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Colaboración ciudadana contra el cambio climático

17 de Octubre de 2016
“Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio”. Canta Joan Manuel Serrat en la radio con ese tono de conversación entre amigos con el que el Noi del Poble Sec nos llena el alma de certezas absolutas.

Y uno asiente y piensa en todas esas verdades que nos rodean y que seguirán ocurriendo aunque no les prestemos atención. Como la del cambio climático.

La certeza es enemiga de la duda, por eso cuando desde la ciencia se aportan certezas incuestionables sobre la seria amenaza del calentamiento global las dudas para darle respuesta deberían desaparecer. El cambio climático nos está pasando, aunque sea triste la verdad.

Sin embargo son muchos, demasiados, los que siguen creyendo que esa realidad no es tan fiera como lo pintan y que, en todo caso, no les está pasando directamente a ellos, por lo que no se sienten vinculados a aportar su compromiso personal para mitigarlo. Y esa reacción irresponsable es la que puede conducirnos al peor de los escenarios posibles.

Los expertos que configuran los diferentes modelos climáticos hacia los que nos puede arrastrar el calentamiento global toman en consideración diferentes variables para establecer sus representaciones. Y una de las más influyentes y difíciles de valorar es la respuesta ciudadana.

El compromiso social, la colaboración ciudadana puede convertirse en uno de los mayores atenuantes del calentamiento global. A la hora de determinar hacia dónde va a evolucionar el problema el comodín eres tú. Los científicos pueden establecer cómo cambiaran buena parte de las variables con las que componen sus modelos climáticos, pero la gran incógnita, el mayor misterio, es lo que hará la ciudadanía: cual será tu respuesta.

Por eso es tan importante llegar con un mensaje claro y directo a la sociedad. El cambio climático te está esperando para llevarnos hacia uno u otro escenario. Ya no tenemos tiempo para andarnos con rodeos. Como decía el profesor Jeremy Rifkin en su reciente visita a Barcelona, nos estamos quedando sin tiempo para dar una respuesta efectiva al cambio climático. El mayor dilema al que nos enfrentamos como sociedad es qué vamos a hacer a partir de ya para evitar la catástrofe.

Hemos agotado todos los créditos. Tenemos la tecnología, los recursos y el potencial de respuesta necesario para evitar los peores pronósticos de los científicos. Pero para poner en marcha todos esos mecanismos de respuesta nos faltan dos herramientas básicas: la voluntad política y la colaboración ciudadana. Con un matiz importante: y es que la primera solo resultará verdaderamente eficaz si llega acompañada de la segunda.

Tras haber alcanzado las ratificaciones necesarias, la inminente entrada en vigor del Acuerdo del París, prevista para el próximo 4 de noviembre, marcará un antes y un después en la acción política contra el calentamiento global. Pero todo ese esfuerzo diplomático resultará baldío si cada uno de nosotros, la gran infantería social formada por los ciudadanos de todo el mundo, no lo suscribimos a título individual y aportamos nuestro compromiso personal para hacer frente al enemigo.

Mientras eso no ocurra, el cambio climático seguirá empujándonos a nosotros y a las generaciones futuras hacia los peores escenarios posibles.

ACERCA DEL AUTOR

José Luis Gallego
Divulgador ambiental, naturalista y escritor. Colaborador habitual de TVE, TV3, La Vanguardia y Onda Cero. http://www.ecogallego.com/