Elizabeth Blackburn y la telomerasa

Elizabeth Helen Blackburn es una bioquímica australiana descubridora de la telomerasa, una enzima que forma los telómeros durante la duplicación del ADN por el que recibió el Premio Nobel de Medicina en 2009, compartido con Elizabeth Blackburn y Jack W. Szostak.

Elizabeth Blackburn es uno de los nombres imprescindibles entre las mujeres científicas actuales, y gracias a ella descubrimos la telomerasa, que se puede emplear contra muchas condiciones y enfermedades, como el cáncer.

¿Quién es Elizabeth Blackburn?

Elizabeth Blackburn nace en 1948 en Hobart, en Tasmania, Australia. En 1975 comienza sus estudios en la Universidad de Cambridge en bioquímica, graduándose en biología molecular. Gracias a una beca postdoctoral debido a su tesis alrededor de la secuenciación de ácidos nucleicos, estudia en la Universidad de Yale. Después, en Berkley, California, junto al biólogo Jack W. Szostak. Juntos investigan el comportamiento de los telómeros -los extremos de los cromosomas que sirven para la división celular y protegen de la degradación- en diversos organismos. A partir de 1985, junto a su alumna por entonces, Carol Greider, descubre la telomerasa.

Descubrimiento que sitúo a Blackburn en un espacio de la ciencia muy destacado, impartiendo numerosas conferencias y seminarios. Pero también es destacable su labor a la hora de luchar por la presencia de la mujer en la ciencia y la necesidad, no solo de poder elegir sin problemas lo que quiere estudiar una mujer, también, y, sobre todo, que pueda luego llevar a cabo su carrera sin discriminaciones.

Blackburn ha recibido premios como el de la Academia Nacional de Ciencia de Estados Unidos (1990), la Medalla de Oro de la Sociedad Americana contra el Cáncer (2000), Premio Albert Lasker (2006), Premio Paul-Ehrlich-und-Ludwing-Darmstaedter (2009) y el Premio Nobel de Medicina (2009), en los tres casos compartidos con Blackburn.

Telomerasa y Elizabeth Blackburn

¿Qué es la telomerasa?

La telomerasa, también llamada transferasa terminal, es una ribonucleoproteína que agrega una secuencia de repetición de telómeros dependiente de la especie al extremo 3′ de los telómeros. Un telómero es una región de secuencias repetitivas en cada extremo de los cromosomas de la mayoría de los eucariotas. Los telómeros protegen el extremo del cromosoma del daño del ADN o de la fusión con los cromosomas vecinos. La mosca de la fruta Drosophila melanogaster carece de telomerasa, pero usa retrotransposones para mantener los telómeros.

La telomerasa es una enzima transcriptasa inversa que transporta su propia molécula de ARN que se utiliza como plantilla cuando alarga los telómeros. La telomerasa es activa en los gametos y la mayoría de las células cancerosas. Sin embargo normalmente está ausente o en niveles muy bajos en la mayoría de las células somáticas.

Su aplicación contra el cáncer

El mantenimiento de los telómeros a través de la reactivación de la telomerasa es un sello casi universal de las células cancerosas. Esto permite la inmortalidad replicativa. Por el contrario, la actividad de la telomerasa se silencia en la mayoría de las células somáticas adultas. Por tanto, la telomerasa representa un objetivo atractivo para terapias contra el cáncer altamente selectivas. Sin embargo, el desarrollo de inhibidores de la telomerasa ha sido un desafío. Y es que hasta ahora no existen estrategias clínicamente aprobadas que aprovechen este objetivo del cáncer. El descubrimiento de mutaciones prevalentes en la región promotora de TERT en muchos cánceres y los avances recientes en la biología de la telomerasa ha llevado a un interés renovado en la selección de esta enzima.

Los esfuerzos recientes dirigidos a la telomerasa, incluidas las inmunoterapias y los inhibidores directos de la telomerasa, así como los enfoques emergentes, se han dirigido a la expresión del gen TERT impulsada por mutaciones del promotor TERT. También se abordan algunos de los desafíos de las terapias dirigidas por telomerasa. Entre ellas esta la posible resistencia terapéutica y las consideraciones para futuras aplicaciones terapéuticas y su traducción al entorno clínico. Aunque queda mucho por hacer, las estrategias efectivas dirigidas a la telomerasa tendrán un impacto transformador para la terapia del cáncer. La perspectiva de fármacos clínicamente efectivos se ve impulsada por los avances recientes en los modelos estructurales de la telomerasa humana.