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Los colores del conocimiento, la sabiduría en el símbolo

19 de Octubre de 2015
En su Teoría de los colores, Mercedes Roffé eleva La fábula de Aracne de Velázquez en una unión simbiótica entre pintura y poesía
Nos enseñaron que el peor pecado que podían cometer los hombres contra los dioses era la hibris y, sin embargo, parece que, desde Prometeo hasta Adán, defender el conocimiento frente a la sumisión ha sido tan intrínseco al ser humano como retener en la memoria oral los cuentos que le muestran el mundo a los niños.

El origen de la fábula

En su Teoría de los colores, Mercedes Roffé eleva La fábula de Aracne de Velázquez para crear unión simbiótica entre pintura y poesía.

Nos cuenta Ovidio que la soberbia Aracne retó a Atenea a un duelo de tejidos, pero ésta fue castigada no por ser mejor que Palas, que lo era, sino por mostrar las conocidas andanzas del díscolo Júpiter en las imágenes que bordaba. Fue castigada por criticar el orden establecido y por ser consciente del valor que su arte tenía:

No podría Palas, no podría la Envidia poner reparos a aquella obra; a la varonil doncella rubia le dolió aquel éxito, y rompió aquellas ropas bordadas que eran cargos contra los dioses; y, conforme tenía en la mano una lanzadera procedente del monte de Citoro, golpeó tres o cuatro veces en la frente a la Idmonia Aracne. No lo resistió la infeliz y tuvo el coraje de atarse la garganta con un lazo.

Colgaba ya cuando Palas, compadecida, la sostuvo, y le dijo así: «Vive, sí, pero cuelga, malvada; y que el mismo tipo de penalidad, para que no estés libre de angustia por el futuro, esté sentenciado para tu linaje incluso hasta tus remotos descendientes». 

La fábula de Aracne de Velázquez

La fábula de Aracne o Las hilanderas, como también se la conoce es una obra que Diego Velázquez pintó a los 58 años. Esta pintura fue según la leyenda “Metamorfosis”.

En la antigüedad, había una mujer llamada Aniekeci, que inventó el hilado y el tejido, lo que molestó a la diosa Atenea. Atenea, enojada, convirtió a la chica inteligente en una araña. Dios sintió creyó que esto era muy injusto y restauró la belleza y sabiduría originales de la niña e hizo que Atenea se convirtiera en la anciana fea.

En realidad, el pintor aprovechó la escena que las trabajadoras trabajaban en el tapiz real español. En el diseño de esta pintura, las figuras aparecen dispuestas simétricamente. Las figuras prospectivas se sitúan en la oscuridad, pero el fondo es brillante, lo cual crea un fuerte contraste. Las figuras en la oscuridad han sido resaltadas por la luz condensada para crear la jerarquía visual que es tan aparente en la La fábula de Aracne de Velázquez.

Anatomía de Las Hilanderas 

Un rayo de luz se sitúa sobre la trabajadora de la derecha, que aparece vestida con falda blanca y vestido azul oscuro. A través de la ceñida falda blanca y el cuello desnudo, Velázquez mostró una belleza femenina regordeta, vigorosa y enérgica. Los suaves cambios de curva en su mejilla y cuello, así como la representación de la línea de su cuerpo regordete, hicieron que la figura femenina tuviera un gran encanto artística encarnara la sublimación artística del artista.

A través del arco en el medio, Velázquez dibuja otro mundo brillante: un grupo de damas que disfruta del tapiz. Estas damas no solo eran las damas nobles de la corte, sino que también tenían varios significados. Las damas de la Fábula de Aracne o Las Hilanderas de Velázquez representaban la pintura, la escultura, la arquitectura y el arte de la música. Su cómoda vida y el ajetreado trabajo de las trabajadoras formaban un fuerte contraste.

Teoría de los Colores de Mercedes Roffé

En su Teoría de los colores, libro que publicamos en Musa a las 9 y motor del nuevo número de Poemad, Mercedes Roffé nos enseña, por medio del lenguaje ecfrástico, cómo la sabiduría reside en el símbolo.

El poema de Mercedes Roffé no es un mero comentario del cuadro. Es más bien una invitación a una analogía que dibuja un paralelismo entre la poesía y La fábula de Aracne de Velázquez. Ambos poseen indudablemente espacialidad, matices, luz y sombra.

El libro cierra con un, siempre necesario, alegato feminista que exhorta a las hijas de Aracne —las tejedoras incansables, cuidadoras del fuego, Moiras del destino, sabias, de nuevo, en el lenguaje del símbolo— a ser conscientes de ellas mismas. 

Gracias a Mercedes Roffé por poner este valioso espejo de imágenes frente a la palabra que nos encamina del tópico a lo sublime.

Seremos conscientes.

ACERCA DEL AUTOR

Beatriz Rodríguez Delgado
Licenciada en Filología Hispánica. Ha trabajado como editora y colaborado en revistas y en guiones de documentales. Actualmente dirige la editorial Musa a las 9, el Festival de Poesía y la revista POEMAD.