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El agua como recurso en tiempos líquidos

20 de Marzo de 2015
El agua y el desarrollo sostenible
Vivimos tiempos líquidos y los desafíos a los que tenemos que hacer frente obligan a pensar y a llevar a cabo una forma de hacer distinta, donde la gestión de los recursos tendrá que ser, sí o sí, sostenible, eficiente, equilibrada, integradora, solidaria e inteligente. 

El agua y el desarrollo sostenible tienen que ir de la mano, porque se trata, posiblemente, del recurso más preciado.

Un planeta limitado en recursos

Ya sabemos que el planeta y sus recursos no son ilimitados, que tenemos que utilizarlos de una manera distinta y que por lo tanto se impone una nueva manera de hacer las cosas, de gestionar. Y estoy convencido de que esas nuevas formas están estrechamente vinculadas con la economía circular. No será fácil hacer la transición necesaria para evolucionar de una economía lineal a una circular, pero irá creciendo de una manera clara y definitiva. 

Apostar por este tipo de economía significa generar el mínimo residuo posible. Es el aprovechamiento máximo de cualquier sistema y, por tanto, todo tiene que funcionar en un sistema cerrado y eficiente en sí mismo, en el que todos los factores deben estar en total equilibrio. Un sistema en el que no caben las desigualdades de ningún tipo. 

Economía circular y desarrollo sostenible

Para mí esta es la definición de economía circular y lo que intentamos llevar a cabo en nuestro quehacer diario allí donde estamos presentes. Y es que, nuestros proyectos son evaluados desde el punto de vista de la rentabilidad económica, social y medioambiental, de tal manera que seamos coherentes con y auspiciadores del desarrollo sostenible, porque como señalaba el conocido informe Brundtland de Naciones Unidas, coordinado por Gro Harlem Brundtland, que hoy nos acompaña en un acto de celebración en conmemoración del Día Mundial del Agua, el desarrollo sostenible es aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de las futuras generaciones. 

Y en esa nueva gestión de los recursos naturales, el agua es uno de los elementos clave, porque además de ser imprescindible para la vida, el agua está en el centro de todo, es un pilar fundamental del ecosistema, así es que necesariamente su gestión tendrá que ser más eficiente, innovadora y respetuosa con el medio ambiente. 

El futuro del agua

Estoy convencido de que el agua va ir adquiriendo mayor peso y más protagonismo en la agenda internacional. El hecho de que se declarara el agua como un Derecho Humano en 2010 por las Naciones Unidas ya fue un paso determinante y se han ido alcanzando nuevos hitos en torno a su acceso universal. Lo hemos visto en las distintas cumbres, muy especialmente en la de Río+20, y lo veremos en la Cumbre Especial sobre Desarrollo Sostenible que tendrá lugar en septiembre en la sede de Naciones Unidas de Nueva York. 

Por cierto, la de Nueva York será una cumbre crucial en la que debemos fijar los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible, pero también servirá, junto con la COP21 que se celebrará a final de año en París, para mostrar al mundo nuestra capacidad para establecer un sistema de gobernanza preparado para hacer frente a los grandes desafíos que ya hoy en día tenemos por delante, como son el cambio climático y la desigualdad entre personas. 

Si no somos capaces de establecer esa gobernanza no vamos a poder resolver los problemas de futuro. Una vez más, la solución está en nuestras manos. 

Relación del agua con los objetivos de desarrollo sostenible

  • ODS 1: Fin de la pobreza. El agua y el buen saneamiento ayudan a las familias a unas mejores condiciones de vida y proporcionan un bienestar que es básico para contribuir a salir de la pobreza.
  • ODS 2: Hambre cero. El agua es clave para la producción de alimentos en todas sus fases, por lo que es necesario su uso sostenible.
  • ODS 3: Salud y bienestar. Un buen tratamiento del agua es sinónimo de salud. Reduce enfermedades transmitidas y producidas por la contaminación del agua.
  • ODS 4: Educación de calidad. El agua y un buen saneamiento ayuda a reducir la abstención escolar en muchas zonas del planeta en las que los niños no acuden a la escuela por problemas relacionados con el agua y el saneamiento.
  • ODS 5: Igualdad de género. Las mujeres y las niñas son las más perjudicadas por un acceso limitado al agua en algunas regiones del mundo. Por otro lado, la presencia de mujeres en la toma de decisiones en la gobernanza del agua es menor con respecto a los hombres.
  • ODS 6: Agua limpia y saneamiento. Se trata del objetivo que vincula aún más estrechamente el agua y el desarrollo sostenible: es el ODS dedicado al agua de forma directa, pues se centra en el acceso al agua limpia y al saneamiento.
  • ODS 7: Energía asequible y no contaminante. La producción de energía depende mucho del agua en todos los sectores y, a partir de ella, se están generando muchas alternativas de energías sostenibles.
  • ODS 8: Trabajo decente y crecimiento económico. El acceso al agua y a un saneamiento adecuado mejora la vida de las personas y, por tanto, ayudan a una mejor salud y estabilidad para afrontar sus actividades laborales.
  • ODS 9: Industria, innovación e infraestructuras. El agua puede ser materia prima para el sector industrial, para buscar nuevas formas innovadoras para la sociedad y para el desarrollo de infraestructuras.
  • ODS 10: Reducción de las desigualdades. El agua y el saneamiento son claves para la inclusión social y la economía de los países más pobres. Así, un mejor acceso a este recurso rebaja las desigualdades y da oportunidades.
  • ODS 11: Ciudades y comunidades sostenibles. Para una un desarrollo sostenible de las ciudades se requiere un acceso a agua bien tratada y a un saneamiento en perfectas condiciones.
  • ODS 12: Producción y consumo responsables. Cualquier producto que consumimos, en su proceso de producción, ha necesitado agua. Saber qué consumimos y cómo ha sido realizado es esencial para una mayor sostenibilidad del planeta.
  • ODS 13: Acción por el clima.  El agua es un elemento clave para la adaptación y la mitigación del cambio climático, así como para la resiliencia de las personas y de los ecosistemas.
  • ODS 14: Vida submarina. La relación del agua con la vida es absoluta. De hecho, para proteger los ecosistemas y hábitats marinos es necesario reducir la contaminación y luchar contra el calentamiento de los océanos.
  • ODS 15: Vida de ecosistemas terrestres. Existe una gran relación entre el agua y la vida de los ecosistemas terrestres. Resalta la necesidad de cuidar los ecosistemas cercanos a los ríos y los humedales, de gran relevancia para el equilibrio de la biodiversidad y la vida del ser humano.
  • ODS 16: Paz, justicia e instituciones sólidas. Las regiones y los países que comparten recursos hídricos deben colaborar para evitar conflictos por este recurso.
  • ODS 17: Alianzas para logar los objetivos. La relación del agua y el desarrollo sostenible con todos los ODS convierte a este elemento en clave para su consecución y para fomentar alianzas y cooperación.

ACERCA DEL AUTOR

Ángel Simón
Presidente de la Fundación Aquae. Ingeniero de Caminos Canales y Puertos por la Universitat Politécnica de Catalunya. Executive Vicepresident Water Europe, SUEZ. Presidente Ejecutivo de AGBAR. Síguelo en Facebook y Twitter.