Qué son las olas gigantes, un extraño fenómeno natural

También llamadas olas monstruo u olas vagabundas, las olas gigantes tienen un origen misterioso además de un poder muy destructivo. Son olas espontáneas que no tienen nada que ver con el estado de la mar, el viento, ni tampoco tienen su origen en terremotos o maremotos.

Qué son las olas gigantes 

Las olas gigantes, también llamadas olas monstruo están consideradas las olas más grandes del mundo. Pero su origen ha sido tradicionalmente objeto de controversia. Antiguamente se consideraban un mito, ya que nadie había logrado documentar su ocurrencia. En la actualidad, se han documentado casos de olas gigantes que parecen aparecer del agua de la nada. En ocasiones estas murallas de agua que nacen de un mar en calma tienen una altura equivalente a un edificio de diez pisos. Un recordatorio de que el mar esconde un sinfín de misterios.

Registro de este fenómeno natural

En 1958 se registró en Alaska, debido a un deslizamiento de tierra, una ola de mas de 30 metros de altura, causando cinco víctimas. Por fortuna, la población era reducida y el desastre no fue mayor. Pero la ola gigante más grande del mundo se produjo en el oeste de Escocia. Y se registró en el buque oceanográfico británico “Rockall”, en el año 2000. Su medida: una altura de 29,1 metros hasta su cresta. En 1995, el “Queen Elizabeth II”, se encontró con una ola gigante de 25 metros de altura en el Océano Atlántico. En el año 2005 el “Aleutian Ballad” fue alcanzado por una ola de 18 metros de altura que apareció de la nada y consiguió volcar el barco.

Cuando las olas superan el doble de altura del mar que les rodea se consideran como gigantes, independientemente de si el mar está agitado o en calma. En 1995 se confirmó que las olas gigantes, también conocidas como solitarias o vagabundas, existían, que no eran un mito literario. Fue entonces cuando se detectó una ola de 25 metros rodeada de otras de menor tamaño, aproximadamente de 6 metros.

El buque Norwegian Dawn, en abril de 2005, se encontraba cerca de las costas de Noruega cuando de repente surgieron tres olas gigantes que golpearon el barco. Un marinero lo relató de esta manera: «El mar se hallaba totalmente en calma cuando una ola de 21 metros pareció salir del aire… Nuestro capitán, que lleva 20 años en este oficio, dijo que nunca había visto nada igual». Cuatro años antes, otras dos embarcaciones, la Bremen y la Caledonian Star, también informaron de grandes desperfectos al toparse con una enorme ola en el Atlántico Sur.

Percepción de las olas monstruo en el presente

Hoy en día, en muchas playas se avisa a los usuarios que es posible que puedan darse este tipo de olas, de creación espontánea, que surgen sin previo aviso. Puede suceder cuando dos olas más pequeñas se combinan y aunan energías para crear una de mayor tamaño. Pero no siempre se percibe estas olas como una amenaza. Por ejemplo, en el surf se considera que montar las olas más grandes del mundo es sinónimo de haber llegado a la cima de dicho deporte.

Qué sabemos sobre las olas monstruo

Un equipo de ingenieros y oceanógrafos de la Universidad de Southampton, en Reino Unido, e investigadores del Centro Nacional de Oceanografía (NOC) de la misma localidad británica, han recopilado datos de este tipo de fenómenos a largo plazo. Las investigaciones han determinando que las olas más grandes del mundo se producen con menos frecuencia, pero sus efectos son más devastadores.

Alex Cattrell, investigador principal del artículo que se ha publicado en la revista Scientific Reports, ha declarado: «la aparición de olas gigantes es difícil de predecir, pero simplemente el hecho de entender cuándo y cómo ocurren estos eventos raros es extremadamente importante para los navegantes, tanto en términos de seguridad como de economía». Son conclusiones a partir de un estudio que analizaba datos de veinte años, desarrollado entre 1994 y 2016. Para llevarlo a cabo se analizaron los datos de quince boyas que proporcionaron de la superficie del mar desde Seattle hasta San Diego.

La investigación mostró muchas variaciones, pero la conclusión general fue que este tipo de olas han disminuido en cantidad en las últimas dos décadas. Por el contrario, el tamaño de sus crestas ha aumentado, siendo así más peligrosas. Otra de las conclusiones del estudio fue que estos fenómenos son más frecuentes y extremos durante el invierno.