¿Cómo se recicla el aceite usado?

Seguro que alguna vez no has sabido qué hacer con el aceite que has utilizado para cocinar. Echar el aceite por el fregadero puede causar un grave impacto en el medio ambiente. En cambio, reciclarlo nos permite aprovecharlo para crear otros productos como biodiesel o jabones y evita la contaminación del agua de los ríos y mares.

Lo usamos casi a diario, y a veces simplemente lo tiramos por el desagüe. Sin embargo las consecuencias medioambientales pueden ser muy graves. Y es que reciclar el aceite usado de cocina se ha convertido en un acto imprescindible para evitar la contaminación del agua. A continuación, te contamos todos lo que debes hacer para hacerlo.

Ideas para reciclar el aceite usado

La forma más sencilla de reciclar el aceite de cocina es acudir a un punto limpio de recogida de aceite usado. Aquí encontraremos contenedores específicos para este residuo. También se pueden utilizar los contenedores urbanos presentes en algunas ciudades y municipios.

El aceite usado que se puede reciclar es el vegetal sobrante de la cocina, de frituras, grasas y asados. En menor cantidad, este tipo de aceite puede venir de alimentos enlatados, manteca de cerdo, o grasas estropeadas y caducadas. Sin embargo, no se debe depositar en los mismos contenedores el aceite de motor, grasas industriales o aceites con bases de petróleo. En este caso, la legislación obliga a los fabricantes a hacerse cargo de los mismos. Por esta razón, existe una entidad, Sigaus, que recoge anualmente cerca de 160.000 toneladas, del que un 70% sirvió para obtener nuevos aceites.

Una idea para reciclar el aceite usado es fabricar jabón que pueden servir tanto para el lavado de ropa como de manos

Una idea para reutilizar el aceite es emplearlo en hacer velas o jabones. Para ello, se requerirá inicialmente filtrar este aceite usado, por si tuviera algún tipo de partículas. Otras alternativas en las que se puede emplear el aceite usado es para engrasar bisagras, evitar que una cerradura se atasque o que roce con sus herrajes.

Se puede reciclar el aceite usado también para proteger los muebles. Y es que el aceite de freír filtrado es un perfecto protector de maderas. Otra forma de utilizar el aceite es emplearlo como un exfoliante corporal, ya que contiene propiedades muy beneficiosas para la piel.

¿Por qué es importante reciclarlo? 

En España, por desgracia, reciclar el aceite usado no es una práctica tan extendida. Se estima que dos tercios de este residuo acaban en las alcantarillas. Esto ocasiona diversos perjuicios: atascos en tuberías, trabajo extra para las plantas de tratamiento de aguas residuales, aumento de plagas urbanas, etc. Cada consumidor genera al año unos 4 litros de aceite doméstico usado. En total, España mueve unos 180 millones de litros de aceite vegetal usado anuales.

No reciclar el aceite usado acarrea una serie de problemas y riesgos a nivel medio ambiental. Si este residuo llega a los ríos, se forma una película superficial que afecta al intercambio de oxígeno que perjudica a los seres vivos. Un solo litro de aceite puede contaminar mil litros de agua. Por tanto, es necesario encontrar alternativas que nos ayuden a reciclar este tipo de residuo.

Reciclar el aceite usado en el ámbito doméstico es fundamental para reducir el impacto con el medio ambiente

El aceite industrial

El aceite industrial, utilizado en la maquinaria pesada o en los automóviles, tiene aún peores consecuencias. Y es que tan solo dos litros son capaces de contaminar el agua de una piscina olímpica o la superficie de dos campos de fútbol. Su elevado composición de metales pesados y su baja biodegradabilidad lo convierten en una amenaza para los suelos. Estos pueden perder su fertilidad, y para las aguas, tanto superficiales como subterráneas, donde puede perdurar hasta 15 años.

Esta contaminación se puede evitar reciclando el aceite usado, una práctica ecológica que nos ayuda a reducir nuestro impacto en el medio ambiente. Por cada litro de este residuo se puede lograr un litro de un biocombustible para motores diésel. La ventaja es doble: se evita su impacto en la naturaleza y se crea una alternativa para reducir el uso de los combustibles fósiles convencionales.