Curiosidades sobre las gorgonias y corales

Una gorgonia amarilla y malva se extiende de Canarias y Golfo de Vizcaya. Y es que hay gorgonias y corales en las profundidades marinas con más de un millón de años. Hay estudios que hacen referencia al gran valor de las gorgonias en el mar, de un modo similar a como sucede con los árboles en la tierra.

Las gorgonias y corales pueden tener más de un millón de años. Así, gorgonia hace referencia a un género de octocorales pertenciente a la familia Gorgoniidae que cuentan con una estructura ramificada y en forma de abanico en gran parte de las especies existentes. Su tamaño es variable, como sucede con otras especies que se encuentran en el fondo de los océanos. En este caso concreto puede alcanzar los 2 m de ancho y alto.

Existen estudios que consideran que las gorgonias y corales ejercen en el mar el mismo papel que le corresponde a los árboles en la tierra. De lo que no hay duda, es que actúan como una pieza de gran valor dentro del ecosistema marino. Esta colonia de pólipos forma estructuras arborescentes en perpendicular a las corrientes, lo que les permite suministrar oxígeno de manera eficiente a todos los miembros que componen la colonia.

Llama muchísimo la atención esa forma de árbol, pero de árbol aplastado como en un herbario por las planchas del agua. Lo que resulta vital para cualquier gorgonia de mar, al no moverse del sitio, es el lugar en el que colocarse. Como los corales de color naranja que están donde el hidrodinamismo le sea favorables a los pólipos y a sus tentáculos blancos que son como manos abiertas viviendo de la caridad del agua en una esquina del mar.

Hábitat de la gorgonia

La base de la gorgonia de mar suele permanecer enterrada en el sedimento marino o fondos arenosos y habitan, por norma general, en los arrecifes. Su distribución a nivel mundial es muy amplia: de las aguas tropicales del Atlántico occidental al Indo-Pacífico (comprende las aguas tropicales del océano índico, el Pacífico occidental y central, y el mar que conecta ambos).

Una gorgonia amarilla y malva se extiende por el océano de Canarias y del Golfo de Vizcaya. En concreto, al oeste de montaña Clara, en el norte de Lanzarote, a unos 800 metros sobre un fondo arenoso tenemos a esta especie de gorgonia que es amarilla y malva: la Paramuricea gravi, que no solo está aquí y por todo el Atlántico, sino que llega hasta el Golfo de Vizcaya. Este es un buen ejemplo para mencionar nuevamente la riqueza en cuanto a flora y fauna que esconden las profundidades marinas del archipiélago canario, entre ellas las gorgonias y corales.

El tamaño de esta gorgonia no es muy grande si la comparamos con otra que es la que hace de este lugar un lugar único en el mundo gracias a otros ejemplares. Uno de ellos es la Gerardia savaglia, de un metro a veces de alto o incluso más, y con más de mil años de vida. Además, por su excepcionalidad, es la que da nombre a este bajo: el bajo de las Gerardias.

Más sobre las gorgonias y corales: alimentación

Las gorgonias aprovechan la fotosíntesis de las algas. De hecho, las gorgonias de mar contienen un tipo de algas simbióticas. La base de su alimentación la componen el microplancton que capturan con sus pequeños tentáculos y los propios productos generados por estas algas que reciben el nombre de zooxantelas.