas a impactos perjudiciales, el cuerpo se debilita. También frente a las consecuencias derivadas del cambio climático. Sus efectos golpean una y otra vez el organismo, multiplicando las amenazas y agravando problemas existentes que se mantenían bajo control. «El cambio climático aumenta las presiones existentes sobre la vivienda, la seguridad alimentaria y del agua, la pobreza y muchos factores determinantes de la buena salud», afirma el informe.


Mejoras en siete de las medidas que The Lancet propuso en 2015 par la mejora de la salud global


De todas formas, aunque el progreso es demasiado lento, el informe destaca que en los últimos años se han detectado en muchos sectores respuestas concretas y reales. Si nos remitimos a las 10 recomendaciones que la comisión de The Lancet hizo en 2015 a los gobiernos para proteger y mejorar la salud pública frente el cambio climático, vemos que en siete de ellas, listada a continuación,  los resultados son esperanzadores.


1-Inversiones en la mitigación del cambio climático y en la investigación en salud pública: Desde 2007 las publicaciones científicas en torno esos dos temas se ha triplicado.


2-Ampliar la financiación de los sistemas de salud frente al cambio climático en todo el mundo y fortalecer en especial aquellos situados en los países con medianos y bajos ingresos.  En 2017 se hicieron las inversiones más altas hasta el momento, aunque siguen siendo insuficientes.


3-Eliminar de forma gradual el carbón como fuente de energía. La inversión en carbón descendió en 2016 y varios países se han comprometido a eliminarlo progresivamente de su sistema energético.


4- Fomentar la transición hacia un nivel bajo de consumo de carbono en las ciudades para reducir la contaminación urbana. Ha aumentado la flota de vehículos eléctricos, así como los edificios eficientes energéticamente y la cantidad de zonas verdes accesibles a los ciudadanos.


5- Promover el acceso a las energías renovables. La contribución de las renovables en el mix eléctrico va en aumento desde 2015 y el número de empleos creados en ese sector es de 9.9 millones de personas, un millón más de las que hay en el sector de la extracción de combustibles fósiles.


6- Implementar tratados internacionales que faciliten la transición a una economía baja en carbono. En ese sentido, y a pesar del desplante de Estados Unidos, 195 firmaron el Tratado de París en 2015.


7- Desarrollar grupos de colaboración independientes que promuevan la salud publica y monitoricen su progreso en los próximos 15 años. Ya están en marcha los trabajos que desembocarán en el informe The Lancet Countdown 2030.


Por otro lado, las tres medidas en las que menos progresos se han reportado es en el aumento de la protección de la salud cardiovascular y respiratoria de las sociedades asentadas cerca de las plantas de carbón (presentes y futuras), en el establecimiento de un mecanismo de fijación de precios en el mercado del carbón estable a nivel internacional y en la cuantificación precisa de los efectos de todas las medidas tomadas a nivel global y local.



Algunos de los efectos en la salud que el cambio climático ya está produciendo.


Mientras tanto, al tiempo que las sociedades afrontan políticas, programas y acuerdos para mitigar y combatir los efectos del clima sobre las personas, los perjuicios contra la salud pública ya se evidencian a través de algunos datos concluyentes. The Lancet presenta los siguientes: 


1. El número de personas vulnerables expuestas a las olas de calor ha aumentado: En 2016, las personas mayores de 65 años que sufrieron los efectos de las olas de calos fueron 125 millones más que en 2000.


2. La capacidad de trabajo disminuye en ciertas zonas y hay un mayor estrés por calor: La capacidad laboral global de los trabajadores rurales, como los agricultores, ha disminuido en un 5,3% entre 2000 y 2016 debido al aumento de las temperaturas y a la incapacidad para trabajar cuando hace demasiado calor.


3. Las enfermedades infecciosas, como el dengue, se incrementan: La capacidad de contagio de uno de los principales vectores del dengue, el mosquito Aedes aegpyti, ha aumentado en todo el mundo un 9,5% desde 1950 a consecuencia del calentamiento global.


4. Tenemos poca capacidad de respuesta frente a la adversidad: La ola de calor extrema que tuvo lugar en verano de 2003 provocó más de 70.000 muertes en toda Europa occidental. Los sistemas de salud no estaban preparados y rápidamente se vieron sobrepasados. ¿Estamos hoy preparados?


5. Cuanta más contaminación hay, peores son los índices de salud pública: La mala calidad del aire afecta la salud: aumenta las tasas de accidentes cerebrovasculares, las enfermedades cardíacas, el cáncer de pulmón y las enfermedades respiratorias crónicas y agudas. La contaminación del aire contribuyó a más de 1,9 millones de muertes prematuras en el sudeste asiático en 2015.


Los datos de la OMS


Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el cambio climático es una amenaza global que pone en juego la calidad del aire, el agua potable, alimentos suficientes y un hogar seguro. Se estima que, entre 2030 y 2050, provoque unas 250.000 muertes adicionales por año, a causa de la desnutrición, la malaria, la diarrea y el estrés por calor. Los costos directos que el cambio climático ocasiona en la salud de las personas (es decir, sin contar los que se infligen en sectores determinantes para ella como la agricultura, el agua o el saneamiento) rondarán en 2030 cifras astronómicas de entre 2 y 4 mil millones de dólares. Lógicamente, los países con estructuras sanitarias deficientes serán las menos capaces de dar las respuestas necesarias a los problemas que surgirán. A todo ello hay que añadir  el aumento de los desastres naturales a nivel global: se han triplicado desde la década de 1960, y causan cada año alrededor de 60.000 muertes. El incremento del nivel del mar y los fenómenos meteorológicos extremos destruirán hogares e infraestructuras esenciales en muchos lugares: cabe recalcar que más de la mitad de la población mundial vive en la franja costera. Las sequías e inundaciones harán lo propio, con sus consecuentes desplazamientos masivos de la población.


El futuro en nuestra manos


Hace ya muchos años que sabemos que el cambio climático es real y que está afectando a todo el planeta: la Cumbre de Río tuvo lugar hace ya 26 años. Es una obviedad que en estos casi tres decenios no solo hemos perdido el tiempo de manera consistente, sino que por el camino hemos ido agravando el problema. Es patente que la aplastante mayoría de la comunidad internacional está de acuerdo en que la actividades humanas y el exceso de emisiones de CO2 son el meollo del problema. Y es una evidencia que las soluciones a todos esos problemas se conocen, y que, científica y tecnológicamente, estamos capacitados para ponerlas en marcha. El tiempo apremia, y las personas afectadas son cada vez más (eso también lo sabemos). Aunque sea fatigoso, no hay otro remedio que seguir mostrando los datos de forma machacona. Mientras no haya un colectivo de humanos que logren detonar en el común de las personas un acuerdo en pro del bienestar común… solo nos quedará seguir repitiendo lo mismo, una y otra vez, de forma cada vez más detallada.


Puedes ver más infografías aquí.

 

Etiquetas:

Sobre el autor

Redactora y editora de secciones para la edición española del National Geographic. Guionista y documentalista.

 

Compartir en