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Agua potable y letrinas para los niños indígenas: un empeño posible

17/03/2015 - Blog - Elena Filella
Mi compañera Amaia y yo quedamos en el Aeropuerto de Barajas. En la cola de facturación, cargadas con mochilas de acampada, botas y varios frascos de repelente de mosquitos me pregunto por qué razón viajarán las personas que esperan con nosotras.
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En esta ocasión, la mayoría son familias españolas. “Deben haber emigrado a Perú por trabajo y han regresado para pasar las Navidades en familia”, me digo. Pero, ¿y nosotras?, ¿alguien se preguntará por qué viajamos a Perú? Pienso que probablemente parecemos dos amigas que han arañado unos días de vacaciones para visitar el Machu Picchu, por aquello de las botas y las mochilas…


Nada más lejos de la realidad: Amaia y yo vamos a una zona completamente distinta del país, esa que probablemente ninguna de esas familias haya pisado. O al menos, no de la forma en que nosotras lo vamos a hacer. 


En nuestra agenda, diez días de trabajo por delante, dos regiones, Ucayali y Loreto, y cinco comunidades indígenas que visitar. Ambicioso sí, pero realizable. La razón: conocer los avances del proyecto financiado por la Fundación Aquae y ejecutado por UNICEF: Promoción del acceso a agua segura, saneamiento e higiene en la Amazonía peruana, que tiene por objetivo mejorar la supervivencia y la salud de los niños y las familias indígenas gracias a la dotación de agua potable, la instalación de letrinas sostenibles y ecológicas y la promoción de buenas prácticas de higiene, como el lavado de manos con jabón. 


Las horas de desplazamientos en pequeñas embarcaciones, las noches en pequeñas cabañas que los habitantes de las comunidades nos ceden amablemente para dormir y las “excursiones” en medio de la noche a las letrinas más cercanas (que están a unos 500 metros), nos muestran el aislamiento de las zonas que pisamos y las dificultades de acceso a servicios básicos, como salud, educación o agua potable, a los que hacen frente sus habitantes. 


Desde junio de 2014, cuando se inició la ejecución del proyecto, se han logrado muchos avances y muy significativos: se ha instalado un total de 25 letrinas en escuelas, comunidades y hogares, más de 100 familias han recibido kits para transformar el agua de río en agua potable y se han iniciado las actividades de promoción y sensibilización de buenas prácticas de higiene entre la población indígena. Todo esto, y su impacto sobre la salud y la supervivencia de los niños y las familias, lo leo habitualmente en los informes que los compañeros de UNICEF Perú nos envían a Madrid. Ahora, vamos a vivirlo en persona. Y eso significa, como siempre que viajo al terreno con UNICEF, descubrir a las personas que hay detrás de esas cifras, los héroes anónimos de historias que deben ser contadas. 


En nuestro viaje por el Amazonas llegamos hasta Iquitos, capital del Departamento de Loreto. En este departamento, el 65% de los niños, niñas y adolescentes vive en situación de pobreza y tan solo el 32% de la población tiene acceso a fuentes de agua potable y a un saneamiento adecuado. 


Es aquí donde Werner Herzog rodó su mítica película Fitzcarraldo, en la que cuenta la épica historia de un irlandés empeñado en hacer fortuna y su intento de hacer cruzar un enorme barco por una montaña para conseguirlo. Y es aquí donde conocemos a una mujer también empeñada en hacer cosas a primera vista imposibles: Janet Reátegui es la alcaldesa de una pequeña municipalidad del Departamento, Indiana. Esta alcaldía es la principal contraparte de UNICEF en la ejecución del proyecto de acceso al agua, saneamiento e higiene en comunidades indígenas. Janet atiende cada día a decenas de ciudadanos que le exponen su situación y sus necesidades, gestiona el presupuesto público, sensibiliza a los ciudadanos sobre la importancia de la higiene y otros temas clave para la infancia, y es la encargada de asegurar que las acciones emprendidas junto con UNICEF cuentan con el apoyo local y la motivación de la población. 


Hasta ahora todas las escuelas de las comunidades que forman parte del proyecto tienen ya una letrina. La siguiente fase consiste en construir letrinas en los hogares. Janet sabe que cada céntimo cuenta y fomenta la participación de los vecinos en el proyecto, un elemento clave para asegurar la sostenibilidad de las acciones y que las instalaciones se mantengan en buenas condiciones. Por eso, Janet ha pedido a los miembros de la comunidad que pongan de su parte: que aporten la madera necesaria para las construcciones y que recojan botellas de plástico que servirán para hacer flotar las letrinas en los periodos de crecida del rio y, así, asegurar que las instalaciones resisten las inclemencias del tiempo. Su capacidad de liderazgo es tan grande que en tan solo unos meses ya se han recogido más de 25.000 botellas… Y es que como dice Janet, “con voluntad, sí se puede”. Todas las personas que tenemos el lujo de conocer en nuestro viaje nos lo demuestran.


Las necesidades en las regiones que visitamos son muchas: escuelas con falta de profesorado, centros de salud cerrados durante largas temporadas, inundaciones recurrentes a causa de las lluvias y las crecidas de los ríos… Sin embargo, de regreso a Lima volamos con la sensación de que, con el apoyo de organizaciones como la Fundación Aquae, UNICEF puede ayudar a que Janet y tantos otros héroes anónimos con un empeño inquebrantable, crucen un barco por una montaña.  

 

Sobre el autor

Técnico de Proyectos. UNICEF Comité Español

 

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