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La lucha del agro español contra el cambio climático

11/12/2018 - Blog - Javier Rico
Los sectores de la agricultura y la ganadería en España luchan contra el cambio climático. Tanto para mitigarlo como para adaptase, dado que son tanto responsables como sufridores del fenómeno. Javier Rico nos habla de diferentes iniciativas al respecto.
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Sistemas innovadores para el mejor aprovechamiento del agua de lluvia como adaptación al cambio climático. Cambios en la alimentación del ganado para disminuir las emisiones de metano y aumentar la productividad de leche. Nuevas estrategias para afrontar el cambio climático en frutales de hueso. Son tres ejemplos de proyectos concretos que desde la agricultura y la ganadería en España luchan contra el cambio climático e intentan mitigar y/o adaptarse al mismo, al ser tanto responsables como sufridores del fenómeno.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), “la agricultura y la deforestación representan alrededor de una tercera parte de las emisiones de gases de efecto de invernadero (GEI) a nivel mundial a partir de actividades humanas”. En España, la agricultura y la ganadería forman, dentro de los sectores difusos, el segundo emisor de GEI, detrás del transporte.

Por otro lado, el Ministerio para la Transición Ecológica, asegura que “la mitad de las emisiones de este sector están generadas por el uso de fertilizantes y la gestión de los suelos, mientras que la otra mitad está provocada por la ganadería (fermentación entérica y gestión de estiércoles)”. También alude a la particularidad de ser el único sector que produce emisiones, a la vez que también ejerce de sumidero de CO2 a través de la capacidad que, el suelo y los cultivos leñosos, tienen de captarlo.

Ante este panorama, desde hace años, en España y en el resto del mundo, muy especialmente en los países en desarrollo, se potencian y llevan a cabo proyectos que aminoren esa carga de emisiones y que no se vuelvan en contra de las producciones agrícolas, ganaderas y forestales. Un ejemplo son los tres proyectos mencionados y que se corresponden con las denominaciones de tres grupos operativos.

Estos grupos derivan de los programas de desarrollo rural autonómicos y estatales que, a su vez, lo hacen de políticas comunitarias basadas en el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (Feader) y la política europea de investigación e innovación del programa Horizonte 2020. Su objetivo principal es promover la innovación en el territorio, adaptando la oferta científica a la demanda sectorial a través de proyectos concretos. Entre algunos de sus objetivos más específicos está luchar contra el cambio climático, lograr un uso más eficiente del agua y facilitar el suministro y el uso de fuentes renovables de energía para impulsar la bioeconomía. Es decir, potenciar una agricultura más descarbonizada.

En concreto, hay varios grupos centrados en la búsqueda de nuevas variedades de árboles de frutas de hueso y de patrones más adaptados a un cambio climático que ya se detecta en los cultivos. Hay otros que definen estrategias de manejo para aumentar el carbono secuestrado y almacenado en los suelos agrícolas y en diferentes estructuras vegetales. Por último, entre los que buscan reducir las emisiones desde el ámbito ganadero, hay uno (Metapurín) que ha desarrollado un aditivo natural en la gestión de purines de cerdo que inhibe la producción de metano durante su almacenamiento, mejorando la salubridad del ambiente en las instalaciones y reduciendo las emisiones de metano.

Se podrían citar más ejemplos entre los 420 grupos operativos de ámbito autonómico y supra-autonómico ya en marcha, pero existen otros proyectos que surgen desde el agro, como los derivados del programa LIFE de la Unión Europea. Uno de ellos (primero AgriClimateChange y ahora AgriAdapt), gestionado por la ONG española Fundación Global Nature, confirma que “se ha logrado reducir entre un 10 y un 20 por ciento los consumos energéticos y emisiones de gases de efecto invernadero con medidas sencillas y realistas”.

El ahorro y uso eficiente del agua en los regadíos es otro de los campos que, en general, presenta una mayor trayectoria de iniciativas implantadas como adaptación a las consecuencias del cambio climático; si el agua es un recurso escaso en España, puede disminuir aún más si se cumplen los escenarios previstos por el Panel Intergubernamental de Cambio Climático, con menos lluvias y más calor. También hay que recordar que la agricultura y la ganadería consumen el mayor porcentaje de agua en España por sectores, con el 67 por ciento.

El desarrollo de tecnologías de la comunicación enfocadas a la gestión de cultivos hace que existan numerosas aplicaciones que permiten prevenir y orientar el riego según las necesidades de cada parcela. Uno de los proyectos más asentados es el Sistema de Información Agroclimática para el Regadío (SiAR), promovido por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. En la actualidad cuenta con 468 Estaciones Agroclimáticas (361 del ministerio y 107 de las Comunidades Autónomas) que capturan los datos climáticos y transmiten la información a doce centros zonales. La Fundación Aquae recoge en el magazine AGUA, este y otros ejemplos en el mismo sentido.

 

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Sobre el autor

Desde que escribió su primer artículo en 1989 para el periódico La Plaza de San Sebastián de los Reyes, ha publicado más de ocho mil en sesenta medios de comunicación diferentes, de National Geographic a El País, pasando por El Mundo, Muy Interesante, Quercus, Energías Renovables o Ballena Blanca. Y siempre escribe sobre medio ambiente y conservación de la biodiversidad, también en algunos que otros libros y guías. Desde 2012, además, lleva junto a su compañera María Luisa Pinedo el proyecto de educación ambiental Aver Aves.

 

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