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¿Hacia donde va la evolución del ser humano?

Eudald Carbonell lleva décadas investigando la evolución del ser humano en los yacimientos de Atapuerca pero también ha reflexionado en varios de sus libros y ensayos sobre nuestro futuro como especie. Nos dice que por primera vez en nuestra historia evolutiva estamos capacitados para plantar cara a la selección natural.

Carbonell es uno de los arqueólogos de más prestigio y proyección internacional. Es catedrático de Prehistoria de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona y es investigador principal del Grupo de Autoecología Humana del Cuaternario de esta universidad donde estudio la evolución del ser humano. También es el director del Institut Català de Paleoecología Humana i Evolució Social (IPHES).

Como codirector del Proyecto Atapuerca, contribuyó a la creación del equipo de excavación multidisciplinar que obtuvo el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica en 1997. Los trabajos en Atapuerca han permitido avanzar de forma espectacular en el conocimiento científico sobre la prehistoria y la paleoantropología. Los yacimientos de Atapuerca comenzaron a tener especial relevancia científica a partir del hallazgo de los restos de cráneos humanos en de la Sima de los Huesos en 1992, con una antigüedad de 430.000 años y el hallazgo dos años después, de los restos humanos de más de 900.000 años que definieron una nueva especie conocida como Homo antecessor. En el año 2000 la UNESCO declaró los yacimientos Patrimonio de la Humanidad.

Investigar sobre nuestro pasado le ha llevado a Carbonell a reflexionar en varios de sus libros sobre la evolución del ser humano. Para este experto en evolución humana, nuestra la especie se encuentra en lo que denomina, una crisis de especie. “Estamos en un momento de posible colapso y probablemente de cómo se resuelva este colapso tendremos muchos años de vida en este planeta y fuera de él”, asegura.

Sin embargo, un colapso “no es una extinción, es una interrupción por unos cambios muy importantes de tipo social, económico o ecológico. Ahora mismo lo que está sucediendo en la historia de la humanidad es que está superacelerada y esta aceleración hace que los sistemas que hasta ahora de alguna manera habían aguantado las relaciones sociales se están destruyendo, porque el sistema es antiguo” explica Carbonell.

La selección técnica, clave en la evolución del ser humano

Uno de los ejes de investigación de Eudald Carbonell se ha centrado en que la fabricación de herramientas con otras herramientas es la propiedad que distingue al género Homo del resto de los seres vivos. Plantea la selección técnica como mecanismo evolutivo del comportamiento humano. Es decir, una selección operada gracias a la inteligencia humana. Sin tecnología no existiríamos como especie dominante. Sin utensilios no hubiéramos sido humanos.

“La selección técnica que emerge de la selección natural es la que nos hace humanos. Somos sociales por naturaleza y el lenguaje y la técnica incrementa la sociabilidad de nuestra especie”, mantiene. Para Carbonell la socialización y la tecnología van unidos al progreso humano, es decir nuestra capacidad para trasladar los avances tecnológicos de unos a otros y su extensión de uso a toda la especie humana acabará revolucionando nuestra esencia.

Somos sociales por naturaleza y el lenguaje y la técnica incrementa la sociabilidad de nuestra especie

Mantiene que por primera vez disponemos de los conocimientos suficientes para influir en la evolución del ser humano. “Lo que estamos viendo ahora es que por primera vez de forma planetaria nos enfrentamos todos juntos a la selección natural para que tengamos una pérdida específica de especímenes de nuestra especie. Hemos tomado una serie de medidas que harán que en lugar de morir 150 millones de especímenes humanos harán que mueran un millón. Esto es porque la intercomunicación, la capacidad de confrontación del ser humano respecto a las leyes de la naturaleza ha aumentado exponencialmente”.

El arqueólogo explica “nos dirigimos, si lo hacemos bien, hacia un espacio distinto donde la selección técnica y tecnológica será más importante que la propia selección natural. Cambios climáticos ha habido siempre, pero sobre todo lo que condicionará nuestro futuro es como nos organicemos a nivel de socialización tecnológica para enfrentarnos a él. El sistema humano puede cambiar el sistema natural siempre evitando que este cambio provoque un desequilibrio que vaya en contra de nuestro propia evolución”. Y aquí entra en juego lo que denomina “conciencia crítica de especie que está para servir al interés colectivo, para servir al progreso de nuestra especie  y la evolución del ser humano en el planeta y conservarlo”.

La tecnología marcara a la especie humana

Eudald Carbonell considera que las tecnologías que van a marcar nuestra evolución van a ser las relacionadas con la comunicación y serán fundamentales la biotecnología y la ingeniería genética que nos posibilitarán construir o restituir partes de nuestro cuerpo para alargar y mejorar la vida. También es consciente que esto asusta porque nos hace entrar en un mundo diferente del que siempre hemos conocido.

Opina que vamos hacia la diversidad humana “y lo estoy escribiendo ahora. Hace 40.000 años había cinco especies humanas en el planeta y estoy convencido que a finales del siglo XXI y del siglo XXII conviviremos varias especies de humanos, los no modificados, los modificados y editados, etc.. Las especies que convivían hace 40.000 eran naturales, ahora las que vendrán serán artificiales, se van a construir por selección tecnológica”.

Soy excavador del pasado y me gustaría mucho intervenir en la exploración del futuro

¿Y cómo seremos? Carbonell asegura que no cambiaremos mucho. “Parece obvio que reduciremos nuestro cráneo. Nuestro encéfalo ya tiene una capacidad y estructura cognitiva importante. Podremos cambiar nuestra morfología con aspectos anatómicos, pero no creo que mucho más. Mantendremos el morfotipo actual con cambios, yo creo menores”.

Lo que no le cabe duda a Carbonell es que nuestra propia naturaleza nos llevará a vivir en otros planetas. “Forma parte de nuestra propia especificidad. Somos exploradores, somos adaptables a los cambios y está claro que si hemos colonizado los continentes o  los polos, seremos capaces de expandirnos como nuevas consciencias en otras galaxias. Nos movemos en el marco de la ciencia ficción pero a lo largo de la historia, ciencia ficción también era ir a la Luna. Soy excavador del pasado y me gustaría mucho intervenir en la exploración del futuro”.

ACERCA DEL AUTOR

Eudald Carbonell
Catedrático de Prehistoria de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona e investigador principal del Grupo de Autoecología Humana del Cuaternario de esta universidad. También es el director del Institut Català de Paleoecología Humana i Evolució Social (IPHES).