La Asamblea General de la ONU decidió designar el 13 de octubre como Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres con el propósito de concienciar a los gobiernos y a la opinión pública para que tomen medidas encaminadas a minimizar los riesgos. Asimismo, los desastres, muchos de los cuales se han agravado con el cambio climático, generan un impacto negativo en el desarrollo sostenible y en los resultados deseados.
Los riesgos naturales como terremotos, erupciones volcánicas o tsunamis pueden desencadenar grandes perturbaciones, especialmente cuando se combinan con la vulnerabilidad de los territorios y medidas inadecuadas para mitigar sus impactos. Estos desastres afectan a millones de personas cada año. Sin embargo, el impacto de los riesgos naturales puede reducirse mediante medidas de planificación proactivas para analizar y reducir los factores causales de los desastres.
A la exposición habitual a eventos catastróficos se suma el cambio climático, que amplifica la potencia de fenómenos extremos, ya sea por grandes variaciones en temperatura, precipitaciones torrenciales, sequías excesivas o impactos en zonas costeras por la elevación del nivel de los mares y por la energía acumulada en ellos, que potencia fenómenos como los huracanes. Conocer este desafío, adaptarse y generar resiliencia es la forma de evitar daños venideros.
Cada año, el Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres celebrado el 13 de octubre, destaca cómo las personas y las sociedades deben colaborar para disminuir su exposición a los riesgos naturales.
Si bien no todas las amenazas naturales generan consecuencias devastadoras, una combinación de factores naturales, culturales, sociales y políticos contribuyen a que se originen desastres. Durante los últimos 20 años, más de 1,35 millones de personas han perdido la vida como resultado de la vulnerabilidad y la exposición a amenazas naturales, en especial mujeres y niñas.
Una mujer cruza una calle embarrada en el centro de Puerto Príncipe tras el paso del huracán Matthew por Haití, el 4 de octubre de 2016. | FOTO: ONU/MINUSTAH/Logan Abassi
Además, más de 4.000 millones de personas han tenido que desplazarse y se han quedado sin hogar, o han resultado heridas, lesionadas, o han tenido que recurrir a algún tipo de ayuda de emergencia.
La mayoría de muertes a causa de desastres naturales se deben a eventos meteorológicos. En especial, inundaciones, tormentas y olas de calor, y han duplicado sus cifras durante los últimos 40 años. Otra parte importante se da por eventos geofísicos extremos, en especial terremotos, pero también tsunamis y erupciones volcánicas.
La atmósfera terrestre está compuesta por diferentes gases que tienen como función mantener una temperatura apropiada para la vida. A este fenómeno natural se le llama efecto invernadero.
Es necesario que exista equilibrio en la emisión de gases de efecto invernadero para conservar su justa proporción. Sin embargo, las actividades humanas han aumentado la producción de estos gases provocando el llamado calentamiento global, la principal de las causas del cambio climático.
El ser humano es el responsable del cambio climático y sus emisiones de gases de efecto invernadero que calientan el planeta, como veremos más adelante, provocando muchos de estos desastres naturales. El gas más conocido es el CO2, causante del 63% del calentamiento global, pero existen otras causas:
Las consecuencias están afectando a procesos naturales de vital importancia y generan estos desastres naturales. O a veces simplemente son desastres generados directamente por el hombre.