Islas Cíes: un refugio para la biodiversidad

Sus aguas cristalinas, su alto valor ambiental y su diversidad biológica son algunas de las características que convierten a las Islas Cíes en un paraíso natural ubicado en las costas gallegas. Un entorno en el que la naturaleza y sus ecosistemas son algunos de sus mayores atractivos.

Las Islas Cíes están situadas en las Rías Baixa, exactamente a 14 kilómetros de la ciudad de Vigo, municipio al que pertenecen. Estas islas se encuentran en la entrada de la ría de Vigo para la que actúan de barrera frente a borrasca procedentes del océano Atlántico. Las tres islas que componen este archipiélago suman una superficie de 3.091 hectáreas, de las cuales 433 son terrestres y 2.658 son marinas, según datos del Concello de Vigo.

En las últimas décadas, las Cíes son un destino muy popular entre los turistas. Un hecho que ha llevado a trabajar de forma activa para ofrecer un turismo sostenible y respetuoso con la naturaleza a través de actividades que fomenten su protección. Y es este archipiélago alberga una de las mayores riquezas en materia ecológica del territorio español al ser el hogar de multitud de especies de animales y plantas.

Por todas estas razones, y con el fin de proteger este paraje y su biodiversidad, en 1980 fue declarado Parque Natural. Años más tarde recibió el título de zona ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves) y, en 2020, los archipiélagos de las Cíes, Ons, Sálvora y Cortegada fueron declarados, por primera vez en España, Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia. Además, desde 2013 postula para ser declarado Patrimonio de la Humanidad.

Las Islas Cíes, un refugio natural para la biodiversidad

Además de su belleza, entre las características de estas islas se encuentra su particular relieve, que las diferencian del resto de islas que componen este Parque Nacional Marítimo-Terrestre. Según el Instituto Geológico y Minero de España (IGME), las Cíes presentan una geomorfología mucho más abrupta que el resto de archipiélagos gallegos. Es en estas islas en donde se encuentran las mayores elevaciones del parque natural que son: el Alto das Cíes, en Monteaguado y que cuenta con una altitud de 197 metros; el Monte Faro, ubicado en la isla con este mismo nombre y de 175 metros de alto; y, por último, el Monte Pereira, el más alto de la Isla de San Martiño con 175 metros.

Monteagudo, Faro y San Martiño: la triada de las Islas Cíes

El archipiélago de las Cíes está compuesto por tres islas: do Faro, también conocida como Illa do Medio; Monteagudo, o Illa Norte; y San Martiño, o Illa Sur. Todas ellas en su conjunto llegan a alcanzar entre los 1,5 y los 3 kilómetros de superficie. Cuentan, además, con otros islotes como el de Penela dos ViñosRuzoGrabelos y Agoeiro.

El canal Norte de la Isla Monteaguado separa esta isla del Cabo Home, en la península del Morrazo, y a penas 500 metros de estrecho separan Monteaguado de San Martiño. Por otro lado, las islas Monteagudo y Do Faro están conectadas por una barrera arenosa de 1.200 metros de longitud que conforman el sistema playa-lagoon de Rodas.

Otra de las peculiaridades de las Islas Cíes es su disposición del terreno. En la cara oeste del archipiélago destacan la formación de grandes acantilados verticales de más de 100 metros de altura formados como consecuencia de la erosión del mar y el viento atlántico. Y, por el contrario, en el lado opuesto de estas islas prevalecen las verdes laderas mucho más suaves, cubiertas de bosques y que acaban en paradisíaca playas y dunas.

Así es la fauna y la flora de las Islas Cíes

Las Islas Cíes están reconocidas como un paraje natural de gran valor ecológico y ambiental. En ellas habitan una gran biodiversidad y ecosistemas. Y es que en sus acantilados, playas y dunas se pueden encontrar desde especies de flora y fauna endémica hasta especies en peligro de extinción registradas en la Lista Roja de Especies Amenazadas UICN que encuentran en estos entornos un refugio.

  • Flora: 

Las Islas Cíes se caracterizan por contar con un paisaje vegetal muy rico y diverso gracias a distintos factores medioambientales (el relieve, los nutrientes presentes en el suelo, el clima…). Estas condiciones favorecen al crecimiento y desarrollo de distintas especies vegetales que dotan a la isla de una riqueza biológica incalculable.

Entre las especies que destacan en las Cíes se encuentran los brezales y matorrales de zonas templadas que cubre la mayor parte del archipiélago. Además, como aseguran desde el Concello de Vigo, las características climáticas de las islas, como frontera entre biorregiones, provocan que coexistan tanto especies vegetales propias de latitudes frías como de cálidas, conteniendo especies endémicas del Atlántico y Mediterráneo.

  • Fauna

No hay duda de que las aves han encontrado las condiciones idóneas para convertir las Islas Cíes en su particular refugio. La avifauna de este archipiélago es una de las joyas naturales que nos brinda este paraje natural. Entre las especies de aves que destacan en estos entornos se encuentra la gaviota patiamarilla. Esta ave es una de las más abundantes de este parque natural y llegan a anidar cada año más de 22.000 ejemplares.

Las Islas Cíes, un refugio natural para la biodiversidad

Otro de los protagonistas emblemáticos de las Cíes es el cormorán moñudo. Se trata de una bella ave de ojos esmeraldas que, según la Sociedad Española de Ornitología (SEO), es una de las especies de ave marinas que ha sufrido una mayor regresión en España.  Las principales causas de esta disminución de ejemplares son el impacto de la sobrepesca en las especies de las que se alimenta y la contaminación por hidrocarburos.

Breve historia de este archipiélago gallego 

“Las islas de los dioses” era el nombre por el que los romanos llamaban a las Islas Cíes. El origen del nombre de las Cíes proviene del latín Siccae y que, posteriormente, paso a llamarse Cicae. Sin embargo, su etimología siempre ha sido un misterio y otras teorías apuntan a que realmente el nombre de estas islas procede del griego, principalmente por el sonido en su pronunciación que guarda especial similitud al nombre de Zeus en la lengua griega.

Los restos de asentamientos humanos encontrados en Do Faro datan de hace unos 3.500 años a.C. Desde entonces estas islas han estado habitadas intermitentemente hasta 1970. Y es que por estas este paraje natural han pasado desde romanos, que dejaron evidencia de su presencial en forma de utensilios, ánforas y cerámicas, hasta vikingos y desembarcos piratas.

Las Islas Cíes, un refugio natural para la biodiversidad

Las Islas Cíes vistas desde Pontevedra.

Los últimos habitantes de estas islas fueron granjeros, que dedicaban su vida al cultivo, carabineros y trabajadores de las dos fabricas de salazones presente en las islas. Estos últimos resquicios de asentamientos humanos están reflejados en el patrimonio arquitectónico de las islas donde encontramos desde casa de antiguos pobladores, restos de salazoneras e instalaciones dedicadas a la fortificación de la costa.

Sin embargo, la masificación y la importante actividad industrial en la Ría de Vigo aceleraron la degradación medioambiental de estos entornos por lo que se empezaron a tomar medidas para protegerlos como, por ejemplo, la restricción del acceso a las Islas Cíes a un máximo 2.200 personas al día. Por normas como esta, las Islas Cíes se han convertido en un ejemplo de turismo sostenible en favor de la naturaleza y su biodiversidad.