Jacques Cousteau: el explorador que nos sumergió en las profundidades marinas

Jacques Cousteau (1910-1997) nos enseñó que nuestros mares y océanos albergan en sus profundidades un fascinante mundo repleto de vida y, a lo largo de su trayectoria profesional, fue capaz de transmitirnos la importancia de conservar estas grandes superficies de agua. Todo ello lo convertiría en uno de los exploradores y oceanógrafos más famosos de la historia.

A bordo del barco Calypso, su capitán Jacques Cousteau exploró gran parte de la vasta superficie de los océanos de nuestro planeta. Lo hizo para estudiar las diferentes formas de vida que habitan en las profundidades, pero también para mostrarle al mundo, con sus documentales y libros, los secretos que esconde el mundo submarino.

Pero todo comenzaba muchos tiempo atrás. Cuando tenía cuatro años, los médicos le aconsejaron practicar natación debido a su delicado estado de salud. Esta recomendación despertó en él una fascinación por el agua, y los mares y los océanos que perduraría a lo largo de toda su vida.

A esta pasión por el medio marino, se sumaría la de filmar todo aquello que ocurría a su alrededor. Y es que, con 13 años, su padre le regalaba una sencilla cámara de vídeo de la que jamás se separó y que, sin saberlo en su adolescencia, sería la herramienta que lo alzaría a la fama mundial a mediados del siglo XX.

Con 20 años, Cousteau se alistaba en la Academia Naval francesa, donde se graduaría como oficial de artillería. Sin embargo un accidente, en el que se rompía los dos brazos, se encargó de truncar sus planes.  A pesar de ello, lo que no cambió fue su pasión por el mar y por filmar aquello que ocurría cuando salía a bucear.

Estas aficiones le llevarían a realizar su primera película documental titulada A diez brazos bajo el agua. Esto solo sería el inicio de más de un centenar de obras de un mundo todavía desconocido.

En 1936, mientras buceaba en la costa mediterránea de Toulon, tomaría la decisión de embarcarse en la exploración de los océanos y mostrar al mundo los ecosistemas que componen estas grandes superficies de agua que ocupan gran parte de nuestro planeta. Sentía la necesidad de querer nadar con la misma libertad que los peces en las profundidades.

Jacques Cousteau

 

Para logarlo, se pondría manos a la obra, junto al ingeniero francés Emilie Gagnan, en el desarrollo del Acqua-Lung (pulmón acuático). Un invento compuesto por una escafandra autónoma con aire comprimido que facilitaba la movilidad bajo el agua, liberando a los submarinistas del pesado traje de metal que se utilizaba en aquel entonces.

Años después, una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, la marina francesa decidiría contar con Cousteau y sus conocimientos sobre buceo para llevar a cabo una misión acuática basada en la desactivación de minas.

En 1948, y junto a un equipo de expertos, emprendía una expedición en el mar Mediterráneo en busca de un barco romano que había naufragado en el siglo I a.C. Este hecho pasaría a la historia como la primera expedición de arqueología submarina, en la que se utilizaron los más sofisticados aparatos tecnológicos de la época. Sin embargo, tan solo dos años más tarde, Jacques Cousteau decidía abandonar la marina para emprender sus propias expediciones en mares y océanos con la finalidad de acercar al mundo los secretos que albergan en el medio marino.

Cousteau se embarca en el Calypso

Una vez retirado de la marina, Jacques Cousteau se encargaría de rehabilitar un antiguo dragaminas en el primer barco de la historia dedicado a la investigación oceanográfica.  Nacía el Calypso, uno de los barcos más famosos de la historia. Durante el tiempo que estuvo en activo, este barco se convertiría en un icono de la investigación oceanográfica, al contar con la tecnología más innovadora de la época. Y es que el buque disponía de un laboratorio móvil, vehículos de propulsión y mini-submarinos así como equipos de filmación capaces de captar todo lo que ocurría en los océanos del mundo. Su barco fue, junto a sus cámaras, su mayor herramienta para acercar la diversidad marina y su complejidad al mundo.

En 1953, narra en su libro El mundo del silencio sus vivencias y viajes en alta mar. Esto marcaba el inicio de su trayectoria como divulgador científico del medio marino y lo convertiría, años más tarde, en un referente mundial.

Su primera misión fue el estudio de los corales en un archipiélago del mar Rojo. Pero lo que realmente convertiría a Cousteau en una celebridad mundial fue su serie documental El mundo submarino de Jaques Cousteau, emitida desde 1968 a 1975. En los diferentes capítulos que la componían, el capitán exploraba los mares y océanos del planeta junto a su tripulación, una obra documental que aún hoy es toda una referencia.

Sus expediciones y obras, tanto escritas como audiovisuales, conquistaron a millones de personas que se interesaron por la increíble y asombrosa vida de las profundidades oceánicas, en un momento en el que todo estaba por descubrir.

Además de ser uno de los mayores comunicadores de la vida de los océanos, Cousteau fue un auténtico defensor de la protección de los mares y océanos.  Sus numerosas expediciones, libros y documentales le llevarían a realizar importantes contribuciones a la ciencia y, a su vez, le servirían para alertar al mundo sobre el impacto medioambiental que la acción humana tiene sobre el medio marino.