Microrrelatos

Siglo XXVII

La máquina de repartir besos se había estropeado.

Los abuelos y papás lloraban desconsoladamente sin poder despedir a los niños en la guardería. Muchos amigos perdieron la amistad. Los novios rompieron su compromiso. Los amantes terminaron sus idilios.

Tomas Graham, catedrático por Harward, descubrió que hasta el siglo XXI los besos se daban con la boca. Los abuelos y papás llenando la cara de babas, los amigos acercando el hocico a ambas mejillas, los novios juntando sus piquitos y los amantes frotando sus lenguas con frenesí.

El Dr. Graham recibió aquel año el Nobel de la Paz.