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Jane Goodall, una vida dedicada al estudio de chimpancés

22 de Junio de 2015
Jane Goodall, vida dedicada al estudio de chimpancés
En mayo de 2015 la primatóloga Jane Goodall impartió una conferencia en la Fundación RBA de Barcelona. En compañía de su inseparable mono de peluche, saludó a una sala abarrotada al estilo de los primates. Luego empezó a hablar en humano y supo cautivar el corazón de los presentes y entregarles una pequeña cápsula de felicidad.

Breve biografía de Jane Goodall

Jane Goodall es una etóloga inglesa cuya contribución en el estudio de los chimpancés salvajes le ha ganado éxito y reconocimiento internacional. Más concretamente, Goodall es conocida por el estudio de los chimpancés del Parque Nacional Gombe Stream en Tanzania. Con una duración de 60 años, este trabajo ayudó a la investigadora a entender las interacciones sociales y familiares entre estos primates.

Con más de 8 décadas de experiencia, Jane Goodall, vital y afable, sigue prácticamente tan activa como cuando comenzó. A pesar de que parece una verdadera veinteañera, empezó su periplo profesional en África.

En serio: a lo largo del año anterior a esta conferencia viajó a 25 países impartiendo cursos y conferencias para impulsar su Instituto Jane Goodall, que cuenta con 28 sedes incluyendo España. El objetivo es que el mundo se convierta en un lugar un poco mejor para el común de los mortales, sean de la especie que sean. «Al final de mi vida, siento más que nunca que debo lograr más cosas en el tiempo que me queda», dijo Jane, a la que le agobia no tener más tiempo por delante para seguir con su tarea. 

Aportaciones de Jane Goodall a la etología

Quizá una de las cosas que más atraen de Jane Goodall es su sincera esperanza en ese futuro mejor que cree harán posible las nuevas generaciones. Una fe en la gente joven que la mantiene en plena forma. Casi 60 años después de aquel día de 1957 en que zarpó sola desde Londres hacia Mombasa, con solo 22 años de edad.

En Kenia, alojada en casa de una amiga, tuvo la suerte de contactar con la que se convertiría en una de las personas más importantes en su carrera: el paleoantropólogo Louis Leakey quien, impactado por su entusiasmo, la fichó primero como ayudante en la recolección de fósiles humanos en la garganta de Olduvai, en el norte de Tanzania, y más tarde le propuso lo siguiente: ¿querría trasladarse a Gombe, cerca de allí, para estudiar las poblaciones salvajes de chimpancés?  ¡Por supuesto!, dijo ella.

Regresó a Inglaterra para estudiar lo más esencial sobre esos primates de los que no sabía demasiado y en 1960 viajó al que sería su destino vital. Allí, tras meticulosas observaciones, realizó descubrimientos que sacudieron los cimientos de una etología muy antropocéntrica.

Una trayectoria dedicada al estudio de los chimpancés

Entre otras cosas, Jane Goodall comprobó que los chimpancés manipulan palitos y briznas de hierba para extraer termitas del termitero. Esto supuso la pulverización de la idea de que solo los humanos somos capaces de fabricar herramientas. De esta manera, Goodall se ganó el «título» de ser «la mujer que redefinió al ser humano».

Documentó que eran omnívoros y no herbívoros, y colectó una miríada de datos respecto a su comportamiento. «He aprendido que los chimpancés son extremadamente inteligentes, capaces de mostrar emociones positivas, como el amor, la compasión o el altruismo. También, como los humanos, expresan sentimientos muy negativos, como la agresividad o la violencia, desencadenando incluso primitivas guerras contra grupos de chimpancés vecinos.

Sin embargo, la mente humana es muy superior, de eso no hay duda. No me explico porqué, entonces, somos la única especie que destruye su ecosistema», afirmó, desconcertada. 

Concienciación medioambiental, una nueva era

Jane Goodall contó que su vida dio un giro cuando, en 1986, asistió a una reunión sobre conservación en Chicago. En ella se constató lo que ella ya suponía: los bosques africanos desaparecían a un ritmo vertiginoso debido a la deforestación. Incluidos aquellos donde vivían los chimpancés. Allí decidió implicarse de forma activa en la preservación de la naturaleza y, desde entonces, su prioridad es educar a las nuevas generaciones.

Por ello lanzó el programa Roots&Shoots, (Raíces y Brotes), que actualmente funciona en 138 países (también en el nuestro) a través de la acción de miles de jóvenes que desarrollan acciones de mejora social y ambiental. «El objetivo del programa es motivar e inspirar, con un enfoque positivo y activo, a los que serán los líderes del mañana», afirmó Goodall. 

Durante la conferencia, (otro gesto loable) quiso presentar varias veces a los miembros de su equipo, allí presentes. Entre ellos a la primatóloga Rebeca Atienza, a la que pueden ver en este vídeo junto a Jane Goodall, durante la liberación de la chimpancé Wounda en el santuario de la isla de Tchimpounga, en Congo, tras ser rescatada de una vida en cautividad. Una escena que, de verdad de la buena, vale la pena ser contemplada. «No hay duda: cada día, cada uno de nosotros marca la diferencia», afirmó Jane. Ella, fantástico ser humano, sin duda lo practica.

ACERCA DEL AUTOR

Eva van den Berg
Redactora y editora de secciones para la edición española del National Geographic. Guionista y documentalista.