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El futuro de las ostras en grave peligro

La acidificación de los océanos es una consecuencia del cambio climático. Un efecto devastador para los ecosistemas marinos y uno de los que quizá menos se conozcan de los provocados por el cambio climático. Un proceso que está afectando a las ostras y que puede condicionar su futuro.
21/03/2019
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La acidificación es un proceso global, como el calentamiento, y que tiene una complicada marcha atrás, dado que es un proceso más rápido que su contrario, la “desacidificación”, por cuestiones de equilibrio químico y por a dónde va a parar el ácido una vez puesto en circulación. El proceso es el siguiente: el dióxido de carbono (CO2) atmosférico es absorbido por los océanos y desencadena una reacción química. El resultando es que el pH del agua de mar desciende y el aumento del CO2 disuelto favorece la reacción con el carbono cálcico, lo cual causa que el océano sea más ácido. Una situación que repercute tanto en la fauna como en la flora marina y oceánica en todos los sentidos, dado que se calcula que el 30% de todas las emisiones a la atmósfera de CO2 son absorbidas por el océano.

En una reciente conferencia, la profesora de Ciencias Planetarias de la Universidad de Davis, California, Tessa Michell Hill, ha declaro que “Las ostras, como el resto de los moluscos bivalvos, usan calcio y carbonato para hacer sus conchas. La acidificación del agua dificulta este proceso y hace que las pequeñas ostras mueran antes de poderse construir la concha”, según recoge la Agencia EFE. Los elevados niveles de acidez son, en general, una gran amenaza para cualquier ser vivo que tenga concha, pero también para pequeños crustáceos, dado que estos son la principal dieta de peces más grandes, por lo que la acidificación influye de manera considerable en los ecosistemas oceánicos y en sus procesos naturales.

Así, el ciclo de producción de las ostras se encuentra en grave peligro, de hecho, ya hay cosechas con niveles de mortalidad muy elevados. Una situación que cuestiona su futuro dado que las muertes se están produciendo en las ostras pequeñas, cuya desaparición, evidentemente, supondría la de la especie o, como poco, una merma importante de ella. Una situación que solo se puede solventar con un alto precio a través de crianzas de ostras fuera de las aguas oceánicas, pero con esto tan solo se logaría que la producción se mantuviese, si bien elevaría más si cabe el precio de las ostras. Pero el problema es más bien otro, y es la acidificación de los océanos, la cual se debe mitigar lo máximo posible con medidas que reduzcan la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera y que luego absorben las aguas marítimas.

 

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