Los ‘clavados’ de Acapulco: saltos a 35 metros de altura

En Acapulco, México, se practican desde 1934 los famosos clavados, saltos desde un acantilado conocido por La Quebrada, a una altura de 35 metros de altura.

Además del riesgo de saltar desde tal altura, el clavadista debe calcular el momento de mayor altura de ola, ya que de lo contrario el impacto contra las rocas del fondo provocaría una muerte segura. El clavado de Acapulco en Mexico es todo un reto.

En este sitio se realiza el Campeonato Mundial de Clavados de Altura, que lleva el nombre de Raúl García “el chupetas” como reconocimiento a uno de los clavadistas más destacados de este lugar. También se desarrollan los clavados de exhibición, con diversos grados de dificultad y una ronda de clavados sincronizados.

Foto: Jacalyn Engle CC BY-SA 2.0

Como referencia, en los campeonatos de natación, el salto desde mayor altura se realizaba desde la plataforma de 10 metros. Desde 2013 son deporte de competición los saltos de gran altura en la Quebrada, desde plataformas de 27 metros para hombres y de 20 metros para mujeres. La película El ídolo de Acapulco (Fun in Acapulco, 1963) protagonizada por Elvis Presley dio a conocer al mundo esta atracción turística.

La Quebrada que dio lugar a los clavados de Acapulco

La Quebrada (literalmente la grieta) es un acantilado alto ubicado en un pequeño fiordo del Océano Pacífico, en las inmediaciones del pueblo mexicano de Acapulco. Es famoso por ser el lugar donde se realizan inmersiones especialmente espectaculares. En la parte superior de la grieta hay una pequeña capilla dedicada a Nuestra Señora de Guadalupe, a la que se suele recomendar a los buceadores antes de la empresa.

Características

El acantilado de la Quebrada tiene una altura de 45 metros. Aunque los saltos al agua se producen principalmente desde una altitud de 35 metros sobre el nivel del mar. El ritual del buceo de la Quebrada parece que comenzó oficialmente en 1934.

Los protagonistas son los jóvenes locales que no se limitan a tirarse sino que, solo con ropa de baño, previamente también trepan la pared rocosa. Durante la noche también se realiza la misma hazaña con una linterna de mano, que se sostiene incluso durante el salto.

El ejercicio realizado en la Quebrada es potencialmente muy peligroso, no solo por la altura, sino sobre todo por el reflujo y el flujo del mar por debajo. Un cálculo incorrecto y la consiguiente caída durante la fase corta de la marea baja podría provocar un impacto fatal con las rocas sumergidas, ubicadas a poca profundidad sobre el nivel del mar.

En una parte del acantilado hay un camino protegido y un restaurante; desde un mirador se puede admirar el espectáculo del buceo. La escena se enriquece con la presencia de pelícanos que buscan peces.

Historia

La orografía del puerto daba juego para que se concentrara un gran calor intenso, que era causante de enfermedades como el cólera o el escorbuto. Debido a ello, el doctor de la Corona española Francisco Javier Balmis propuso abrir  un canal para que así se pudiese airear el centro de la ciudad. A esto se le llamó “Abra de San Nicolás”. En 1799 comenzaron la obras de lo que sería la Quebrada, pero nunca se terminó por culpa de la falta de recursos económicos.

77 años después el coronel José María Lopetegui continuó con las obras para abrir esa brecha. Los soldados a su mando tuvieron que remover varios millares de metros cúbicos de roca. Esta labor que se califica heroica por el fin que se perseguía a favor de la población. Sin embargo, una vez más, la obra fue suspendida. De nuevo la falta de recursos frenaron el avance debido a un terreno difícil, por lo que se pararon los complicados trabajos. Y así se quedó como se le conoce y de ahí el nombre de “La Quebrada”. Y a partir de aquí, comenzaron los clavados de Acapulco.