Microrrelatos Científicos 2020
El robot con IA y singularidad tecnológica, estaba programado para tomar sus propias decisiones. Colocó la sonda para analizar la humedad y el pH del sustrato. Segundos después el resultado se graficó en la pantalla. Giró y midió con el sensor cuántico la radiación fotosintética del plantío. Cuando comprobó que todo estaba en orden, conectó el sistema de fertirrigación. El agua aún fluía del último pozo excavado. No necesitaba de inteligencia humana para encargarse del cultivo hidropónico en el desierto.
Después de la gran epidemia, no habían quedado humanos para aprovechar la huerta, pero él –inescrutable– seguía su mandato digital.


