La corta vida del pulpo común

El pulpo es una especie muy territorial y solitaria que deambula por los mares como si volase. Una de sus características es que, aún siendo un animal invertebrado, sus ojos poseen la misma estructura básica de un mamífero. Estos le permiten tener una gran visión tanto de cerca como de lejos. Te invitamos a conocerlo mejor.

El pulpo común (Octopus vulgaris) es un animal muy conocido, pero posiblemente no tantas personas lo conocen en profundidad. Se trata de un animal vertebrado cefalópodo (tiene los pies en la cabeza), con ocho tentáculos con ventosas con los que se impulsan y atrapan a sus presas.

Esta especie de animal es muy inteligente, con una cabeza muy grande y un cuerpo que cambia de color para adaptarse al ambiente. Su esperanza de vida no llega a los dos años y, de forma general, se le puede ver deambulando por el mar como si de un cometa se tratase.

De peso y tamaño variable, esta especie puede llegar a pesar hasta 10 kg y sus brazos pueden alcanzar un metro de longitud. Además, es el vertebrado con los ojos más perfeccionados, y con ellos pueden ven de cerca y de lejos.

Hábitat del pulpo común

El pulpo común se puede encontrar en todos los océanos, en aguas cálidas y templadas. Y se lo puede encontrar especialmente en el mar Mediterráneo y las islas Canarias, la costa de Inglaterra y partes de África. Habita en profundidades de hasta 200 metros: en invierno, sobre fondos arenosos o fangosos; y en la primavera migran a las costas rocosas.

Alimentación

Animal carnívoro, la dieta del pulpo común la forman peces, moluscos y crustáceos. Para cazarlos, cuenta con varias “armas”: el lanzamiento de su tinta, sus largos brazos con ventosas y un pico afilado para desmembrar a sus presas y penetrar las conchas.

Reproducción

Una de las características más sorprendentes del pulpo común es que muere poco después del apareamiento, por lo que tiene una vida corta, de en torno a un año. Y eso, si sobreviven a los depredadores: de los miles de huevos que puede poner la hembra, y a pesar de su protección, menos del 1% llegarán a la madurez.

Durante el apareamiento, un tentáculo del macho -con funciones reproductoras- se desprende y queda en el interior de la hembra. Esta los pone en primavera y verano; después deja de comer, y muere.