La centolla, el curioso crustáceo que predice temporales

La centolla, curioso crustáceo que migra a lo largo de decenas de kilómetros por las aguas frías del fondo, es una involuntaria ayudante de los marineros, que interpretan sus movimientos para prepararse ante los cambios climáticos. Conoce más sobre ella y el jardín de algas que siempre porta sobre su caparazón.

La observación de las nubes, el brillo del sol y la luna, la aparición del arco iris o del rocío, la dirección del viento, las nuevas tecnologías… Todas son formas de analizar los cambios en el clima y tratar de predecir fenómenos como los temporales. Sin embargo, los marineros cuentan con una aliada especial: la centolla.

Este crustáceo, versión marina de las arañas pero con un caparazón cubierto de pinchos, algas y moluscos, recorre largas distancias por los fondos marinos, rocosos o arenosos, de las aguas frías del océano Atlántico y del mar Mediterráneo, ya sea para alimentarse o reproducirse. Cualquiera podría decir que porta sobre el caparazón, abombado dorsalmente y plano por abajo, su propio jardín de casa.

Nos encontramos ante un crustáceo decápodo de gran tamaño propio del litoral atlántico, aunque también puede observarse en aguas del Mediterráneo occidental. Su rostro está formado por dos grandes espinas en forma de V, mientras que sus patas presentan abundante pilosidad. Por otra parte, cuenta con una característica coloración marrón tirando a rojiza y anaranjada. Y se pueden diferenciar tres fases en el ciclo vital de la Maja brachydactyla: fase larvaria, juvenil (crecimiento) y adulta (reproductiva)

En cuanto a su capacidad para predecir las inclemencias meteorológicas en la mar, incluso dos días antes de que llegue un temporal, la centolla se queda quieta, agazapada entre las rocas para resguardarse. Se mantiene así aunque sea de noche, que es cuando suelen campar por los fondos marinos. Es la señal que estaban esperando los marineros, y que les permite confirmar la llegada del mal tiempo, y empezar a prepararse o resguardarse ellos también.

La maja brachydactyla migra decenas de kilómetros

¿Cómo es su ciclo reproductor?

Cuando llega la época de apareamiento, estos animales migratorios recorren, juntos hembras y machos, decenas de kilómetros hacia las profundidades marinas. Así, entre finales de verano y principios de otoño, los adultos comienzan esta migración reproductiva.

Con la protección del centollo, que cuenta con un caparazón y patas y tenazas más grandes, la centolla pone los huevos y regresa, sola, bajo la atenta mirada de los marineros. En concreto, el número de puestas que puede realizar una hembra en cada ciclo reproductivo anual es de tres.

Curiosidades en torno a la centolla

En los últimos años, el tamaño de las poblaciones de algunas especies marinas como la centolla Maja brachydactyla se ha visto reducido. Y todo ello pese a la existencia de medidas de gestión pesquera.

En torno a esta centolla se ha desarrollado una considerable actividad a nivel socio-económico. Las costas gallegas se han convertido en la principal zona de explotación de este crustáceo que puede alcanzar hasta los 25 cm de longitud y los 18 cm de anchura de caparazón. Pero el interés comercial de la centolla, con independencia de la especie que se trate, no solo se ha producido a nivel nacional; en las costas europeas también, algo que se denota tanto por el volumen de las capturas como por sus elevados precios. Otra especie de gran valor gastronómico es el pejepeine, propio de las aguas templadas del Mediterráneo.