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El inmenso mar de sargazos que florece en el océano

Los satélites han descubierto la floración de algas marinas o sargazos más grande nunca registrada. Se encuentra en el océano Atlántico y se extiende desde el Golfo de México hasta África Occidental. Un probable ejemplo más de cómo la actividad humana está cambiando de manera radical la superficie de nuestro planeta.

12/07/2019
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El sargazo (Sargassum) es una especie de alga marrón que se encuentra y crece en aguas tropicales. Una gran mayoría se encuentran en las profundidades del mar, pero hay algunos tipos específicos que flotan sobre la superficie del agua al desarrollar unas burbujas llenas de gases que lo permiten. Debido a que pueden crecer varios metros y sus tallos se entrelazan conformando redes, pueden crear frondosas superficies a modo de selvas marinas.

Creciendo desde 2011


Ahora, los satélites han descubierto que desde hace, al menos, dos décadas, está emergiendo un mar de sargazos en el océano Atlántico, cuyo origen no está claro de momento, pero todo apunta a que es posible que este crecimiento desmesurado pueda tener su base en los fertilizantes naturales y artificiales.

El estudio, publicado en la revista Science, se basa en casi veinte años de datos procedentes de varios satélites que apuntan a que cada año surgen millones de sargazos en el Atlántico central, los cuales, movidos por las corrientes llegan hasta las costas africanas. En especial, el estudio marca su crecimiento a partir del año 2011, alcanzado casi los nueve mil kilómetros en julio de 2018 y con un peso estimado de veinte millones de toneladas de biomasa vegetal.


Fertilizantes y nutrientes en el mar


El año 2011, para Chaunmin Hu, coaturo del estudio y profesor de Oceanografía Óptica de la Universidad del Sur de Florida, es clave para este crecimiento y se debe a diferentes razones, pero una de ellas, y muy poderosa, se encuentra en que, desde entonces, en amplias regiones del Amazonas, los campos de cultivo han disparado el vertido de fertilizantes al océano. Y, por ejemplo, descartan que se deba al calentamiento de los océanos, dado que, de ser una causa, sería un proceso más lento y este mar de sargazos ha crecido en muy pocos años de manera exponencial.

De este modo, este “gran cinturón de sargazos del Atlántico”, puede surgir de esos fertilizantes artificiales, pero también de los nutrientes, como nitrógeno y fósforo, que llegan a las aguas. Todo junto hace que las algas se alimenten de ellos, produciéndose una sobrealimentación que ha conducido a ese crecimiento.

Una mala noticia


Este exceso de sargazo no es nada bueno. Además de problemas para el turismo de la zona, debido al olor a azufre que desprende si llega a tierra firme y se pudre, cuando muere en el mar, las burbujas desaparecen y se hunden a las profundidades marinas, dañando a los corales. Además, esta densa selva marítima, puede atrapar y dañar a algunas especies marinas, como las tortugas.

 

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