Repoblar los pulmones del planeta: los bosques

Los bosques y sus ecosistemas se encuentran en constante peligro debido, en gran medida, a la mano del ser humano. Pero también está en la suya poder revertir la situación. Es el caso de la actividad del fotógrafo Sebastião Salgado y su esposa Lélia Deluiz Wanick Salgado, que han plantado 2 millones de árboles en los últimos 20 años.

La pérdida de masa forestal a lo largo del mundo es un problema de gran amplitud. Por ejemplo, un 15% de las emisiones de gases de efecto invernadero son producto de la deforestación. A su vez, son innumerables las especies de plantas y de animales que pierden sus hábitats, mermando sus poblaciones. Esto obliga, en ocasiones, a migraciones o a una supervivencia muy precaria. Sebastião Salgado y Lélia Deluiz Wanick Salgado decidieron, ante tal contexto y debido a un caso particular, demostrar que es posible, mediante el trabajo de un grupo reducido de personas, dar a la tierra aquello que la hemos quitado. Lo harían mediante la reforestación.

Tras documentar la barbarie del genocidio de Ruanda, durante los años noventa del pasado siglo, Salgado regresó a Brasil y se encontró con una triste realidad: la selva tropical que él había conocido era una zona árida y totalmente desértica. Había perdido todo su esplendor y eso supuso un gran impacto para el fotógrafo. Pero ante su desánimo, su esposa contrapuso la actividad, el trabajo, para poder recuperar la zona y revivirla.

El Instituto Terra

Así, fundaron el Instituto Terra, una pequeña organización que desde entonces ha plantado 4 millones de árboles, recuperando el bosque y todo su ecosistema. Se encontraron que la tierra estaba destruida, pero una vez que replantaron insectos, aves y peces regresaron a su hábitat natural. En palabras de Sebastião Salgado: “Hay un solo ser que puede transformar el CO2 en oxígeno, y ese ser es el árbol; necesitamos más bosques con árboles y animales nativos”.

Han pasado veinte años desde que arrancase el proyecto y el resultado se puede cuantificar en 172 especies de aves, 33 especies de mamíferos, 293 de plantas, 15 de reptiles y 15 de anfibios, que han regresado a un ecosistema reconstruido.

Instituto Terra demuestra que es posible repoblar y que no todo se pierde después de un incendio. Como también lo hace el proyecto de Fundación Aquae “Sembrando O2”, cuya actividad arrancó en 2015. El proyecto forma parte del compromiso de Fundación Aquae con el cuidado del medio ambiente, el agua y el desarrollo sostenible. Llevamos a cabo proyectos de reforestación en diferentes puntos de España para luchar contra la desertización y el cambio climático plantando árboles que absorban CO2 y generen oxígeno al planeta.

Más información sobre el proyecto, aquí.

También puedes consultar sobre el proyecto de Oriol Vilalta, “Fundación Pau Costa”, a través del cual está cambiando el paradigma en la lucha contra los incendios, mostrando que antes de llegar a trabajar las extinciones de los fuegos, habría que poner más atención a su prevención y su gestión. Un proyecto que ha movilizado alrededor de esta visión una red mundial de investigadores, agentes forestales y sociedad.

Qué es la reforestación

La reforestación es la repoblación natural o intencional de los bosques y terrenos arbolados existentes (forestación) que se han agotado. Generalmente por causa de la deforestación, pero también después de la tala. La reforestación se puede utilizar para deshacer y rectificar los efectos de la deforestación. También ayuda a mejorar la calidad de la vida humana mediante la absorción de la contaminación y el polvo del aire. La reconstrucción de hábitats y ecosistemas naturales, la mitigación del calentamiento global mediante la biosequetación de dióxido de carbono atmosférico y la recolección para recursos, en particular madera, pero también productos forestales no maderables.

Desde principios del siglo XXI, se ha prestado una atención significativa a la reforestación como técnica para mitigar el cambio climático. Ha estado considerada uno de los mejores métodos para hacerlo.

Con este fin, la comunidad internacional ha acordado el Objetivo de Desarrollo Sostenible 15. Este objetivo promueve la implementación de la gestión sostenible de todo tipo de bosques, detener la deforestación, restaurar los bosques degradados e incrementar la forestación y reforestación. Aunque la pérdida neta de superficie forestal ha disminuido sustancialmente desde 1990, es poco probable que el mundo logre la meta establecida. El objetivo del Plan Estratégico de Bosques de las Naciones Unidas era aumentar la superficie forestal en un 3 por ciento para 2030.