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¿Cómo nos protegen los bosques?

Los bosques actúan como escudos para protegernos de enfermedades y virus que pueden afectar a la salud humana por eso es tan importancia su conservación y protección

La COVID-19 nos ha enseñado que la pérdida y la degradación de los bosques es uno de los factores que contribuyen a perturbar el equilibrio de la naturaleza y a aumentar el riesgo y la exposición a enfermedades zoonóticas, las causadas por microbios de origen animal. Esto no es algo nuevo. La malaria, el ébola, el zika, el dengue, la enfermedad de Lyme están asociadas a la alteración y la pérdida de hábitats a causa del cambio del uso de la superficie forestal.

Los bosques: escudo frente a los virus

Los bosques albergan la mayor parte de la biodiversidad del planeta. Son el hábitat del 80% de las especies de anfibios, el 75% de las de aves y el 68% de las de mamíferos. Desde hace algunos años, la ciencia ha puesto de manifiesto el efecto protector de esta abundancia de biodiversidad frente a la propagación de los virus. Los sistemas naturales inalterados reducen la posible transmisión de enfermedades, ya que los agentes patógenos se diluyen entre la diversidad de especies, limitando de esta manera e incluso bloqueando su expansión.

Se considera que los cambios en el uso del suelo y la destrucción de los hábitats naturales, como los bosques tropicales, son responsables de al menos la mitad de las zoonosis emergentes. Además de la desaparición de especies, esta realidad hace que las personas y animales de granja tengan un contacto directo con especies de animales a las que nunca se habían aproximado y con ello a las enfermedades que puedan albergar.

Hay estudios que muestran que el declive de algunas poblaciones de animales silvestre puede favorecer la explosión de otras, como pequeños roedores, que se adaptan bien a los ecosistemas alterados por los humanos, con una carga vírica considerable.

Los bosques son claves para la mitigación y actúan como barrera de inundaciones

La deforestación juega en nuestra contra. Si bien, la tasa de pérdida neta de bosque disminuyó en la última década, también se han perdido 4,6 millones de hectáreas de bosque al año, según el informe El Estado de los Bosques del Mundo presentado en verano por Naciones Unidas, organización que también advierte de que aún faltan 25 años para llegar a la meta de acabar con la deforestación, un compromiso que debía haberse cumplido en 2020.

Nuestra dependencia de los bosques es enorme. El 70% de la humedad atmosférica generada en las áreas terrestres proviene de ellos. Más del 75% de los cultivos del mundo dependen de los polinizadores que habitan en las zonas boscosas. Mil millones de personas buscan directamente su alimento en ellos. Son claves para la mitigación y la adaptación climáticas. Filtran el aire y el agua, actúan como barrera ante las inundaciones, reducen la erosión del suelo, crean microclimas.

Un aliado frente al cambio climático

Junto con los océanos, proteger los bosques supone conservar el método más potente para absorber y secuestrar CO2. Su capacidad es extraordinaria. Hay estimaciones que establecen que un árbol almacena de media unos 22 kilos de CO2 al año. Las selvas tropicales retienen 250.000 millones de toneladas de dióxido de carbono, solo en los árboles, lo que equivale a 90 años de emisiones globales. Los bosques europeos secuestran aproximadamente el 10% del total de los gases efecto invernadero emitido por la Unión Europea. En España, los bosques fijan una tonelada de carbono por hectárea al año.

Digamos que gracias a los bosques un porcentaje de nuestras emisiones nos salen gratis. Pero ahora diversos estudios han puesto de manifiesto que esta capacidad de los bosques podría frenarse debido a los efectos del calentamiento global.

Analizamos con Jordi Serra Cobo, doctor en biología y experto en eco-epidemiología, investigador del Instituto de Investigación en Biodiversidad de la Universidad de Barcelona; Miguel Ángel de Zavala, catedrático de Ecología de la Universidad de Alcalá, donde coordina un grupo de investigación sobre los efectos del cambio climático en los bosques; y Enrique Enciso, ingeniero forestal, socio fundador de Sylvestris empresa social innovadora en el desarrollo de prácticas de reforestación, el papel protector de los bosques y qué se debe hacer para evitar su degradación, uno de los grandes desafíos del planeta.


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