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Los océanos están absorbiendo más CO2

Los océanos podrían estar absorbiendo más CO2 del estimado hasta el momento. Una buena noticia que, sin embargo, también posee una cara negativa, dado que aumentaría la acidificación de sus aguas, poniendo en peligro la supervivencia de muchas especies marinas.

Cuántos más gases de efecto invernadero lanzamos a la atmósfera, más se calienta el planeta. Las consecuencias son devastadoras. Los océanos son el perfecto aliado para la eliminación del calor del cambio climático y parece que, según un nuevo estudio, están absorbiendo más CO2 del previsto: no solo el 25%, sino un 33% de las emisiones generadas por el ser humano.

La cantidad de CO2 que absorben los océanos ha sido un tema de continuo debate. Para la estimación, se suele partir del cálculo de los flujos ascendentes y descendentes de CO2 en la superficie del mar; a su vez, este flujo se rige en gran medida por la turbulencia, el movimiento relativo y la mezcla de aire y agua en la superficie marítima.

Para concretar más el porcentaje de CO2, se ha tenido en cuenta en un nuevo estudio diferente fuentes, como mediciones satelitales. El resultado es que los océanos están absorbiendo tres gigatoneladas de carbono al año, lo cual equivale a un tercio de las emisiones totales de los seres humanos.

Sin embargo, aunque es una buena noticia, posee un lado negativo, dado que ese aumento del CO2 en los océanos se disuelve en las aguas y conduce a la acidificación de estas, un enorme problema para los ecosistemas marinos y sus especies. También está provocando problemas como el aumento del nivel del mar a través de la expansión térmica y la fusión del hielo continental.

Por ejemplo, los calcáreos o los cocolitofóridos, presentes en el fitoplancton, se verían muy afectados, lo cual puede, de manera puntual, exacerbar el cambio climático al potenciar el descenso de albedo de la Tierra a través de sus efectos sobre la cobertura de nubes oceánicas.

Por tanto, se trata de una situación que, siendo positiva, presenta un lado negativo. Sin embargo, estas nuevas mediciones pueden ayudar a la toma de decisiones ante la crisis climática para preservar la salud de nuestros océanos y del planeta.