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Las guardianas de nuestro bienestar

Las abejas clave para el desarrollo sostenible
El impacto de las acciones del ser humano es una amenaza para la diversidad biológica que pone en jaque nuestro bienestar y medios de vida. Proteger y conservar las colonias de abejas puede ayudarnos a mitigar esta situación. Y es que sin estos pequeños insectos, la vida en el planeta sería imposible.

Todas las especies tienen una función que las hace indispensables para la vida. Pero queremos poner especial atención en una especie que muchos consideran de las más importante para el planeta. Hablamos de las abejas.

Las abejas son una especie que es mucho más que un pequeño insecto al que vemos revoloteando por nuestros entornos. Es la especie más trabajadora. Y es que, la importancia de las abejas, radica en el fruto del trabajo incansable que realizan y que aseguran la alimentación de los seres vivos, incluido del ser humanos.

Y es que a través de la polinización son las encargadas de permitir la reproducción de las plantas para que éstas den sus frutos que servirán de alimento para gran parte de los seres vivos.

Gracias a la polinización, las abejas contribuyen a proteger la diversidad biológica del planeta. Es por ello que su conservación también ayudaría a hacer frente a dos importantes problemas medioambientales a los que nos enfrentamos: la pérdida de la biodiversidad y la degradación de los ecosistemas.

La biodiversidad es la garantía de la supervivencia de un ecosistema. Si las abejas acabarán extinguiéndose parte de esta diversidad lo haría con ellas al no poder nutrirse o al ver sus entornos deteriorarse por la ausencia de la funciones vitas que realizan estos pequeños insectos.

Sin abejas, la cadena alimenticia se tambalea

Las abejas son las responsables de polinizar el 75% de los cultivos que aportan u tercio de la alimentación humana. Sin ellas, no habría polinizadores naturales y la cadena alimenticia se tambalearía. Y es que sin abejas se extinguirían multitud de especies vegetales que sirven de alimento tanto al ser humano como a especies herbívoras y carnívoras.

“La ausencia de abejas y otros polinizadores eliminaría el café, las manzanas, las almendras, los tomates y el cacao, por nombrar solo algunos de los cultivos que dependen de la polinización. Los países deben cambiar a políticas y sistemas alimentarios más amigables y más sostenibles para los polinizadores”, explica el Director General de la FAO, José Graziano da Silva.

La polinización de las abejas garantiza la producción del 90% de los alimentos del planeta

Sin embargo, a pesar de ser una parte fundamental en nuestro sistema alimentario, las abejas y sus colonias siguen menguando su población de forma alarmante cada año.

Las prácticas agrícolas intensivas, el uso de pesticidas, la contaminación o el cambio climático afectan al rendimiento de los cultivos y con ello a la alimentación mundial. Estas causas tienen un impacto en la cantidad de abejas y otros polinizadores tendiendo a su reducción en muchas partes del mundo.

Los últimos datos que recoge Naciones Unidas es que entre un 20-35% de las abejas desaparecen cada año en Europa. El problema ya no es solo que desaparezcan las abejas, sino que el bienestar del planeta puede desaparecer con ellas.

La seguridad alimentaria: tarea pendiente 

Proteger a las abejas es una forma de contribuir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente aquellos referidos a la lucha contra la pobreza (ODS 1), hambre cero (ODS 2) y salud y bienestar (ODS 3). Y además, la conservación de las abejas ayuda a garantizar la vida de los ecosistemas terrestres recogidos en el ODS 15.

La FAO advierte de que la inseguridad alimentaria que afecta ya a millones de personas.  Y es que la crisis provocada por la Covid-19 ha provocado que se alcance en 2020 su nivel más alto en cinco años: 155 millones de personas se encuentran en contexto de crisis según el último informe de la FAO.

“La UE y la FAO tienen una prioridad común: promover los programas mundiales sobre la sostenibilidad, el clima y el bienestar animal. La crisis sin precedentes que estamos viviendo no ha hecho más que poner en relieve la importancia de trabajar junto” afirma Janus Wojciechowski, comisario de agricultura de la Comisión Europea.

La importancia de las abejas radica, principalmente, en que contribuyen al suministro de alimentos y otros productos vinculados con la salud. Con la polinización a casi tres cuartas partes de las plantas garantizan la producción del 90% de los alimentos del planeta. Lo que quiere decir esto es que un tercio de la producción mundial de alimentos dependen de las abejas.

Más allá de producir miel, las abejas son uno de los factores que garantizan el rendimiento de los cultivos y su trabajo incansable aseguran la mejora de la producción agrícola en el mundo.

No solo las abejas son vitales para garantizar la seguridad alimentaria. También lo son para preservar el equilibrio ecológico y la biodiversidad en la naturaleza. Y es que las abejas actúan como indicadores del clima del momento. Su presencia o ausencia ya nos proporciona información sobre lo que ocurre en nuestro entorno.

Un ejemplo muy curioso de esto es que, a través del zumbido de las abejas en la colmena, los apicultores son capaces de prever el clima del día. Si es apagado, hará frío y viento pero si, por el contrario, es agudo y alegre, hará sol y calor.

En un momento, en el que los esfuerzos internacionales están centrados en combatir una pandemia mundial, desde las organizaciones internacionales como la FAO reclaman, cooperación y solidaridad para combatir no solo la Covid-19 sino también la seguridad alimentaria a la vez que se prioriza la regeneración medioambiental y la protección de los polinizadores.

¿Qué podemos hacer para salvar a las abejas?

La actual situación sanitaria provocada por la pandemia mundial de la Covid-19 ha tenido un gran impacto en diferentes sectores de la sociedad entre los que se incluyen el sector apícola. Este sector ha visto reducida su producción y el mercado ha sufrido un claro retroceso.

La apicultura es un negocio que contribuye al desarrollo sostenible de nuestra sociedad. Proteger esta labor supone contribuir a mitigar la pobreza, proteger nuestra biodiversidad y asegurar el alimento de la población.

Por todo ello, la alarmante desaparición prolongada de colonias de abejas ha puesto en alerta a los organismos internacionales. De esta preocupación, la Asamblea de las Naciones Unidas decidió en 2017 designar el 20 de mayo como el Día Mundial de las Abejas.

Las abejas clave para el desarrollo sostenible

La elección de este día conmemora la muerte de Anton Jansa, un apicultor pionero en alertar de las amenazas que sufren las poblaciones de abejas y reivindicar la importancia de revertir esta situación para proteger la salud del planeta y sus habitantes.

Desde entonces, con la celebración de este día, se pretende crear conciencia sobre el deber de proteger y conservar a estos agentes polinizadores, así como crear conciencia sobre la importancia de las abejas por su contribución a los ODS.

En nuestro mano también esta parte la solución. Desde cultivar una variedad de plantas autóctonas que florezcan en diferentes épocas del año o proteger las colonias de abejas silvestres hasta el simple hecho de comprar miel sin refinar en un comercio local de tu zona puede ayudar a la conservación de estas especies tan necesarias para la vida.

Las estrategias mundiales deben ir orientadas hacia la participación e intercambio de conocimientos tradicionales de los pueblos rurales como fuentes de sabiduría de nuestra propia naturaleza. Además, es necesario llevar a cabo medidas estratégicas y de colaboración entre organizaciones para gestionar, investigar y evaluar el estado de estos polinizadores en nuestros entornos.

Te invitamos a consultar esta infografía sobre la importancia de las abejas en el mundo y el valor de la polinización.