5 alternativas a las bolsas de plástico convencionales

El plástico es uno de los principales contaminantes del planeta. Cada año se utilizan en el mundo 5 billones de bolsas de plástico que contaminan los mares, los océanos, el suelo y el aire del planeta. Su uso masivo y su incorrecta eliminación ha provocado que estos residuos sean una de las principales amenazas para la biodiversidad. Ahora, es tarea buscar alternativas que contribuyan a reducir su consumo. ¡Toma nota!

El plástico está poniendo en peligro el hábitat de muchas especies y la salud del planeta. De hecho, desde el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) estiman que ya hay más de 150 millones de toneladas de plástico en los océanos. Y la previsión para el año 2050 es que la cifra aumente a 12.000 millones de toneladas si continúa el ritmo actual de deshechos, un crecimiento que precisa un cambio urgente.

Algunas de las consecuencias más dramáticas es la muerte por este tipo de contaminación de más de 100.000 animales marinos y alrededor de 700 especies marinas se encuentran amenazadas por su presencia en las aguas. Unos datos que evidencian una situación agravante que expresa una necesidad inminente de encontrar alternativas a las bolsas de plástico.

El Día Internacional libre de bolsas de plástico, que se celebra cada 3 de julio, es una fecha para concienciar a la población de los peligros que conlleva su uso para el medio ambiente y mostrar tanto ese grave impacto en los ecosistemas, sobre todo oceánicos y marinos, como el de señalar la posibilidad de alternativas a su uso en la vida cotidiana. Porque reducir la contaminación de plásticos, está en manos de todos.

¿Por qué contaminan tanto las bolsas de plástico?

Gran parte de la cantidad de plástico que llegan a los océanos son bolsas de plásticos. Se llevan usando desde décadas, pero sin entender cómo afectan a los ecosistemas medioambientales y, por extensión, al ser humano. Aunque en los últimos años, en muchos países se han implementado medidas para reducir su consumo, parece que todavía no son suficientes.

Para empezar, porque el plástico es un gran contaminante del medio ambiente. Las bolsas de plástico requieren grandes cantidades de energía para su producción, dado que están compuestas principalmente por sustancias derivadas del petróleo. Esto hace que tarden muchos años en degradarse, lo cual se convierte en el mayor argumento para encontrar alternativas a las bolsas de plástico.

Por otro lado, durante décadas han sido desechadas sin control alguno, contaminando los espacios urbanos y los ecosistemas naturales. Las calles de las ciudades se llenan de bolsas de plástico, aunque haya un servicio de limpieza municipal; en urbes con menos capacidad para la limpieza de sus calles, la problemática es todavía peor.

Los bosques o montes también son espacios en los que resulta fácil encontrarse con bolsas de plástico abandonadas. Hay bolsas de plástico también en los ríos, cuyo flujo las lleva a las aguas oceánicas y marítimas, donde la contaminación de plásticos es un problema de gran magnitud. Porque no solo ensucian las aguas, también son ingeridos por animales de gran tamaño como ballenas y delfines. Así aparecen los llamados microplásticos, que acaban siendo parte del alimento de animales más pequeños. O bien, se enredan en peces u otros animales marinos, produciéndoles heridas o, en algunos casos, incluso la muerte.

Compromiso por encontrar alternativas al plástico

Aunque las medidas para promover el uso de alternativas a las bolsas de plástico han llegado algo tarde, lo cierto es que la mayoría de los países han tomado conciencia de la problemática. Entre Estados Unidos y Europa se consume aproximadamente el 80% de la producción mundial de bolsas de plástico, pero su presencia en países en vías de desarrollo ha aumentado. Y, con ello, también lo ha hecho su impacto medioambiental.

En 2015, los Estados miembros de la Unión Europea firmaron dos medidas con la obligación de establecer, al menos, una de ellas:

  1. La adopción de medidas que garanticen que el nivel de consumo anual no supere las 90 bolsas de plástico ligeras por persona (a más tardar el 31 de diciembre de 2019), y 40 bolsas de plástico ligeras por persona (a más tardar el 31 de diciembre de 2025), o un objetivo equivalente expresado en peso;
  2. La adopción de instrumentos que garanticen que, a más tardar el 31 de diciembre de 2018, no se entreguen gratuitamente bolsas de plástico ligeras en los puntos de venta de mercancías o productos, a menos que se apliquen instrumentos igualmente eficaces.

5 Alternativas a las bolsas de plástico

Las dos medidas anteriores están propiciando una reducción en el consumo de bolsas de plástico, aunque no son suficientes. Es necesario que todos participemos en su reducción, y todo comienza en el día a día. Por ejemplo, si tienes bolsas de plástico, encuentra la manera de reutilizarlas creando cestas o…, ¡usa la imaginación! Hay maneras de dar más vida a las bolsas de plástico, pero lo importante es reducir su consumo al máximo porque el plástico es muy contaminante.

Aquí te ofrecemos cinco alternativas para sustituir las bolsas de plástico:

1. Bolsas de tela

Acostúmbrate a llevar una bolsa de tela en tu bolso de mano o en el maletero de tu coche para usarla en las compras rápidas de cada día. Su uso se puede prolongar durante 8 años.

2. Carro de la compra

Utiliza el clásico carrito de la compra que utilizaban generaciones anteriores. Te permite cargar una compra semanal y transportarla fácilmente. Y un solo carro de la compra puede durar hasta 15 años.

3. Cestas de esparto

Para encontrar alternativas a las bolsas de plástico, podemos echar la vista al pasado. Las cestas de esparto son una alternativa tradicional al plástico. No hace tanto que la gente empleaba cestas o capazos para ir a comprar a los comercios del barrio o al mercado. Además, pueden servir para almacenar la compra en casa.

cestas-de-esparto alternativas a las bolsas de plástico

4. Bolsas compostables

Son la alternativa menos dañina para el medio si no tenemos en cuenta lo que supondría su uso masivo. Están casi completamente fabricadas con materiales biodegradables que, además, se degradan a una mayor velocidad en una planta de compostaje, pasando en su totalidad a ser compost, que sirve para abonar campos donde se podría generar nuevo material vegetal para seguir el ciclo.

5. Bolsas plásticas recicladas de rafia

Estas son las bolsas que nos ofrecen como alternativa en las grandes superficies. Aunque es menos ecológica que las anteriores, se pueden utilizar tantas veces quieras, evitando así la utilización de bolsas de un solo uso.