La encina: frutos, hábitat y tipos

La encina es uno de los árboles más representativos de España, con características especiales como su fruto y su resistencia a las condiciones climatológicas extremas. Conoce sus rasgos, usos, hábitat y tipos, y cómo contribuye en la lucha contra el cambio climático.

La encina, el árbol nacional de España 

La encina (Quercus ilex) es un árbol de la familia de las fagáceas, de 10-12 metros de altura. También se la conoce con los nombres de carrasca, chaparra o chaparro. Llama la atención su característica copa grande y redonda, con flores unisexuales de color verde amarillento y hojas perennes. Una copa que oculta en parte las ramificaciones en varios brazos de su grueso tronco.

Además de por su fruto, que explicaremos a continuación, la encina es preciada por su madera. Al ser dura y muy resistente, se emplea en construcción y carpintería; para fabricar piezas que vayan a estar sometidas al roce, como coches, arados y herramientas de labranza, pero también para vigas y obras hidráulicas.

Además, su leña es la preferida en España para quemar, y produce carbón y picón (variedad de carbón vegetal obtenido a partir de pequeñas ramas) de gran calidad.

Su papel contra el cambio climático

Al igual que otros árboles, una de sus características esenciales es su contribución a la lucha contra el cambio climático, pues absorbe dióxido de carbono y produce oxígeno. A pesar de no ser uno de los árboles que más CO2 capturan, la una encina adulta puede capturar unas cinco toneladas de CO2 al año.

Las encinas son árboles con gran resiliencia, por lo que llegan a vivir muchos años hasta en terrenos donde otros árboles no subsistirían. Uno de estos lugares donde son más comunes es en las zonas de secano de la meseta. Allí cumplen una misión importante al proporcionar sustento a los jabalís del entorno a través de sus frutos: las bellotas.

encina (Quercus ilex)

¿Cuál es el fruto de la encina?

El fruto de la encina es la bellota. Esta es un fruto seco, con una sola semilla, y que presenta en su base los peculiares cascabillos: “esa suerte de pequeñas cúpulas de madera, verdaderas obras de arte, llenas de sol”, en palabras de Mónica Fernández-Aceytuno.

La bellota sirve de alimento a los cerdos, y así se producen los mejores jamones; pero también se alimentan de ella las perdices, los conejos, los patos y las palomas torcaces, que recorren miles de kilómetros para ir a por ellas cuando empiezan a caer de las ramas. E incluso las personas, ya sea asadas o crudas; también se pueden aprovechar para elaborar harina y pan.

¿Dónde se encuentra?

La encina se encuentra en los países mediterráneos, especialmente en casi toda la Península Ibérica y parte de las Baleares. Ya sea formando bosques o dehesas, para ganado como el porcino. Se suele asentar sobre suelos frescos o secos, hasta 1.400 metros de altitud. Como característica especial, este árbol es resistente a la sequía, la contaminación y las temperaturas extremas.

¿Cuántos tipos de encinas hay?

Existen dos tipos de encinas:

  • Quercus ilex L. subsp. Conocida propiamente como encina, es la variedad litoral, y se sitúa desde el nivel del mar hasta por encima de los 1.500 metros. Es más vertical y con hojas y copa más alargadas.
  • Quercus ilex L. subsp. ballota (o rotundifolia). Conocida propiamente como carrasca, se trata de la variedad más continental. Tiene menor altura y la copa y hojas son más redondeadas.

Las encinas Quercus Ilex se encuentran en su mayoría más cerca a las zonas cercanas al mar Mediterráneo y al norte hacia Los Alpes. Por el contrario, las encinas Quercus Ilex rotundifolia son más frecuentes en en el resto de la península, es decir, en la zona central llana y sur este continental.

En España hay tres comunidades autónomas cuyos terrenos resultan inapropiados para el crecimiento de cualquiera de los dos tipos de encina: Galicia, Murcia, Alicante y las Islas Canarias.