Los humedales de depuración en el Delta del Ebro

El Delta del Ebro constituye uno de los hábitats acuáticos más importantes del Mediterráneo. Situado en la desembocadura del Río Ebro, esta zona húmeda es un lugar único de gran riqueza biológica. Allí se encuentran los humedales artificiales de depuración de Illa de Mar y de l’Embut. Un ejemplo de solución basada en la naturaleza que ha permitido, más allá de su función depurativa, crear un entorno ecosistémico de gran valor.

Con un total de 320 kilómetros cuadrados de superficie, el Delta del Ebro es una de las zonas húmedas más importantes de Europa. Se trata de un espacio protegido perteneciente a la provincia de Tarragona y situado en el tramo final del río Ebro.

Características del Delta del Ebro

El río Ebro es el más largo y caudaloso de España. Este río es el principal responsable de la creación de este Delta al aportar los materiales que arrastra desde su nacimiento, en Cantabria. Estos sedimentos quedan depositados en el Delta creando un entorno de gran valor ecológico y medioambiental.

Delta del Ebro: un entorno acuático de gran valor ecológico

El Delta del Ebro dibuja en la costa catalana una ‘flecha’ que penetra hasta 22 kilómetros en el mar. El clima en la zona destaca por sus temperaturas moderadas, propias del Mediterráneo, y una elevada humedad. Estas condiciones dotan a este entorno natural de una gran cantidad de fauna como más de 300 especies distintas de aves, multitud de moluscos y crustáceos, y especies de peces de gran interés.

El Delta del Ebro fue declarado Parque Natural en 1983. Posteriormente fue incluido como zona ZEPA, espacio del Convenio de Ramsar y, además, forma parte de la Reserva de la Biosfera de las Tierras del Ebro.

Los humedales de depuración

El cultivo extensivo del arroz es el principal uso que se le da al agua del Delta del Ebro y, posteriormente, es devuelta a las lagunas y bahías. El vertido de grandes cantidades de agua dulce procedente de este uso agrícola tiene un importante impacto en la calidad del agua de estos espacios y puede provocar graves afecciones en los ecosistemas.

Ante esta situación, entre 2010 y 2013, Acuamed (perteneciente al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico) realizó la construcción de dos humedales artificiales para la depuración del agua: el de Illa del Mar, con una superficie de casi 50 hectáreas en el término municipal de Deltebre, y el humedal de l’Embut, de 95 hectáreas y perteneciente a Amposta.

Estos humedales artificiales de depuración de agua son una solución basada en la naturaleza completamente integrada en un espacio natural de gran sensibilidad. Y es que utilizan sistemas naturales, como lagunas con plantas propias de zonas húmedas, para tratar el agua procedente del cultivo del arroz y que esta sea devuelta al medio natural con la máxima calidad.

Delta del Ebro: un entorno acuático de gran valor ecológico

 

Optimizar los procesos de tratamiento de agua agrícola es la principal función de estos humedales artificiales. Pero, además, hay que sumarle otros dos objetivos complementarios: favorecer la creación de hábitats naturales dentro del Delta del Ebro y promover el uso sostenible por parte de la población de estos espacios ubicados en un entorno natural de alto valor turístico y ecológico.

Desde 2014, la gestión de estos humedales corre a cargo de Aquambiente. Durante este periodo, han realizado los trabajos necesarios para el correcto mantenimiento y funcionamiento de estos espacios. Además, desarrollan líneas de investigación para mejorar el funcionamiento hidráulico, el proceso de tratamiento del agua y la biodiversidad asociada a este entorno.

Todas estas acciones se realizan con el objetivo de promover el concepto de infraestructura verde a través de la reducción del consumo energético, así como establecer las pautas de gestión de estos sistemas para optimizar la eficiencia en la retención de contaminantes del agua tratadas. Además, este tipo de infraestructuras cumplen importantes beneficios ambientales: entre los que se encuentran un bajo consumo energético, poca producción de residuos durante su operación, bajo impacto ambiental sonoro y elevada integración en el medio natural.

La biodiversidad en los humedales del Delta del Ebro

El Delta del Ebro es un lugar que, por sus características climatológicas y geográficas, cuenta con una alta biodiversidad. Si a esto le añadimos una mejora de la calidad del agua, estos sistemas de depuración se convierten en un auténtico reclamo para una gran variedad de especies de animales que acuden a la zona en busca de alimento, refugio o para establecer sus nidos.

Delta del Ebro: un entorno acuático de gran valor ecológico

Las labores de gestión realizadas hasta la fecha en estos entornos naturales han favorecido la protección y conservación de comunidades vegetales y poblaciones faunísticas autóctonas, algunas de ellas de especial interés dado su estatus de conservación; como ejemplo, más de 150 especies han sido avistadas en estos humedales de depuración durante los censos periódicos que Aquambiente realiza; además se ha constatado la formación de colonias de nidificación, constituidas por cientos de parejas, de especies de aves acuáticas protegidas como el fumarel cariblanco (Chlidonias hybrida), el morito (Plegadis falcinellus) y diversas especies ardeidas como la garza real (Ardea cinerea), la garza imperial (Ardea purpurea) , el martinete (Nycticorax nycticorax) y la garcilla cangrejera (Ardeola ralloides).

En 2019 se daba uno de los hitos más importantes en materia biológica: la confirmación de la reproducción de una pareja de aguilucho lagunero occidental (Circus aeroginosus). Se trata de una especie que hace más de 40 años que no criaba en el Delta del Ebro. Un ejemplo de lo importante que es encaminar nuestras acciones en favor de la naturaleza para lograr un planeta más verde y saludable.