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El lago Wanaka y su árbol solitario

El lago Wanaka se encuentra en la región de Otago, en Nueva Zelanda, y tiene en medio del agua un solitario árbol que supone su rasgo más significativo y su mayor reclamo.

El lago Wanaka es el cuarto más grande de Nueva Zelanda y se encuentra en la región de Otago, en Nueva Zelanda, en los Alpes del sur del país. Tiene una altitud de 278 metros. Su superficie es de 192 km2 con una profundidad estimada de 300 metros. Su nombre original, en maorí, es Oanaka y significa “El lugar de Anaka”, nombre de un jefe tribal local.

Según la leyenda de la zona, un gigante creó el lago Wanaka y formó las montañas que lo rodean con un solo golpe de su mano. Sin embargo, la realidad de tanta belleza natural hay que atribuirla a los glaciares, dado que fueron ellos quienes originaron estos fascinantes paisajes neozelandeses. Se encuentra en un valle en forma de U que fue creado por la erosión glacial durante la última glaciación, hace más de 10.000 años.

Las aguas del lago Wanaka están alimentadas por los ríos Matukituki y Makarora, y es, a su vez, la fuente principal del río Clutha. Cerca se encuentra el lago Hāwea, en un valle paralelo tallado por un glaciar vecino a unos 8 kilómetros al este.

Un árbol singular

El árbol solitario se encuentra a los pies del Monte Aspiring, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Conocido como el «árbol solitario del lago Wanaka», en un primero momento no era sencillo de encontrar, dado que no existen señales que indiquen de su presencia en medio del agua. Sin embargo, con el paso del tiempo, se ha convertido en una atracción turística que ha ocasionado que, después de sus ochenta años de existencia, se encuentre en peligro debido al mal uso humano.

Este árbole pertenece a la familia del Salix fragilis, o mimbrera frágil, un sauce que suele desarrollarse en las riberas fluviales y que posee una corteza fácil de romper. El medio ambiente en el que se encuentra localizado supone un riesgo natural este ejemplar, debido a que sus raíces se encuentran sumergidas en agua fría, y el crecimiento del Wanaka es lento, por lo que las áreas que se lastiman tardan mucho en regenerarse.