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La recuperación económica, clave frente a la crisis climática

Mejorar la calidad del aire es una acción prioritaria para llevar a cabo una recuperación económica sostenible que ayude a frenar la crisis climática

La pandemia mundial del coronavirus está abocando al planeta a una crisis global, que no se recordaba desde los tiempos de la Gran Depresión mundial de 1930, y su futuro es totalmente incierto. La crisis climática, cuyos efectos continúan acrecentándose, debería ya ser un objetivo prioritario a solucionar por todos los países para lograr una recuperación económica sostenible. 

Ya en 2009, cuando el mundo atravesaba una de las más difíciles crisis financieras de la historia, los economistas y diferentes expertos fiscales solicitaron a los países poner la sostenibilidad y la emergencia climática en el centro de la recuperación económica para hacer frente a los diferentes impactos ambientales que sufre cada día el planeta.

Ahora, una década después y con una crisis sanitaria haciendo tambalear los cimientos de la economía mundial, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente sostiene que el mundo tiene ahora una segunda oportunidad en la que aunar esfuerzos que ayuden a abordar el cambio climático y otras amenazas ambientales.

A través del informe “Construyendo una recuperación más verde” realizado por PNUMA, el economista Ed Barbier toma como referencia las lecciones de la Gran Recesión para ayudar a las instituciones a llevar a cabo estrategias concretas que ayuden a combatir el impacto ambiental a la vez que se reconstruyen las economías tras la Covid-19.

La economía: problema añadido para frenar la crisis climática

Más allá de las respuestas sanitarias directas, las diferentes medidas y actuaciones a nivel económico y fiscal que se están llevando a cabo a causa de la crisis provocada por la Covid-19,  ofrecen a los diferentes países la oportunidad de iniciar una recuperación orientada al desarrollo sostenible y la creación de empleos verdes.

Barbier, a través del informe realizado para PNUMA, declara que llevar a cabo una estrategia de inversión pública y de una serie de reformas legislativas que encarezcan la contaminación a través de duros impuestos supone un método eficaz para impulsar una transformación económica y social basada en la sostenibilidad.

En este sentido, PNUMA sugiere diferentes enfoques legislativos que contribuyen a una recuperación económica más verde como:

  • Potenciar las inversiones en energía limpia y ampliar el acceso a las energías renovables como sustitutos a los combustibles fósiles.
  • Mejorar el suministro del agua, saneamiento y las infraestructuras de aguas residuales a través de subsidios en estos ámbitos.
  • Implementar el “Impuesto al Carbono tropical” para apoyar la reforestación y restauración ecológica.

Cochran, director del Programa para Instituciones Financieras de I4CE, confirma que “la acción climática no es un obstáculo para la recuperación de la crisis sino una respuesta efectiva a la demanda de resiliencia que probablemente surgirá en Europa”.

Este informe destaca tres puntos fundamentales para afrontar una recuperación económica que permita hacer frente a la emergencia climática y proteger la salud de los ciudadanos. En primer lugar, este plan de recuperación deberá mantener la credibilidad del Pacto Verde Europeo, preservar el capital industrial de los sectores con bajas emisiones de carbono y adaptar la economía al cambio climático son algunas de las acciones urgentes y necesarias en materia ambiental.

Debemos reducir la vulnerabilidad de la sociedad frente a futuras pandemias

En segundo lugar, es necesario que las diferentes instituciones sean capaces de realizar acciones que reduzcan la vulnerabilidad de la sociedad frente a a las diferentes amenazas sanitarias y que permitan evitar futuras pandemias, como la Covid-19, que pongan en peligro los sistemas sanitarios del mundo.

En esta línea, el I4CE afirma que mejorar la calidad del aire y reducir la contaminación es una de las prioridades no solo para frenar la crisis climática sino también para  evitar los riesgos de padecer enfermedades derivadas de este tipo de problemas ambientales.

Y por último, en el plano económico, la reactivación de las empresas debe realizar a la par que se reducen la exposición de estas a crisis futuras como ha sucedido con las recientes crisis del petróleo o el colapso de las cadenas de suministro industriales.

“Para el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y otras organizaciones, los paquetes de estímulos fiscales a gran escala son una oportunidad para colocar a las economías y sociedades en un camino más resiliente en línea con la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible”, explica Ligia Noronha, directora de la División de Economía de PNUMA

El cambio climático sigue avanzando

Este 2020 prometía ser el año de los compromisos ambientales pero la crisis sanitaria los ha frenado de golpe. Sin embargo, el cambio climático sigue avanzando y sus efectos resultan ya irreversibles.

Según el Informe sobre la Brecha de Emisiones 2019 de PNUMA, debemos reducir las emisiones globales 7,6% cada año en la próxima década si queremos limitar el aumento de la temperatura a 1,5 °C para fines de siglo. Esto requiere que todos los países del mundo quintupliquen la ambición de sus compromisos climáticos.

El aumento de las temperaturas y las sequías prolongadas es uno de los efectos más inmediatos de la crisis climática, según el Programa del Medio Ambiente de las Naciones Unidas

El parón de actividad y la ligera reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero durante el confinamiento que se realizó en diferentes países, no ha servido para detener el avance de una crisis climática que sigue agravándose, según el último informe de 2020 de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y Naciones Unidas.

Este estudio confirma que los niveles actuales de emisiones no son los adecuados para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París. Las concentraciones de CO2 registran niveles sin precedentes y siguen en aumento alcanzando ya los niveles diarios del 2019.

Nos encontramos ante un escenario de recuperación económica y medioambiental que debemos aprovechar para encauzar las diferentes acciones hacia un futuro más sostenible que nos acerque a mitigar los efectos de la crisis climática.

Todavía es posible frenar los efectos del cambio climático, pero esto requiere medidas urgentes y concentradas entre todos los países y sectores. Y como afirma, Antonio Guterres, secretario general de Naciones Unidas: “Necesitamos ciencia, solidaridad y soluciones” .