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La lluvia está cambiando por la actividad humana

Según una nueva investigación, la actividad humana estaba cambiando los patrones de sequía y lluvia de la Tierra desde principios del siglo XX, asegurando que la sequía en muchas regiones empeorará, con graves implicaciones para alimentar a los billones de personas del planeta.

El cambio climático viene de lejos y sus efectos se pueden rastrear desde inicios del siglo XX. Los investigadores del GISS de la NASA (Instituto Goddard para Estudios Espaciales) están convencidos de esto y han dedicado un estudio a la tendencia mundial de la sequía, comparando datos reales y simulaciones relativas a la humedad del suelo.

El estudio, "Cambios en el hidroclima del siglo XX que concuerdan con la influencia humana", que también contó con la participación de la Universidad de Columbia y el Laboratorio Nacional de Livermore, y se publicó en Nature, utilizó series históricas, observaciones en el campo, el índice de Palmer para el período de 1900 a 1975 y datos satelitales, llegando hasta 2017. Entre los elementos que se tienen en cuenta también se encuentran los anillos de crecimiento de los árboles, cuyo espesor puede dar información sobre la sucesión de años húmedos y secos a lo largo de sus vidas.

El índice de Palmer (PDSI) es uno de los principales indicadores de sequía y se basa en un promedio del valor de humedad del suelo durante los meses de verano, utilizando datos como la lluvia, la temperatura del aire y su flujo de salida. La información proporcionada por el PDSI se extiende durante largos períodos de tiempo y es particularmente útil en el campo paleoclimático. También se utilizó Merra-2, una recopilación de datos basada en la NASA, que incluye observaciones satelitales relacionadas con la humedad del suelo, la cubierta de nieve y el estado de estrés vegetal.

 

Según los modelos climáticos, la huella humana en el medio ambiente debería haber sido perceptible desde principios de la década de 1900 y hacerse más evidente con el tiempo, en relación con el aumento de las actividades que implican emisiones a la atmósfera. Entre los años 1950 y 1975, la atmósfera se volvió más fría y húmeda, probablemente debido a los aerosoles o partículas que están en suspensión en su interior. De hecho, antes del lanzamiento de las intervenciones legislativas destinadas a proteger el medio ambiente, las industrias vertieron grandes cantidades de humo, hollín, dióxido de azufre y otras partículas en el aire. Todo esto, según los expertos, ha afectado a la atmósfera, bloqueando la luz solar y contrarrestando los efectos calientes de los gases de efecto invernadero.

Después de 1975, la contaminación del aire ha disminuido y la sequía global ha comenzado a disminuir hacia los valores de la huella humana, aunque no ha habido una alineación precisa. Los autores del artículo creen que el estudio es innovador porque proporciona un "retrato" de la sequía en todo el mundo, lo que permite verificar si la falta de recursos hídricos se ha producido simultáneamente en diferentes regiones de la Tierra. Finalmente, la investigación confirma la correlación entre los patrones por los que se originan los fenómenos de sequía y las actividades humanas, constatándose que tras el año 2000, la huella humana ha aumentado.