Los glaciares de Chile retroceden

Científicos de la Universidad Austral de Chile (UACh) han alertado de que el retroceso que se está produciendo en los glaciares de la Patagonia chilena, debido a la crisis climática, puede generar un grave impacto negativo en la biodiversidad marina que vive y se alimenta en las columnas de agua que se derriten en esas masas de hielo.

Expertos científicos del Centro de Investigación de Ecosistemas de Altas Latitudes de la Universidad Austral de Chile han observado que existe una estrecha y directa relación entre el calentamiento global que está derritiendo la lengua glaciar y que, a su vez, hace que el hielo retroceda, con la vida marina que vive en sus cercanías. Una situación que afecta en términos cualitativos y cuantitativos a los glaciares de la Patagonia.

Geografía de los glaciares de la Patagonia

Los glaciares de Chile cubren el 2,7% (20.188 km2) de la superficie terrestre del país, excluida Antártica Chilena, y tienen un impacto considerable en su paisaje y suministro de agua. Por superficie, el 80% de los glaciares de América del Sur se encuentran en Chile. Los glaciares se desarrollan en los Andes de Chile desde los 27 ° S hacia el sur y en muy pocos lugares al norte de los 18 ° 30’S en el extremo norte del país: en el medio están ausentes debido a la extrema aridez, aunque los glaciares de roca se forman a partir del permafrost son comunes.

Los fiordos y glaciares más grandes de Chile son los Campos de Hielo Patagónico Norte y Sur. Desde una latitud de 47 ° S y sur, algunos glaciares alcanzan el nivel del mar. Además de la altura y la latitud, la configuración de los glaciares chilenos depende de los patrones de precipitación; en este sentido existen dos regiones diferentes: los Andes Secos y los Andes Húmedos.

Investigación

La investigación se centró en los fiordos Pía y Yendegaia, ambos situados en el canal del Beagle, en la zona austral de la región de Magallanes. Allí llevaron a cabo una comparación de la respuesta de los organismos en el agua en ambas zonas. Estas aguas presentan una diferenciación en cuanto al tipo de agua dulce que descargan procedente de los glaciares.

El procedimiento que llevaron a cabo en el Centro de Investigación de Ecosistemas fue la instalación de una trampa de sedimentos para poder medir la cantidad y el tipo de material del agua procedente del hielo glaciar, llevando a cabo la medición de la temperatura, la salinidad, la turbidez y la concentración de clorofila en el agua, así como extrajeron muestras de zooplancton y agua de distintas profundidades.

Particularidades de los glaciares de la Patagonia

En el fiordo Pía la lengua del glaciar desemboca de manera directa en el mar. Allí se detectó un sistema muy productivo en el que se concentraba un alto nivel de microalgas o fitoplancton. Estos atraen a un gran número de copépodos -crustáceos de pequeño tamaño- que se alimentan de algas. Pero debido al deshielo del glaciar, llega al agua gran cantidad de materia inorgánica que los copépodos ingieren. Esto produce una alta mortalidad, algo que afecta a la cadena alimenticia de esas aguadas. Pues sabemos que los copépodos son parte esencial de ella.

En cambio, en el fiordo Yendegai, que se encuentra tan solo a sesenta y cinco kilómetros del de Pía, el sistema trófico es mucho menor. Es mucho más pobre. Aquí el agua dulce se queda en la superficie y la salina en el fondo. Generan esa pobreza en el ecosistema que no permite sustentar las necesidades de los copépodos.

Resultados de la investigación

El director del Centro de Investigación de Ecosistemas, Ricardo Gieseck, ha declarado que “en un sistema donde los glaciares empiecen a retroceder, tendremos áreas menos productivas, equivalentes al fiordo Yendegaia. Si son menos productivas significa que todo el resto de la trama trófica (red alimenticia) disminuirá. Pero aumentará la supervivencia de zooplancton (copépodos), es decir, los pocos que sobrevivan tendrán menos alimento, pero vivirán mejor”.

Las diferencias existentes en estos dos lugares llevó a los científicos chilenos a concluir que el impacto de la crisis climática en los glaciares de la Patagonia está afectando de manera directa a la cadena trófica. Está afectando concretamente al zooplancton, básico tanto en la absorción de CO2 de la atmósfera como en forma de alimento para otros animales.