La ecología urbana: analizar la sostenibilidad de las ciudades

La ecología urbana es fundamental para diseñar ciudades sostenibles que mejoren la calidad de vida de sus residentes y protejan la biodiversidad. Más del 50% de la población mundial vive en ciudades y en el futuro se prevé un mayor aumento, por lo que esta disciplina será cada vez más importante.

Las ciudades cada vez acogen a más y más población, creciendo y expandiéndose sin cesar. Por ello resulta imprescindible encontrar un modelo de ciudad sostenible que siga las líneas estratégicas de la ecología urbana. A continuación te contamos todos los detalles de lo que deberían ser las ciudades del futuro.

¿Qué es la ecología urbana?

La ecología urbana es una disciplina que estudia las relaciones internas entre los habitantes de una zona urbana y sus diversas interacciones con el medio ambiente. Se puede considerar, a su vez, como una subdisciplina de la ecología que se nutre de otras como la arquitectura, la ingeniería, la sociología, la geografía y el urbanismo.

La mayor parte de las ciudades han incidido en su medio ambiente y han artificializado sus estructuras, reduciendo la biodiversidad del territorio. Los procesos de urbanización que se han producido a lo largo de los años han alterado las condiciones iniciales del medio ambiente.

Lo anterior ha provocado grandes prejuicios no solo a los habitantes de las ciudades, también a la fauna y a la flora. Cada vez existe un mayor consumo de recursos y ha aumentado la generación de residuos.

Un contexto que parece agravarse con el gran crecimiento urbano al que se enfrenta el planeta, de ahí la necesidad de una disciplina como la ecología urbana. Porque ayuda a la planificación responsable pare crear ciudades más sostenibles a través del análisis de diversos factores que influyen en la vida de las personas y en la biodiversidad que las rodea.

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¿Qué campos estudia la ecología urbana?

La ecología urbana se basa en estudiar las ciudades como un ecosistema a través de un análisis de los flujos y el consumo de sus recursos materiales y energéticos. También la generación y la gestión de los residuos que se producen. De esta manera, se centra en varios campos de estudios:

  • Análisis de las estructuras urbanas. La planificación y la gestión ambiental de las ciudades vienen dadas de la estructura determinada de cada ciudad. Una mayor presencia de zonas verdes con árboles, por ejemplo, ayudará a que haya menos contaminación del aire y ofrecer a diferentes especies animales y vegetales un espacio para vivir. Por el contrario, ciudades que tengan aeropuertos muy cercanos a los núcleos urbanos potenciarán la contaminación tanto atmosférica como acústica.
  • Impactos en el medio ambiente. Los impactos ambientales en las ciudades son diversos y derivados del consumo de energía, tratamiento del suelo, generación de residuos y vertidos, todos los tipos de contaminación… La ecología urbana estudia estos impactos para encontrar soluciones para su mitigación o eliminación y hacer de la ciudad un espacio más sostenible.
  • Flujos de materia y energía. Las ciudades dependen de las diferentes energías, así como de materias primas. El abastecimiento y la gestión de estas necesidades resulta importante para que la ciudad funcione. Sin embargo se debe llevar a cabo con la mayor sostenibilidad posible y buscar siempre alternativas más ecológicas.

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Las ciudades verdes y ciudades inteligentes

Una alternativa a las ciudades tradicionales son las ciudades verdes y las ciudades inteligentes –smart cities-, que han surgido en los últimos años. Se trata de centros urbanos que buscan una gestión más amigable con el medio ambiente y de mayor eficiencia energética. Para ello suelen apoyarse, en muchos casos, en las nuevas tecnologías.

Las nuevas organizaciones urbanas usan la ecología urbana para detectar, siguiendo los campos anteriores, qué decisiones tomar para ser más respetuosas y sostenibles. Algunos de los factores que tienen en cuenta son:

  • Asegurando la calidad de aire del medio urbano.
  • No alterar el ciclo hídrico.
  • Conservar y proteger la biodiversidad.
  • Fomentar las energías renovables en la trama urbana.
  • Reducir el consumo de suelo y de recursos.
  • Garantizar la calidad de vida de todos sus residentes.
  • Fomentar el reciclaje y la reutilización de residuos.
  • Promover la movilidad sostenible.
  • Consumo responsable de materiales.