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¡Haz crecer un erizo de estaño!

¿Alguna vez has visto un erizo de estaño? En este experimento te enseñamos como crear erizos de estaño a través de una reacción química de agua, hidrogenosulfato de sodio, cloruro de estaño y zinc.

Los materiales que necesitamos para realizar este experimento son: cloruro de estaño, zinc, hidrogensulfato de sodio, un poco de agua y un recipiente. La mezcla de estos compuestos provocará una reacción que dará lugar a una especie de cristales puntiagudos que parecen auténticos erizos.

¿Cómo crear erizos de estaño?

En primer lugar, para crear erizos de estaño con largas púas, debemos mezclar en el recipiente que disponemos el cloruro de estaño y el hidrogenosulfato.

Una vez tengamos la mezcla, la agitamos bien y añadimos un trozo de zinc, que será el compuesto que desencadene en la creación de los erizos de estaño que andamos buscando.

Debemos esperar un par de segundos y…¡Volià! Enseguida comprobaremos como un erizo con púas brota del interior del recipiente.

¿Por qué sucede esto?

Lo que ocurre en este experimento es una reacción química, es decir,  un fenómeno derivado de un proceso termodinámico en el cual dos o más sustancias se transforman cambiando su estructura molecular y dando lugar a otras sustancias.

En este experimento que ha dado lugar a los erizos de estaño se produce por la reacción química derivada del metal de zinc (Zn) con el cloruro de estaño (II)(SnCl2) presente en la solución. Dicha reacción tiene lugar cerca de la superficie de gránulo de zinc.

Durante esta reacción, el estaño se precipita de la solución en forma de cristales puntiagudos. Cada metal posee un conjunto de propiedades químicas y físicas únicas. El estaño, que es un producto de esta reacción, crece como estructuras cristalinas en forma de aguja. Este proceso se llama cristalización.

Y es que el zinc es un agente reductor que proporciona electrones al cloruro de estaño. Lo que provoca esto es que el estaño se precipite libremente. Los cristales de estaño son fuertes y muy elásticos. Su velocidad de crecimiento es mayor a la del cristal y solo se realiza en una sola dirección como se puede ver en este experimento en el que creamos erizos de estaño.

La reacción química se inicia en el zinc metálico y es que, a medida que se procede el estaño, los átomos se apilan unos encima de otros dando lugar a una forma muy característica que nos hace recordar a los erizos por sus puntiagudas esquinas.

A diferencia de otro tipo de compuestos,  las partículas de estaño no se distribuyen de forma aleatoria sino que se colocan una al lado de la otra. Los expertos químicos llaman a esto estructura cristalina. Otros compuestos tienen diferentes estructuras cristalinas como, puede ser, un solución de iones de cobre en lugar de estaño, la reacción sea completamente diferente y no de lugar a estos curiosos erizos de estaño.

A temperaturas muy frías, el estaño cambia su forma de cristalizar y esto afecta en gran medida sus propiedades. En este caso, las piezas sólidas de estaño que vemos en el experimento se vuelven más quebradizas y se desmenuzan fácilmente. A este hecho se le conoce como “peste del estaño” y puede afectar de forma muy negativa a aquellos materiales que contenga este compuesto.

Como curiosidad, el explorador Robert Scott experimento la “peste del estaño” cuando se encontraba cruzando el desierto congelado de la Antártida. Fue en este momento, y debido al frio polar, cuando las latas de combustibles soldadas con estaño, comenzaron a desmenuzarse debido al frío polar. Scott perdió todo el combustible durante su expedición.

Te invitamos a seguir aprendiendo sobre las principales leyes de la física y la química a través de otros sencillos experimentos que podrás realizar desde casa. Además de los erizos de estaño, también nos encontramos la cascada de colores a partir de agua, caramelos… y un poco de ciencia. Además, puedes descubrir un producto que es capaz de absorber 90 veces su peso.

¡A experimentar!