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Última llamada: ¿a las puertas de un colapso global?

24 de Febrero de 2016
Hace pocos días, muchos medios en todo el mundo recogieron la noticia del supuesto colapso en la Antártida de una enorme colonia de pingüinos Adelaida (Pygoscelis adeliae) en el cabo Denison, en la bahía de la Commonwealth.

«Todas las cosas ya fueron dichas, pero como nadie escucha es preciso comenzar de nuevo», André Gidé
Para muchos expertos, colapsar cuanto antes es lo mejor para volver a empezar.

Foto: Tim Laman WWF 

El dato se ha publicado seis años después de que un enorme iceberg masivo, el B09B, se incrustara en tierra firme, impidiendo que los pingüinos llegaran a mar abierto y obligándolos a realizar caminatas de hasta 60 kilómetros para conseguir el alimento.

¿El resultado?, si en 2010 la colonia constaba de 160.000 individuos, parece que hoy quedan apenas unos 10.000. El caso es que, si el inmenso iceberg sigue ahí varado, la colonia entera podría desaparecer en dos decenios, tras más de un siglo, (por lo menos: es lo que está registrado) viviendo en un ambiente de estabilidad. No hay pruebas, realmente, de que todos esos 150.000 pingüinos que «faltan» hayan muerto. Según los conteos realizados mediante imágenes de satélites, lo que es evidente es que no están. ¿Se habrán mudado, en un alarde de inteligencia pingüinera, a un nuevo enclave junto al mar, o habrán fallecido en masa, a lo largo de estos últimos años, incapaces de ponerse a salvo? Por el momento, no se sabe.

Tampoco hay estudios que desvelen qué vamos a hacer los humanos con este símil de B09B que, desde hace ya tiempo, amenaza en el horizonte, sosteniendo un modelo de vida desigual, insostenible y disfuncional que nos ha embarrancado en una crisis energética, climática, medioambiental y social sin precedentes. Muchos investigadores, expertos en distintas disciplinas, afirman que, si no rectificamos ya mismo, ese gigantesco B09B aplastará cualquier posibilidad de afianzar un escenario amable de futuro y provocará el colapso de nuestra sociedad.

Manifiesto «Última Llamada»
Hay numerosas aportaciones desde la comunidad científica al respecto de ese choque inminente. Entre ellas, la de los promotores del manifiesto Última llamada, que arrancó en nuestro país con 250 firmas y hoy aúna a varios miles.

«Necesitamos construir una nueva civilización, capaz de asegurar una vida digna a una enorme población humana (hoy más de 7.200 millones), aún creciente, que habita un mundo de recursos menguantes. Para ello van a ser necesarios cambios radicales en los modos de vida, las formas de producción, el diseño de las ciudades y la organización territorial: y sobre todo en los valores que guían todo lo anterior.» La única forma es abordar una gran transformación que choca contra dos obstáculos titánicos: el modo de vida capitalista y los intereses de vida privilegiados, apuntan sus autores.

Mientras tanto, surgen cada día más voces en pro de este gran cambio en todo el planeta, clamando por una gran transformación «de un calibre análogo al de la revolución neolítica y la industrial». Algunos expertos ven el colapso como algo inevitable e incluso opinan que, cuando antes suceda, mucho mejor: quizá será la forma de intentar controlar el batacazo, de caer de menos alto para iniciar, tras la que será una maniobra extremadamente brusca y compleja, la (re)construcción de una sociedad más solidaria y democrática para el común de los mortales. 

Ciertamente, los que se oponen a este cambio son muy poderosos. Pero son tan pocos, en comparación con el resto del «mundo mundial» al que le vendría de perlas afrontar cuanto antes ese reto esperanzador… Sin duda, es tiempo de redefinir prioridades y también significados. ¿No sería lógico, por ejemplo, que en un mundo donde la aplastante mayoría de las personas vive regular, mal o muy mal, la aplastante mayoría se vanagloriara de ser «antisistema»? Lo realmente raro es que, aún hoy, esa palabra siga siendo malsonante para tantos. Puede que muy pronto no serlo sea, además de incomprensible, totalmente inaceptable. 

ACERCA DEL AUTOR

Eva van den Berg
Redactora y editora de secciones para la edición española del National Geographic. Guionista y documentalista.
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