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El gusano que se come al monstruo

Un innovador sistema ecológico para degradar las toallitas higiénicas, basado en la capacidad del gusano de la miel para descomponer los compuestos derivados del polietileno, ha sido el proyecto ganador del certamen nacional del Stockholm Junior Water Prize (SJWP).
25/05/2018
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Los responsables de este trabajo, dos estudiantes de Primero de Bachillerato del Colegio Marista Santa María de Orense, participarán en Estocolmo en la Final Internacional del Stockholm Junior Water Prize, del 26 al 31 de agosto, coincidiendo con la Semana Mundial del Agua.



Foto: El equipo ganador posa junto al jurado del Premio.

Para desarrollar su proyecto, los estudiantes del colegio orensano se han basado en las recientes investigaciones de las universidades de Cantabria y Cambridge, que demuestran que el gusano de la miel, Galleria mellonella, puede degradar el polietileno de forma natural, mediante su ingesta. Estos jóvenes han dado un paso más, al demostrar que este gusano también es capaz de descomponer los compuestos derivados del polietileno, presentes en las toallitas higiénicas, sin generar productos contaminantes ni afectar al ciclo vital de este ser vivo.

Según explica Lydia Castro, tutora de este equipo, «este tipo de productos creados a partir de polietileno no supondrían mayor problema si hubiese una manera ecológica de degradarlos. Actualmente, la mejor alternativa es el reciclaje en plantas especializadas, pero lamentablemente muy pocos se reciclan, por lo que un altísimo porcentaje de plásticos acaba contaminando océanos y ríos».

Semanas después de haber finalizado su proyecto, este equipo descubrió que un grupo de investigadores acababa de mejorar una enzima de origen bacteriano, que ya se sabía que podía desintegrar el polietileno. «Este descubrimiento nos ha animado todavía más para continuar trabajando en esta línea, ya que constata que estamos en el buen camino», señala Castro.

Las toallitas higiénicas no son biodegradables (su porcentaje de desintegración en agua no llega al 40% en un periodo de dos días, frente al 95% del papel higiénico, compuesto en su mayoría por celulosa, que se deshace en media hora). Esta difícil degradación ocasiona pérdidas millonarias (más de 1.000 millones de euros anuales en la Unión Europea) por los taponamientos de las tuberías, llegando a inhabilitar temporalmente algunas depuradoras de agua y creando un grave problema de salud en muchas ciudades. Precisamente, el pasado 9 de mayo el Senado instó al Gobierno español a adoptar medidas para prevenir y evitar estos efectos.

Aquí puedes ver una breve entrevista con los tres equipos finalistas, en la que presentan la idea principal de su investigación.

 

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