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Aire fresco para la innovación

4 de Febrero de 2015
Las empresas tradicionales están acostumbradas a gestionar un talento que podríamos llamar evolutivo, es decir, evoluciona al paso de la empresa, crece en ella y con ella. Y es, sin duda, imprescindible. Sin embargo, muchas nuevas organizaciones creadas en los albores del siglo XXI, y que nacen organizadas mediante una estructura colaborativa y de redes, desarrollan su actividad gestionando un talento que podríamos llamar flotante.

Es una cuestión que vemos y experimentamos en MOB-Makers of Barcelona, donde entre el 50% y el 60% del talento que se mueve lo hace por proyectos o tiempos determinados. Gente que viene para arrancar la startup, o para ver la viabilidad de un proyecto multidisciplinar con equipos de diferentes sectores –biotecnología, arquitectura y desarrollo sostenible, por ejemplo- o gente que viene por un tiempo determinado a España, para conocer el mercado europeo o hispano.

¿Qué hacer cuando esto sucede? ¡Aprovecharlo a tope!, porque ese talento –generalmente disruptivo- es el más proclive a generar contextos creativos y a participar en proyectos con alto componente innovador de forma abierta y proactiva. Probablemente, tener este talento flotante es la única manera, sino la más eficiente, de generar innovación disruptiva capaz de convertir en poco tiempo un producto o servicio en líder del mercado. Cuando el producto y solución es bueno, claro está.

Veámoslo desde el punto de vista de la innovación. Tenemos por un lado la innovación evolutiva, es decir, la de empresas que ya son líderes en su sector y su tipo de evolución consiste meramente en mejorar gradualmente lo que ya tienen para así aumentar los beneficios, sin introducir cambios que supongan romper radicalmente con sus procesos o crear nuevos productos. En muchas ocasiones estas empresas, como ya observara el profesor de la Harvard Business School Clayton Christensen en su libro “The innovators dilema”, tampoco se fijan en los nuevos productos o servicios de otras compañías porque en principio no suponen para ellas una amenaza.

Y es que la disrupción suele ocurrir cuando las empresas emergentes, poco propensas a dormirse en los laureles –desde luego porque no se lo pueden permitir-, utilizan nuevas tecnologías o llevan a la práctica la implementación de nuevos modelos de negocio que a veces incluso les permiten superar en el mercado a las que hasta entonces eran líderes. Y, ¿cuál es la forma más rápida, eficaz y constante de conocer esas nuevas tecnologías y los nuevos modelos de negocio? Pues es, precisamente, entrando en contacto continuo con lo nuevo, dejando una ventana abierta al aire fresco. Así que, incluso si la suya es una organización tradicional, no lo dude: ¡ponga talento flotante en su vida, en sus proyectos de innovación!

ACERCA DEL AUTOR

Cecilia Tham
Graduada en Biología por la Emory University y graduada y Máster en Arquitectura por Harvard. Cecilia es fundadora y mastermind de MOB Makers of Barcelona FabLab, design Ambassador de W Hotels y profesora en la Parsons Design School de Nueva York (Estados Unidos). También es recipiente y participante de Singularity Global Solutions Program 2017.